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¿Quién teme al Viernes Negro?

Imaginación desbordante, violencia y humor absurdo, en el asombroso debut del afroamericano Nana Kwame Adjei-Brenyah

Cultura - Libros

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No es frecuente que un libro de relatos de un debutante pase a formar parte de la exclusiva lista de “best sellers” del “New York Times”. Pero tampoco lo es un escritor joven del talento de Nana Kwame Adjei-Brenyah y su capacidad para enganchar al lector desde el primer momento con unas historias de retorcida intensidad, tan extrañas como conmovedoras, en las que la muerte, el asesinato y la violencia son constantes, y que sin embargo se asumen del mismo modo que algunos de los personajes que las protagonizan intentan mantener la firmeza frente al mundo injusto que se derrumba ante sus ojos. Los doce cuentos de “Friday Black” rezuman inteligencia y, a la vez, los reflejos rápidos de un autor decidido a enfrentarse con argumentos de peso a las injusticias de un mundo posapocalíptico y distópico. Tomen nota porque no es fácil quedarse a la primera con un nombre tan africano: Nana Kwame Adjei-Brenyah. Si alguien decide leer sus cuentos, y créanme, no se va a arrepentir, tienen que saber que todos ellos arrojan rostros reconocibles: un adolescente atraído por el activismo, o un trabajador agotado por el infierno consumista del Viernes Negro, en mundos tan subterráneos que aparentemente no se parecen a la realidad y que, pese a ello, en su retorcimiento, su salvaje polémica, nos golpean de cerca, aquí y ahora.

Adjei-Brenyah posee un sentido del humor agudo y algo sórdido, que en ocasiones recuerda a Samantha Hunt, incluso, aunque el trasfondo sea muy distinto, a la propia Anne Beattie. Los jóvenes personajes de las narraciones breves del autor de “Friday Black” están alejados de los problemas cotidianos y se sumergen en situaciones hiperrealistas donde la brutalidad extrema se ha vuelto mundana. En “Zimmerlandia”, una de las piezas de la colección que acaba de ver la luz gracias a Libros del Asteroide, un hombre negro trabaja en un parque temático donde los blancos y sus hijos pueden tirotearle en una simulación virtual. Piensa que es mejor que le disparen diez millones de veces al día para desahogarse, antes que un niño sea asesinado en las calles.

Ilustración de Pablo García

Ilustración de Pablo García

En la violenta historia que cierra el volumen “A través del destello”, Ama es una asesina de fuerza sobrehumana que trata de enmendarse y se ofrece voluntaria en una casa de ancianos para proteger a su hermano. En este y en otros títulos del libro, el autor maneja las pulsiones domésticas con efectos deslumbrantes de un realismo elegante propio de “Black Mirror”. Muchos de ellos tienen una presciencia imaginativa que entretiene y denuncia la injusticia de manera perturbadora.

En “Los cinco de Finkelstein”, aborda el prejuicio de la justicia estadounidense. Inspirada por el asesinato del estudiante de secundaria de 17 años Trayvon Martin en 2012, la historia comienza con el narrador, Emmanuel, tratando de rebajar su nivel de negritud, después de que un tribunal absolviese a un blanco por matar a cinco niños negros. En “Friday Black”, el relato que da nombre a la colección, la decadencia moral y el caos que se derivan de la cultura del consumo en Estados Unidos se hace patente a través de los ojos del vendedor más reputado de un centro comercial. “En las primeras cinco horas facturo más de siete mil dólares. Nadie ha vendido nunca tanto. Pronto tendré un abrigo de quinientos dólares para demostrarle a mi madre que la querré siempre. Me imagino la cara que va a poner cuando se lo regale y se me acelera el corazón” (pág.145). En “La época”, Adjei-Brenyah explora el impacto de la modificación genética humana en una sociedad distópica y posapocalíptica donde el conocimiento y la inteligencia tienen que ser reasimilados. Mientras que en “La calle Lark”, un hombre se encuentra de repente con los fetos gemelos ficticiamente vivos de su novia. Abortados el día anterior, se suben a la almohada para hablar con él y preguntarle si tiene, al menos, remordimientos de conciencia. Lo acusan de ser débil. El humor inexpresivo y el absurdo se suceden a lo largo de “Friday Black” y el autor nos conduce por el túnel serpenteante de su imaginación. Los fetos parlanchines prueban la personificación del arrepentimiento del hombre por el aborto, pero la historia es demasiado compleja para leerla como una simple fábula moral. En realidad, todo en esta asombrosa colección de doce cuentos es bastante más complejo de lo que a simple vista parece.

Cubierta del libro

Friday Black

Nana Kwame Adjei-Brenyah 

Traducción de Javier Calvo

Libros del Asteroide, 256 páginas, 18,95 euros

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