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Música

Esfuerzos baldíos

La falta de promoción institucional lastra la actividad musical del Principado

Cultura - Música

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La semana pasada, en este diario, el escritor y diputado autonómico Ricardo Menéndez Salmón escribía sobre la situación asturiana y aludía a “un país que languidece, un país que se apaga (…) que se obstina en sus inercias y que evidencia (…) su carencia de un modelo”. Me llamó la atención su descarnada, y tan necesaria y realista, descripción del Principado de Asturias, justo en unos días en los que he estado dándole vueltas a la paulatina decadencia de la vida musical asturiana que la pandemia ha agravado, como ha sucedido con muchos otros sectores.

Y, en este ámbito, la paradoja es tremenda y descriptiva de nuestra realidad. Porque si hay un modelo de éxito que ha funcionado, pero que, poco a poco, va declinando entre la desidia de la clase política y su indiferencia –la mayoría de las veces por ignorancia, alguna otra por intereses creados– es el de la música clásica y la lírica. En torno al núcleo de Oviedo, a lo largo de décadas, se ha gestado un movimiento en torno a la música patrimonial que ha dado resultados fabulosos, tanto en el ámbito estrictamente cultural como en el económico y en el de la proyección regional. La presencia de dos orquestas sinfónicas profesionales, el empuje de las temporadas de zarzuela y ópera del Campoamor, los ciclos del auditorio, la actividad coral, el empuje de los conservatorios, la fortaleza del departamento de Musicología de la Universidad de Oviedo, las centenarias sociedades filarmónicas asturianas, incesantes actividades formativas como La Castalia, y muchas otras, han configurado un tejido imponente, centrado en Oviedo, pero con repercusión en todo el territorio nacional y europeo.

El Campoamor es el único teatro del Europa sin una web medianamente homologable

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Pese a ello, apenas han existido campañas exitosas serias, continuadas en el tiempo, que pusiesen todo ello en valor, dando la justa medida de su importancia y obteniendo los réditos que esas fortalezas tienen. Pensemos en una ciudad pequeña como Salzburgo, en Austria. Ha sido capaz de construir un modelo en torno a la música clásica que ya es un asunto de Estado porque mueve miles y miles de personas en torno a sus propuestas y se ha erigido con sus festivales, pero también con sus cursos y orquestas estables, en referencia mundial.

La diferencia es clara: inversión institucional y un apoyo en la promoción de una potencia formidable. Aquí estamos todo el día leyendo en la prensa cómo Madrid ha conseguido abrir sus teatros, mantener su programación lírica en plena pandemia. Oviedo, y toda Asturias, está haciendo lo mismo y ¡no lo sabe nadie! ¿Por qué esto no está llegando a los grandes medios? Por una absoluta incapacidad institucional para dar a conocer que Asturias sí tiene sus infraestructuras culturales funcionando y que la “cultura segura” no es una frase hueca, su praxis se ejercita a diario.

Una vez vayan atemperándose los efectos de la pandemia, ¿alguna autoridad ha pensado, al menos, realizar una campaña solvente para propiciar la vuelta del público y vender la región como destino cultural de primer rango?

La falta de impulso presupuestario –la regresión en la última década ha sido muy fuerte– y la desgana harán mella y la gran potencia musical de la cornisa cantábrica puede quedar, a medio plazo, absorbida por otros territorios que sí están haciendo su trabajo con capacidad para planificar a medio y largo plazo. Aquí falta casi todo, hasta lo más básico. Un ejemplo: el teatro Campoamor de Oviedo es el único de Europa sin una página web y unas redes sociales medianamente homologables. ¡Cualquier charcutería tiene más influencia en las redes! Y como esta, mil cuestiones más a las que no se atiende. Son hechos, unos de más calado que otros, pero que nos sumergen, una vez más, en el bucle del retroceso constante y paulatino, en ese languidecer que describe Menéndez Salmón. Hay un modelo cultural de éxito y, curiosamente, lo vamos a matar de inanición. Es el mayor signo de decadencia que podemos encontrar.

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