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La ruta de las ratas

Philippe Sands reconstruye una historia de incredulidad familiar, amor y espionaje en torno al jerarca nazi Otto von Wächter y su misteriosa desaparición

Cultura - Libros

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Philippe Sands (Londres, 1960), abogado y profesor de Derecho Internacional en el University College, es un consumado especialista en remover conciencias familiares. Indagó en la tragedia de sus antepasados víctimas del genocidio nazi en el excepcional “Calle Este-Oeste” y lo hace ahora con sus verdugos en “Ruta de escape”. El libro, publicado al igual que el anterior por Anagrama, escarba en la fe aparentemente inquebrantable de Horst von Wächter, el hijo de ochenta años de Otto von Wächter, oficial de alto rango elevado a Gruppenführer (general) de las SS, que supervisó la creación de guetos judíos y deportaciones en Polonia y Ucrania durante la Segunda Guerra Mundial. Al contrario que sus colegas ejecutados en Nuremberg, Otto huyó y vivió bajo una identidad falsa antes de morir de forma misteriosa en Roma, en 1949.

Sands ofrece en esta historia novelada, fruto de una investigación exhaustiva, una fascinante historia dividida en cuatro partes (“Amor”, “Poder”, “Huida” y “Muerte”), contando cómo se conocieron Otto Wächter y su esposa Charlotte, su noviazgo, sus asuntos y frustraciones, sus amantes, la devoción común por Hitler y su agenda antisemita, la fuga y las luchas internas de sus vástagos frente a esta historia. Hijo de un monárquico conservador de los Habsburgo, el barón Von Wächter (1901-1949) obtuvo un doctorado en derecho a una edad temprana y pasó a ser un nazi de primera hora: se unió a las tropas de asalto en 1923 y al Partido en 1930. Uno de los primeros regalos de Charlotte a Otto fue una copia de “Mein Kampf”. Ambos conspiraron con otras élites nazis en el Deutsche Klub de Viena. Aceptado en las SS en 1932, Wächter participó en el intento de golpe de Estado dos años más tarde que concluyó con el asesinato del canciller austríaco Dollfuss. Huyó a Alemania y destacó por su papel despiadado en la sede berlinesa del SD. En 1938, al igual que su camarada Eichmann, se convirtió en una figura clave del Anschluss. Mientras que el primero se centró en la emigración y la expropiación de las propiedades de los judíos, Wächter dirigió la purga. Durante la guerra fue uno de los muchos gobernadores en las provincias orientales. En enero de 1942, Hitler lo seleccionó para mandar en Galitzia en un momento crítico, cuando la Solución Final entraba en su fase aguda en los campos de exterminio. Siendo la máxima autoridad civil, emitió decretos que ordenaban a los judíos usar brazaletes, a recluirse en los guetos y a ser deportados a Belzec y Sobibor. Los episodios en Lemberg, actual Lviv (Leópolis), algunos de ellos registrados en “Calle Este-Oeste”, son los que llevan a Sands a reconstruir la historia de Wächter, basándose en los diarios y las cartas que su hijo conserva junto con la duda cada vez menor de que su padre era un “buen nazi” impelido por otros al genocidio. A Horst le resulta imposible ocultar las lágrimas por el daño causado en las entrevistas mantenidas con Sands. Todavía necesita que lo convenzan de la cruda verdad. Lo hace hurgando en su historia familiar.

Ilustración de Pablo García

Ilustración de Pablo García

Otto tuvo que desaparecer al final de la guerra y fue visto por última vez en público en la primavera de 1945 al sureste de Salzburgo. Aunque Charlotte desafió inicialmente las montañas para llevarle suministros, al final tuvo que mudarse a Italia y el matrimonio dejó de verse. Luego cayó bajo el cuidado del obispo Alois Hudal, rector de un seminario en Roma para sacerdotes alemanes y austriacos, activo organizador de las ratlines (líneas de ratas) o sistemas que utilizaban los nazis para evadirse, y a la vez “informante” del servicio secreto americano. En julio de 1949, cuando Charlotte se enteró de la repentina enfermedad de Otto, llegó con dos días de retraso y halló a su marido muerto. Horst estaba convencido de que su padre había sido envenenado, y Sands se propuso a resolver el misterio dedicando casi un tercio del libro a reconstruir los últimos días del jerarca atrapado sin ser consciente de ello en una red financiada por las agencias de inteligencia de Estados Unidos para luchar contra el comunismo en Italia.

Philippe Sands ha dedicado años a retratar el mal de manera meticulosa, incorporando a su trabajo, con gran delicadeza, las protestas, las excusas o las preguntas del hijo del criminal de guerra para convencerlo y, a la vez, liberarlo de las creencias sobre su padre que lo han lastrado durante la práctica totalidad de su vida. Doble misión de un libro apasionante.

Cubierta del libro

Ruta de escape

Philippe Sands 

Traducción de Francisco J. Ramos Mena

Anagrama, 560 páginas, 23,90 euros

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