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La veta de la poesía en Asturias

Miguel Munárriz publica “Los últimos del XX”, una antología que reúne a quince jóvenes autores del Principado nacidos entre 1980 y 1997 y con obra en castellano

Desde la publicación en 1986 de “Trece poetas. Asturias 1975-1985)”, volumen en el que el profesor Rafael García Domínguez reunía a algunos de los autores más activos del panorama lírico del Principado durante la Transición (nombres ligados fundamentalmente a la tertulia Oliver y al colectivo Luna de Abajo, junto con algunos de los “aedos” gijoneses), no han faltado las antologías elaboradas con la pretensión de ofrecer un panorama más o menos preciso del estado de la poesía asturiana. Recordar, por ejemplo, “Muestra aumentada y corregida de la poesía en Asturias”, firmada en 1989 por Ricardo Labra y en la que este antólogo incluía a veintinueve poetas, diecinueve en castellano y diez en asturiano. El último ejemplo de este tipo de trabajos es “Los últimos del siglo XX. Antología de poesía (1980-1997), al cuidado del siempre inquieto Miguel Munárriz (Gijón, 1951) y bajo el sello de Luna de Abajo.

Aunque el título de este libro excluya la referencia a Asturias y las fechas entre paréntesis aludan a las de los años de nacimiento de los autores de mayor y menor edad, Munárriz fija aquí su atención en quince poetas asturianos que empezaron a darse a conocer metidos ya en el siglo XXI. La antología podría llamarse, con más exactitud, “Los primeros del XXI”, que es el encabezamiento con que el antólogo rotula su introducción. Una selección que pone el foco en autores que escriben en castellano (hay una notable excepción, con excelente obra también en asturiano) y que, en realidad, pertenecen a dos generaciones (la de los “milénicos” y la llamada “Z”) muy marcadas por la Gran Recesión que estalló en 2008 y cuyas consecuencias siguen abrumándonos hoy mismo. Por decirlo de manera rápida: son los hijos de la globalización neoliberal y de la digitalización, aunque también de la demolición a la que los propagandistas y ejecutores del “reaganismo” y el “thatcherismo” sometieron el pacto social alcanzado por la socialdemocracia y la derecha de inspiración cristiana tras la Segunda Guerra Mundial.

“Los últimos del XX” tiene mucho de antología de lector más o menos atento a la nueva producción lírica en un espacio geográfico concreto. Pero de un lector que prefiere no meterse en la harina de explicar el porqué de la elección de esos autores y no otros o en la de dilucidar las similitudes –también las diferencias, claro– entre estos quince poetas. La introducción propone una genealogía más o menos sentimental que va del marbete “Poesía en Asturias”, acuñado en 1981 por Luna de Abajo, el colectivo langreano tan ligado a la biografía de Munárriz, y la “modernidad” (en el sentido de “actuales” y “contemporáneos”) de los poetas de esta selección.

Hay también un cariñoso recuerdo a Ángel González, quizá el poeta asturiano más importante del siglo XX –junto a Gamoneda– y una de las influencias confesadas por varios de estos quince autores. Y hallamos, además, una “defensa de la poesía” en la estela de Shelley y su “Himno a la belleza intelectual”. “Vivimos tiempos en los que la vida pública no se compromete con la verdad, con la bondad o la belleza, sino que se alía con la tiranía, con el dinero y con el miedo”, afirma Munárriz. Para el antólogo, estamos “en un sálvese quien pueda, mientras aspiramos a mejores razones de un tiempo ido que solo pueden volver a rescatar los poetas verdaderos”.

Los seleccionados son Sergio C. Fanjul (Oviedo, 1980), Pablo Núñez (Langreo, 1980), Fruela Fernández (Langreo, 1982), Carlos Iglesias (Oviedo, 1983), Rodrigo Olay (Noreña, 1989), Ruth Llana (Pola de Siero, 1990), Sara A. Palicio (Langreo, 1991), Mario Vega (Oviedo, 1992), Miguel Floriano (Oviedo, 1992), Lorenzo Roal (Oviedo, 1992), Xaime Martínez (Oviedo, 1993), Candela de las Heras (Benidorm, 1994), Dalia Alonso (Gijón, 1996), Óscar Díaz (Langreo, 1997) y Rocío Acebal (Oviedo, 1997). Casi todos han obtenido algún premio literario y firman uno o más libros editados. La excepción es Dalia Alonso, última galardonada con “El mejor poema del mundo” y de la que solo conocemos la “plaquette” “Safo y Alfonsina en el acantilado”.

Un elenco que da prueba de la ininterrumpida fertilidad –desde los años setenta del pasado siglo hasta ahora mismo– de la creación poética en el Principado. No estamos ante una antología de combate estético, de presentación de un grupo cohesionado por ideas afines. Y la selección ni siquiera agota la nómina de poetas menores de cuarenta años con una obra en castellano (otra antología, también amplia, se podría hacer con los que escriben en asturiano; recuerden por ejemplo “La prueba del once. Poesía asturiana del sieglu XXI”, de Antón García) ya muy estimable y elogiada por la crítica. Pienso en Teresa Soto (Oviedo, 1982), Laura Casielles (Pola de Siero, 1986), Alba González Sanz (Oviedo, 1986), Diego Álvarez Miguel (Oviedo, 1990), Sara Torres (Gijón, 1991) o Raquel F. Menéndez (Salas, 1993), que sí estaban, excepción hecha de la primera, en “Siete mundos. Selección de nueva poesía”, la antología que Carlos Iglesias y Pablo Núñez prepararon para Impronta en 2015.

La línea más representada en “Los últimos del XX” es la figurativa, si permiten el término pictórico y, desde luego, con todos los matices que se quiera. Hay una amplia participación de los poetas ligados a la longeva tertulia Oliver y a la revista “Anáfora”. La sombra del magisterio de José Luis García Martín es inocultable. Pero hay, asimismo, un cierto espacio para la diversidad: desde el minimalismo de Carlos Iglesias a los textos signados por la búsqueda performativa de Ruth Llana, pasando por las hebras culturalistas de Floriano y Óscar Díaz o la variedad misma que aporta la escritura de Fruela Fernández en sus distintas etapas. Los lectores agradecerán, además de los poemas, las respuestas de los autores al cuestionario que plantea Munárriz, incluida la petición de la inevitable poética. Por cierto, los nuevos poetas parecen más tolerantes y con mayor amplitud de miras que muchos de sus padres literarios.

Los últimos del XX

Edición de Miguel Munárriz 

Luna de Abajo

242 páginas

19,90 euros

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