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Reflexiones sobre arquitectura y diseño urbano de Solà-Morales

Cultura - Libros

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Discípulo de Josep Lluís Sert, el reputado autor de la Fundación Maeght en la idílica Saint-Paul-de-Vance y del Pabellón de la República Española en la Exposición Internacional de París de 1937, y de Ludovico Quaroni, maestro de ese poeta que terminó por ser arquitecto llamado Aldo Rossi y creador de la famosísima Iglesia Madre de Gibellina, Manuel de Solà-Morales es uno de los grandes nombres de la arquitectura y del urbanismo en España, por lo que estas “Miradas sobre la ciudad”, una antología de treinta y un textos escritos entre los años 1969 y 2011, ponen al alcance del público profano, no necesariamente educado en las líneas capitales de ambos saberes, el pensamiento de una de las inteligencias más preclaras que han reflexionado durante el último medio siglo en torno a la ciudad como precipitado ideológico, como proyecto político y como sustancia viva, mutante y proteica en la que se contienen, resumen y explicitan buena parte de los movimientos esenciales de una sociedad.

El propio Solà-Morales se presenta a sí mismo “como arquitecto y diseñador urbano, dedicado al estudio de las ciudades como problema de forma colectiva”, lo que sirve para ubicar su trabajo en un vasto y generoso proyecto teórico, pero también práctico, que desde Patrick Geddes, Lewis Mumford o Henri Lefebvre ha convertido la ciudad y sus muy diversas encarnaciones en un laboratorio de privilegio para una consideración plural y crítica, en constante remoción, de la dialéctica inagotable entre Historia, progreso, comunidad, genio y esfuerzo. En los textos de la selección, espigados por quien fuera arquitecto jefe del Ayuntamiento de Barcelona, Oriol Clos, se concita el interés de Solà-Morales por una multitud de temas. Se dan cita en estas páginas debates en torno a las grandes corrientes de la arquitectura del siglo pasado, caso del funcionalismo, el organicismo, el racionalismo, el expresionismo y la Bauhaus; se dialoga con nombres convertidos en mármoles como Le Corbusier, Louis Kahn o Raymond Unwin; se recorre en deliciosos resúmenes la historia íntima de aventuras constructivas como la de la Roma de Sixto V y Domenico Fontana o la de la Barcelona cuya fisonomía el Ensanche de Ildefonso Cerdá cambió para siempre.

La prosa y los intereses de Solà-Morales se mueven así entre la meditación pedagógica y el detalle concreto, indagando tanto en los fundamentos teóricos que animan su visión de arquitecto (con el influjo seminal del estructuralismo a modo de impulso arquetípico) como en la ejemplaridad precisa y exhaustiva de ciertas realizaciones al fin inevitables (el Moll de la Fusta en Barcelona, la transformación del Ville Port de Saint-Nazaire o la renovación del centro urbano de Arnhem). Entre líneas, como idea rectora, asistimos a una indagación que aplaudirán los iniciados y agradará a los diletantes, la experiencia nuclear de que la ciudad “constituye el modelo por excelencia”, esa retícula compleja, excitante y visionaria en que la mayor parte de nuestras vidas transcurre, pues toda ciudad, a la postre, no es otra cosa que “un proceso histórico de formalización acumulativa”.

Cubierta del libro

Cubierta del libro

Miradas sobre la ciudad

Manuel de Solà-Morales 

Acantilado, 320 páginas, 20 euros

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