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Esta es la última carta que te escribo...

José Antonio Gurpegui deconstruye la novela de formación en “Ninguna mujer llorará por mí”

Con un título tan enigmático y sentimental como su primera novela, “Dejar de recordar no puedo” (Huerga y Fierro, 2017), que también fue reseñada en estas páginas, “Ninguna mujer llorará por mí” es la segunda obra de ficción de José Antonio Gurpegui, catedrático de Estudios Norteamericanos en el departamento de Filología Moderna de la Universidad de Alcalá, exprofesor visitante en Harvard, exdirector del Instituto Franklin-UAH, presidente de HispaUSA (Asociación Española para el diálogo y estudio de las comunidades Hispanas en Estados Unidos), crítico literario y experto al que recurren los medios y las tertulias en asuntos de actualidad de EE UU.

El título, “Ninguna mujer llorará por mí”, puede tentar, por descarte, a pensar: entonces, ¿quién llorará por mí? O, si no llorará, ¿qué hará entonces? Aunque la trama guarda sorpresas, podemos adelantar que no van por ahí los tiros.

Quino, Joaquín Ayuso Gómez, J. A. G., el protagonista de la primera obra (¿se acuerdan?: “Jovial y Ameno, está claro… y Guapo o Galante”), aparece de nuevo aquí, y también como alter ego del autor. Esta vez como narrador en segunda persona, que se dirige a una mujer, Merche, nacida el 20 de noviembre de 1975, fecha cargada de significado. Además, ese mismo día en que muere Franco y nace Merche, el padre pone pies en polvorosa, según le relata escuetamente su “Amatxu” cuando la niña le pregunta por él: “Nos abandonó el día en que naciste”. Sin embargo, un buen día una llamada telefónica lo cambia todo: después de cuarenta años de silencio, el padre desea conocer a su hija.

Este acercamiento, pues, será el hilo conductor del relato, cargado de revelaciones y emociones. No podemos aquí dejar traslucir mucho más; por ejemplo, ¿por qué tras cuatro décadas el padre se interesa por su hija? ¿Qué es lo que sucedió para que se alejara tan bruscamente el día del alumbramiento? En su primera, o última carta, según se mire, a su hija Merche, insinúa: “Las cosas no fueron exactamente como es probable que pienses”. Según se mire, porque es la primera que leerá Merche, pero el padre, el periodista Tony Mera, la había iniciado así: “Esta es la última carta que te escribo, mi despedida. Nunca imaginé que fuera así…”.

¿Llegará a tiempo? El reencuentro, en la UCI de un hospital donde está postrado el padre, dura solo unos instantes. El anciano, que apenas puede hablar, le descubre la existencia de esas cartas que encierran los secretos de su pasado. Para encontrarlas, Merche recorrerá los lugares que él había recorrido como reportero de guerra. A través de esos relatos, ella sabrá de la historia oculta de su familia materna y comprenderá, como promete la contracubierta, a modo de verdad universal à lo Paolo Coelho, que solo enfrentándose al pasado podrá librarse de sus tribulaciones: “Descubrir los secretos del pasado nos hace libres para siempre.”

En ello le ayudará “un amigo”, Quino, que decide, a modo de regalo, escribir la trepidante historia que le ha cambiado la vida a Merche, para que no la olvide y, además, pueda compartirla con los lectores. La bien construida trama comprende, pues, un juego de descubrimiento a través de cartas, por orden inverso, que el padre le había ido dejando a su hija, una al año, en diversos lugares del mundo. Resulta como una especie de “Bildungsroman” deconstruido, más que de formación: en cronología inversa, de revelación a posteriori. En todo caso, es una lectura que engancha.

Los personajes se mueven en el mundo de la Universidad, del Ateneo de Madrid y de la Filología inglesa, hablan de posmodernismo y se codean con premios Nobel como Derek Walcott, o a la postre con su pizpereta viuda alemana Sigrid (así comienza la historia, con un viaje de Merche a la isla caribeña de Santa Lucía).

Y, para terminar, la obra viene avalada por la también filóloga inglesa, y autora superventas, María Dueñas, que confiesa en la faja que es “una novela que me ha llegado al corazón. Escrita con una sensibilidad extraordinaria, cuenta la historia de una hija capaz de recorrer el mundo para conocer la historia de su padre y, con ella, a sí misma”.

Ninguna mujer llorará por mí

José Antonio Gurpegui

Penguin Random House, 368 páginas

18,90 euros 

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