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Deconstruir lo masculino

Ivan Jablonka acuña la noción de “hombre justo” en su propuesta para desmantelar el patriarcado

Cultura - Libros

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En un libro a medio camino, según confiesa, entre el ensayo de ciencias sociales y el manifiesto político, el historiador francés Ivan Jablonka propone la deconstrucción de lo masculino y el desmantelamiento del patriarcado. El libro, publicado en español por Anagrama a finales de 2020, se titula “Hombres justos. Del patriarcado a las nuevas masculinidades”. ¿Y qué es un hombre justo? Se trata, concluye el autor al final de la obra, de alguien que se solidariza con las mujeres, al tiempo que se desvincula del patriarcado. Alguien que respeta la igualdad entre las mujeres y los hombres, ciertamente, pero también entre “lo” femenino y “lo” masculino, así como entre las diferentes masculinidades. Un hombre, en suma, que reconoce la libertad del otro; más aún, “toda la libertad de todos los otros”.

¿Cuál resulta, entonces, lo que ha de “deconstruirse”, o sea, redefinirse sobre nuevas bases hermenéuticas y paradigmáticas? Respuesta: la masculinidad como masculinidad de dominación o masculinidad patriarcal, esto es, la masculinidad tóxica. Tal es precisamente aquello que la revolución feminista ha puesto en entredicho. Jablonka repasa la historia de las “oleadas” del feminismo y de sus sucesivas conquistas. El feminismo, señala, fue inventado a finales del siglo XVIII por mujeres y hombres que vieron la contradicción escandalosa entre las Declaraciones revolucionarias de Derechos, la institución de la esclavitud y la propia servidumbre femenina. En Francia, recuerda, el Código Civil napoleónico agravó la condición de la mujer casada. Se precisaron doscientos años de reformas legislativas para acabar con el poder legal marital y paterno y para que el matrimonio dejara de ser la tumba de la libertad femenina. Fue, sin embargo, en la segunda mitad del siglo XX, al compás de los avances científicos, cuando los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres constituyeron no sólo una revolución social, sino una verdadera “ruptura antropológica”, al liberarlas de la biología y del orden patriarcal, fundado en su asimilación a la función reproductora. El control de su fecundidad, destaca Jablonka, devuelve a las mujeres la propiedad sobre sus cuerpos. Esa conquista supone la igualdad entre los sexos. Con los derechos a la anticoncepción y al aborto, las mujeres tienen su propio “habeas corpus”, por utilizar, quizá abusivamente, la terminología de esta antigua garantía de la libertad personal.

De este modo, superada la función-mujer, ellas son para sí mismas su propio fin, lo cual las hace “inviolables”, o sea, no instrumentalizables por la sociedad y el Estado. La justicia de género exige ver en las mujeres la libertad antes que la función, es decir, al ser humano antes que al sexo. Un hombre justo es, por consiguiente, aquel cuya masculinidad se adecua a los derechos de la mujer, reconociendo la humanidad de ésta, o sea, su libertad e igualdad absolutas.

Un hombre justo es aquel que adecua su masculinidad a los derechos de la mujer

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La búsqueda de la paridad al 50% en todo –legítima, desde luego– no es, sin embargo, la panacea. Según Jablonka, deja sin resolver problemas como la justicia social abajo, la concentración de los poderes y de las riquezas arriba y el predominio de la masculinidad de dominación. Además, observa, afianza la idea de que la desigualdad hombre-mujer es, simplemente, un problema de sexo, siendo así que se trata en realidad de un problema de género. Cuando se haya alcanzado esa igualdad porcentual, todavía quedará por deconstruir lo masculino y desmantelar el patriarcado; y, por supuesto, todavía quedará luchar contra todas las otras formas de discriminación.

Finalmente, se perfila hoy una nueva etapa: la libertad de género, que asegura a las mujeres una independencia respecto de los hombres, una condición de personas absolutas, “intransitivas”, sin función; en suma, libres. La mujer-sujeto de igualdad, polarizada por lo masculino, se funde en un nuevo modelo: la mujer-sujeto de libertad.

Ivan Jablonka ha escrito una obra en la que mezcla ciencia y pasión, erudición y amenidad, sabiduría y sensibilidad. Hay que recomendar su lectura calurosamente, sobre todo a quienes tienen responsabilidades políticas y docentes en todos los niveles educativos. En efecto, transformar lo masculino para que se vuelva compatible con los derechos de las mujeres e incompatible con las jerarquías patriarcales, avisa el autor al inicio del libro, afecta a la familia, la religión, la política, la empresa, la ciudad, la seducción, la sexualidad y hasta al idioma. Ya lo estamos viendo cada día.

Cubierta del libro

Hombres justos

Ivan Jablonka

Traducción de A. Blanco

Anagrama, 464 páginas, 21,90 euros

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