Jorge Salvador Galindo (Oviedo, 1978) acaba de publicar la novela “Las croquetas del Señor Keller”, un homenaje a su adorado autor Javier Tomeo, a quien algunos críticos consideraban el Kafka español sin que probablemente Tomeo hubiera leído antes a Kafka. Galindo encabeza además la editorial Pez de Plata, una de las que más están haciendo por proyectar fuera de Asturias a los escritores asturianos. Es un sello, además, con una singularidad: su apuesta por la literatura de humor, un género inexplicablemente menospreciado en las letras españolas, según Galindo. Licenciado en Criminología y Filología Hispánica, Jorge Salvador Galindo también ha trabajado para grandes sellos editoriales elaborando informes de lectura sobre las obras candidatas a publicarse. O no. Le gustan los escritores que provocan, los que van sin freno. Parece un tipo serio, con freno.

Jorge Salvador Galindo (editor y escritor) Muel de Dios

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Making of

Metamorfosis del señor Galindo

Como dirían aquellos periodistas de los anteriores años veinte –trataremos de imitar su estilo–, sorprendemos al señor Galindo recogido en su gabinete de lectura, donde el fotógrafo –en esta página siempre es Muel de Dios– roba una instantánea del joven editor y escritor con gafas de joven editor y escritor, chaleco y leontina. Remangado entre libros en su dacha de ficciones, nos refiere que, si tuviera que definirse, se catalogaría como simple lector. Ese es su destino y adicción, que le llevó en algún momento de su juventud, cuando cursaba estudios universitarios, a completar la lectura de un volumen al día. Y eso que, en aquellos tiempos, este atleta de la letra practicaba el balompié como delantero. Tal perdición por la letra, añade nuestro entrevistado, arrancó por donde no debía. En lugar de iniciarse con la novela infantil, se desbravó con libros de espías y novelas negras procedentes de las estanterías de su padre, neurólogo. El señor Galindo admite a este diario que no entendía ni papa de aquellas páginas hechas de secretos, pero aun así continuó, desarrollando una manía tan desbocada por pasar la página que si en alguna ocasión fuera víctima de un amanecer kafkiano se encontraría sobre su cama convertido en un monstruoso insecto catalogado como “Lepisma saccharina”, un devorador de papel y conocido como “pez de plata”, nombre que nuestro ilustre lector eligió para designar la editorial de su ilustre dirección. El señor Galindo ha leído para aburrir, y así llegó a esta sabia conclusión:  

–No hay peor libro que aquel que parece una redacción.