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POR LO VISTO

La intensidad de los protagonistas

“Falling”, “Corpus Christi” y “De Gaulle” comparten la fuerza de su personaje central

Entre el encierro obligado y lo poco atractivo de la cartelera, en estos meses pasadosmis visitas al cine han menguado y la cosecha de lo visto es exigua: “Falling” (Viggo Mortensen, 2020), “Corpus Christi” (Jan Komasa, 2019) y “De Gaulle” (Gabriel Le Bomin. 2020). Lo único que tienen en común estos tres filmes es la intensidad con la que se acercan a sus respectivos protagonistas. Aparte de eso, cada uno sigue derroteros narrativos y visuales muy distintos.

“Falling” explora la deplorable relación entre un hijo (Viggo Mortensen) y su padre aquejado de alzheimer. Las tensiones entre los dos nos permiten entrever que la homosexualidad del hijo es lo que el padre, ya antes de padecer Alzheimer, no le perdona ni le perdonó nunca. Es un enfrentamiento generacional en el que, por fin, la sartén metafórica del poder la tiene el hijo por el mango aunque nunca llegue a ejercer ese poder. No hay redención posible porque la virilidad esencialista en la que se basa el comportamiento del padre rechaza cualquier posibilidad de amor, sea éste del tipo que sea.

En “Falling” no hay redención posible porque el padre rechaza cualquier forma de amor

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“Corpus Christi le sigue los pasos a un joven polaco (y es importante que lo sea por tratarse de un país eminentemente católico) que, una vez le han dado la oportunidad de dejar el reformatorio que era “su hogar” para trabajar en un aserradero, se embarca en la aventura de hacerse pasar por el nuevo cura de una aldea. Al relacionarse con los parroquianos del lugar, este joven asume el papel de sacerdote con verdadero brío y acaba por persuadirse de que eso es lo que quiere hacer con su vida. Naturalmente, la ilusión ficticia de su sacerdocio, a pesar de resolver algunos de los problemas de los aldeanos, pincha en cuanto otro residente de su antiguo reformatorio aparece por allí y le delata. Con todo, la ingenuidad y el entusiasmo del protagonista (Bartosz Bielenia) nos seduce hasta tal punto que querríamos, contra todo pronóstico y lógica, que las cosas le salieran bien.

Por último, “De Gaulle” es una mini biopic que se concentra en el periodo justo poco antes de que el general Charles de Gaulle se tenga que ir a Inglaterra y, apoyado por el gobierno británico, comience su llamamiento a la Resistencia de todos los franceses estén donde estén. A pesar de querer con insistencia darnos acceso a la humanidad de quien fue un héroe para Francia, la película resulta blanda. Sin duda, mi falta de entusiasmo se corresponde a mi falta de conocimientos sobre el protagonista. Por otro lado, me llaman la atención poderosamente (quizás lo único que me llama la atención de esta película) las muchas apariciones de la hija de De Gaulle con síndrome de Down. Aparece de bebé, a la edad de dos años o poco más y con unos doce años según la película vuelve al pasado del general y se sitúa en el presente de la acción. La sola presencia de Anne (así se llamaba la hija pequeña) supongo que quiere servir de recordatorio de la faceta menos pública de De Gaulle, de su ternura, de su apego familiar, de su vocación de protector de los vulnerables. Puede que así fuera, pero el personaje en la propia película se desenvuelve en paralelo y no en cruce con los miembros de su familia. Su pasión, si es que era un hombre apasionado, se expresa como con sordina en todos los ámbitos. El punto álgido llega con el primer discurso que dio en la BBC a todos los franceses. Sin duda, fue un momento de extrema relevancia en el contexto de la Segunda Guerra Mundial en Francia. Lo malo es que quienes estamos viendo la película aquí y ahora lo percibimos como si el protagonista estuviera dando el parte del tiempo. Quel dommage!

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