Rita Ojanguren (Oviedo, 1991) es el gran descubrimiento de la música asturiana de este verano, cuando su nombre empezó a prodigarse en distintos conciertos de la escena ovetense. Es licenciada en Ciencias Políticas, habla cuatro idiomas, se ha formado en Brasil, Berlín y Londres, donde se orientó hacia la cooperación internacional. Pero la música siempre ha sido su vida y ahora que ha vuelto a Asturias está más presente que nunca. Debutó, adolescente, con un grupo de rock que montó con sus amigas de La Fresneda. Tocaba la guitarra eléctrica, hacían versiones de "AC/DC", lo que no parece muy acorde con esta cantautora dueña de una voz que hipnotiza lentamente. Su primo es Rafa Tarsicio, vocalista y letrista del grupo "Tigra", otra voz singular. Cuando cantan juntos un tío les dice que son "como el plan crujiente y la nocilla". El primer disco de Rita Ojanguren se titula "Back and forth".

Rita Ojanguren Muel de Dios

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Making of

Making of

Échale la culpa a la música

Su padre, cinéfilo, quiso llamarla Rita por la Hayworth, así que Muel no dudó en imaginársela tal cual y hacer realidad aquel sueño paternal hollywodiense. Ahí la tienen, la última revelación de la escena musical asturiana, Rita Ojanguren, la voz que a todos enamora con una guitarra, en camiseta y vaqueros, sin necesidad de aquellos glamures de lamé y guantes que volaban en helicóptero de la pelirroja de "Gilda".

-Supongo que el nombre le encantará.

-Pues de pequeña no me gustaba.

-¿Y eso?

- Porque la mala de los "Power Rangers" se llamaba Rita Repulsa...

Tiene razón. Hay que ver la grima que da la tal Repulsa, una hechicera humanoide empeñada en la dominación intergaláctica, archienemiga de los protagonistas de la serie japonesa "Power Rangers", muy de moda en los años noventa de su infancia.

Pero todo eso pasó. Ahora, cambiado el siglo, de aquellas dos Ritas nadie se acuerda; el nombre de Ojanguren se limpió y se llenó, para quien la haya escuchado, con la voz repleta de lenta intimidad de esta licenciada en Ciencias Políticas, políglota que estudió en Madrid, São Paulo y Londres; que hizo el "Erasmus" en Berlín, donde encontró una ciudad que era, dice, como la Isla de Nunca de Jamás, donde los niños perdidos nunca crecían pero siempre vivían felices. Rita dejó Berlín, São Paulo, Londres, Madrid y, por el covid, volvió a casa. "Me gusta la tranquilidad, soy familiar". Ya en Asturias, empezó a preparar oposiciones. Pero como tiene muchos amigos músicos empezaron a salirle bolos para dar conciertos. No lo planificó. "Empecé a decir que sí a todo". Échale la culpa a la música, le cantaría Gilda.