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Buscando otras fronteras

Valeria Zorina y Evgeny Sinaiski publican un original trabajo discográfico

Cultura - Música

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Es curioso cómo en el mercado clásico el mundo del disco no ha llegado aún al nivel de agonía de la música comercial. Los nuevos formatos conviven con el soporte físico y los jóvenes músicos apuestan por el multicanal para llevar a cabo sus proyectos en este campo.

Eso sí, la evolución que se ha experimentado en los últimos años es enorme. Los cambios han sido radicales sobre todo en la búsqueda de repertorio poco frecuentado y en la implicación directa del músico en cada registro, intentando que cada trabajo se convierta en una declaración de intenciones sobre su personalidad musical. Se vivieron, en décadas pasadas, periodos de reiteraciones continuas, de grabar una y otra vez las mismas obras con muy poco interés en líneas generales. Sin embargo, ahora, cada disco es una invitación a descubrir un itinerario musical que tiene justificación artística y en la que intérpretes y público comparten otro perfil de complicidades.

La violinista Valeria Zorina –de tan arraigados vínculos asturianos– acaba de publicar junto al pianista Evgeny Sinaiski “Soundmaps, extended realities”, para el sello Oehms Classics, una original aventura que huye de lo convencional para mostrar, a través de un repertorio que abraza desde el siglo XVII hasta nuestros días, las posibilidades del instrumento, la búsqueda incesante de nuevos colores y perfiles acústicos que se pueden extraer del violín. El empleo de la scordatura –el cambio de la afinación en los instrumentos de cuerda– permite, precisamente, la obtención de otras sonoridades y sirve aquí de idea común para estructurar un repertorio en el que se tocan tres violines con afinaciones diferentes. Ya en la segunda mitad del siglo XVII Heinrich Franz Biber la usó en las “Sonatas del Rosario”, entre ellas la novena, “Jesús con la Cruz a cuestas”, que se incluye en este caso y que hace un contrataste estupendo con el “Poema elegiaco en mi menor” de Eugpene Ysaÿe y los “Cuatro nocturnos con máscara” de Louis Franz Aguirre. Muy interesantes, asimismo, los “Cuatro souvenirs para violín y piano” de Giacomo Platini y la “Noche del norte” de Franz Von Vecsey. O el cierre, con la “Danza macabra, op. 40”, de Camille Saint-Saëns. Buen trabajo el de ambos intérpretes en el balance conjunto.

La violinista Valeria Zorina.

La violinista Valeria Zorina.

Resulta muy reveladora esa exploración incesante que lleva a no quedarse en lo fácil y es especialmente valorable la inclusión de dos obras contemporáneas, la de Aguirre y la de Platini, que fueron dedicadas por sus autores a la violinista. Demuestra un compromiso firme con la creación actual y esto es algo que hay siempre que festejar en un ámbito en el que cuesta todavía la normalización de las obras más allá del hecho puntual del estreno en una sala determinada. Que ahora formen parte de una grabación es una excelente noticia porque amplía de manera exponencial su posible conocimiento por parte de todos aquellos interesados. Es un camino a seguir que debiera ser algo habitual pero que, por desgracia, aún debe enfatizarse por su excepcionalidad. Sin duda, a través de músicos como Zorina y Sinaiski, podemos tener la esperanza de que se convierta en un hecho cotidiano.

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