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música

El piano como centro

Fernando Agüeria publica una biografía de Purita de la Riva que, a la vez, es historia del piano en Oviedo

Cultura - Música

El eje central de la música clásica dentro de la vida cultural de Oviedo no es algo improvisado. Estamos ante una tradición centenaria que ha sobrevivido a las mayores catástrofes, desde guerras y hambrunas, pasando por la ineficacia en la gestión o por la desidia institucional que, cada cierto tiempo, se dedica a tejer vaporosas cortinas de humo sobre la vigencia de un sector que es, a la vez, una vigorosa industria cultural, en la que la sociedad civil está totalmente implicada con asociaciones y fundaciones que desarrollan una labor heroica, la mayor parte de las veces con escasez de medios y, a la vez, enorme apoyo popular.

“La MÚSICA, así con mayúsculas, sólo tenéis que amarla”. Esta sentencia figura en la portada del libro que Fernando Agüeria Cueva acaba de publicar sobre una de las pianistas más queridas de Asturias, Purita de la Riva. Una biografía personal y profesional que es, a la vez, historia de la enseñanza musical y del piano en la región. Un apasionante y documentado retrato que nos ayuda a entender la evolución y la realidad actual de la música en Oviedo.

La importancia del piano en la capital del Principado la desgrana Agüeria en varios frentes: por una parte en el poso que la docencia del instrumento ha dejado, en sucesivas generaciones, gracias a la labor realizada por el conservatorio, por otra en la continuidad de la Sociedad Filarmónica, que trajo a la ciudad, a los principales intérpretes del siglo XX y, ya a finales del pasado siglo, en la década de los noventa, la creación por parte de Luis G. Iberni de las Jornadas Internacionales de Piano, el festival temático en torno al instrumento que ha sido pionero en España y que luego han seguido otras ciudades en nuestro país. Lógicamente, no es tampoco casual que Oviedo fuese la primera ciudad que en España acogiese una cita anual centrada en las enormes posibilidades que el piano ofrece.

En todo este proceso, con cientos de melómanos fieles, la figura de Purita de la Riva emerge como un faro durante décadas. A la intérprete ovetense, maestra de cientos de alumnos, le debe la ciudad un verdadero apostolado en torno al piano. Ha sido difusora esencial del instrumento, pieza imprescindible en la difusión de la literatura pianística, entre sus alumnos y entre el público, en el recital, en la música de cámara y en los conciertos para piano y orquesta. Circunstancias personales hicieron que De la Riva no desarrollase una carrera de mayor presencia en el extranjero, pero ella ha sabido compensarlo con una intensísima dedicación en Oviedo y Asturias, hasta el punto de haber creado escuela, convertida ya en una institución de la ciudad, gozando de un reconocimiento generalizado y unánime.

Agüeria ha conseguido en este estudio dibujar, con pulso firme, la trayectoria de la pianista, si bien ha sabido ir más allá, con varios capítulos en los que se nos muestra la modificación de los estudios musicales a lo largo del siglo XX, y cómo todo ese ordenamiento se ha trasladado al conservatorio ovetense. A la vez, también encontramos el estudio de personajes sustanciales de la vida musical de la ciudad, como Saturnino del Fresno, Ángel Muñiz Toca o Anselmo González del Valle, compositor que De la Riva ha contribuido a descubrir al público de nuestro tiempo a través de obras de notable valía.

El relato que el autor, compositor y en la actualidad director del Conservatorio Superior de Música de Asturias, “Eduardo Martínez Torner”, realiza con brillantez es imprescindible para entender con plenitud una parte vital de nuestra historia cultural.

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