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Percepción metafórica

Pelayo Fueyo aborda en “Extraña perspectiva” los temas más recurrentes de su obra

Cultura - Libros

Bien provisto de metáforas, Pelayo Fueyo aborda en “Extraña perspectiva” los temas más recurrentes de su poesía: infancia, amor, muerte… Se extiende una reflexión que se desdobla, para otorgar todo su sentido al pensamiento. Ese punto de vista reflexivo atesora todas las bondades de la belleza, aniquilando toda superficialidad.

En “Extraña perspectiva” las palabras rodean al lector con total convicción, para llevarlo al terreno lírico, al juego de la imaginación e invención poética: “Para anular la muerte, / en vez de convertirla en un pasaje, / más acá del vacío / que convoca lo eterno”. A esa muerte se le opone el poema, frontal y rotundo, dispuesto a rebuscar en los eriales de la nada: “Déjame que te reste el poema / en honor a los versos que los muertos / dejaron por hacer, y eran benditas / torres que tú deshaces con un soplo”. El poeta encara con preguntas inquisidoras a los reversos del destino, observa las fotos de sus seres queridos deteriorados por los enseres del tiempo y lanza un epitafio, con la consciencia que solamente da la escritura de convertir la vida en un acto pleno.

El amor se difunde en toda su extensión con brillantez poética. Una construcción que refrenda la existencia, como la propia literatura: “Pero ahora que estoy leyendo un libro / que tú me dedicaste, en el salón, / mientras filtra la luz por la persiana / y reposan las cosas en silencio, / puedo jurar que en mi reloj de arena / caía la ceniza de un cigarrillo”. Tendrá la cuestión amorosa ecos simbólicos y casi religiosos, pero se elevará en consumación altiva al reflejarse en un poema; un sentimiento ilógico e irracional que lograra trascender “la pureza del recuerdo”.

La ingenuidad bien entendida parece tocarse y ser otro instrumento poético en muchos de los poemas, como en el dedicado a la perra Deva o en “El hombre caracol”. El mar, el río o el árbol toman carta de naturaleza en los poemas, son invocados y trasformados en algo palpable y hermoso. También el recuerdo de la niñez atraviesa muchas de las composiciones, para dejarlas al descubierto.

La percepción de Fueyo es apremiante y creadora de plenitud

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Fueyo escribe sobre lo que le impacta e inunda la mente de sobrecogimiento, esa extraña perspectiva que nombra el libro. En torno a esa poesía inherente al ser gravita al mundo; la satisfacción final es la propia creación: “No tiene más oficio que el de seguir viviendo; / la excepción es la noche que ha pasado en insomnio. / Pero acaso, por ello, ha escrito este poema / como sacro poema a este día mistérico”. Un legado y una coraza frente a la indefensión de la fugacidad. Idéntica a una visión inconstante en un espejo, la percepción de Pelayo Fueyo es apremiante, desgastada y, sin embargo, recreadora de plenitud.

Extraña perspectiva

Pelayo Fueyo 

Difácil, 64 páginas, 9,50 euros

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