El pasado 24 de diciembre nos decía adiós el músico argentino Adolfo Reisin, “Fito” para los amigos. Nacido en Buenos Aires en 1936, su trayectoria permite hablar de una riqueza interdisciplinar que supera con creces el perfil clásico de compositor. Reisin fue también pianista, pedagogo, director y creador teatral, y en esta última faceta inició precisamente su carrera en 1963 poniendo música a varias obras del dramaturgo alemán Bertolt Brecht. Estas experiencias fraguaron en Reisin un sentido de la creación social y políticamente comprometido –o que él llamaba “estéticas de la clandestinidad”–, un compromiso que le llevaría a abandonar su Argentina natal a finales de los 60 previendo las represalias que se harían efectivas con la dictadura de Videla en 1976. Antes de su exilio Reisin visitó el mítico Centro Latinoamericano de Altos Estudios Musicales del Instituto Di Tella, donde conoció a figuras clave de la vanguardia internacional como Xenakis o Nono. Luego vendría una fructífera estancia en París plagada de contactos y logros no menos importantes: Pierre Schaeffer y el Groupe de Recherches Musicales, Robert Cohen Solal y la creación de la Asociación para el Desarrollo de la Música Contemporánea (ADMC), su nombramiento como Consultor de la UNESCO y Director de Investigaciones Artísticas del Fondo de Intervención Cultural en Francia, etcétera.

Desde 2009 Reisin vivía en Gijón junto a su familia, y fue durante este último periodo en el que los firmantes le conocimos y tratamos. Si hubiera que resumir en pocas palabras su principal contribución al panorama de la música actual, esta sería la de la improvisación colectiva y el llamado “solfeo gestual”, un método de trabajo propio que conecta creación musical, interpretación y expresión corporal en un mismo proceso. A los tres nos interesó especialmente esta faceta del músico, iniciando una relación que se materializó en diversas colaboraciones: el disco de creación espontánea “In the Wabe” (2014) del fagotista John Falcone (con obras como “Cadencias y enigmas”, creada junto a Reisin al piano e Isabel Baigorri al violonchelo); los talleres de improvisación musical celebrados en torno a la Semana Cultural de la Universidad de Oviedo, a iniciativa de Eduardo García Salueña y en colaboración con el Taller de Músicos de la Fundación Municipal de Cultura, Educación y Universidad Popular del Ayuntamiento de Gijón; o la publicación de algún artículo sobre su figura en la revista “Sul Ponticello”, a cargo de Daniel Moro. Reisin participó también en algunas experiencias artístico-pedagógicas con el profesorado y alumnado del Conservatorio Profesional de Música y Danza de Gijón y el Conservatorio Municipal de Música Julián Orbón de Avilés, además de ser la figura principal de un encuentro en torno a las músicas de vanguardia y la improvisación dentro de la programación de actividades de la Joven Asociación de Musicología JAM Asturias.

Se nos ha ido un artista en el sentido más pleno de la palabra; pero también alguien sincero, comprometido, intelectualmente muy inquieto, a veces combativo y poco dado a los convencionalismos, pero siempre fascinante desde el punto de vista estético y también ético. Además, le recordaremos como una persona cariñosa, siempre preocupada por sus amigos y compañeros. A su familia y allegados, nuestro más sincero pésame. Descansa en paz, amigo.

Daniel Moro Vallina, musicólogo. Profesor Historia y Ciencias de la Música - Universiad de Oviedo  

Eduardo García Salueña, musicólogo. Responsable del Taller de Músicos - FMCEyUP

John Falcone, fagotista de la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias