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“Putas rojas”, la historia de muchas mujeres encarceladas por Franco

"Memoria del frío", de Martínez del Arco, nace de las 5.463 cartas que su madre y su padre se escribieron mientras estaban ambos en prisiones franquistas

Cultura - Libros

Miguel Martínez del Arco encontró 5.463 cartas en una caja que ponía «bordados». Todas pertenecían a la correspondencia entre su madre y su padre. Eran epístolas de un cortejo mientras ambos se encontraban en las prisiones franquistas por juicios sumarísimos. A partir de ellas, el autor reconstruye la vida de sus progenitores, como si fuese un detective de ocasión. De ahí que, entre hecho y hecho que se sabe cierto, siempre queda un hueco que no se puede rellenar por la historia ni por las pruebas y el autor lo cubre con la conjetura más verosímil, generalmente basada en testimonios.

Eso convierte a “Memoria del frío” en un ejemplo de lo que Paul Ricaeur llamaba «historizar la ficción y ficcionalizar la historia». Es más, también sigue a Ricaeur en las relaciones que estableció en “La mémoire, l’ historie et l’ oubli”, donde nos habló del ser humano que actúa y es capaz de remover lo que le rodea en el proyecto inacabado de la Ilustración, y que resumió en el epígrafe final: «Bajo la historia, la memoria y el olvido. Bajo la memoria y el olvido, la vida».

“Memoria del frío" no es propiamente un libro histórico ni una ficción en su totalidad, pues a veces se aleja de ambos y se codea con el ensayo. Eso es lo que hace grande una obra: su difícil clasificación. Cuando el lector se acerque a sus páginas, debe saber que no es solo una reconstrucción de la vida de sus padres, sino también de las mujeres en las cárceles de la dictadura, la vida de las «putas rojas». Insulto que, como dice Edurne Portela en el prólogo, condensa doblemente las razones por las que fueron perseguidas: «por sus ideas y activismo político y por el hecho de ser mujer y rebelarse contra la moral dominante» (p. 14). Eran mujeres frágiles, mujeres inteligentes que, entre escombros, no dudaron en reiterar el gesto luminoso de la resistencia: «La insumisión, la rebeldía, el cuestionamiento del orden existente, la posibilidad de mejora, el cuidado, la lucha contra la ignorancia y la injusticia. La alegría como horizonte» (p. 440).

Martínez del Arco nos habla de la historia de muchas mujeres que recorrieron las cárceles de Segovia, Alcalá de Henares, Carabanchel y Málaga. Es el conjunto de vivencias de su madre y de sus compañeras de militancia y cárcel: de Modesta, la de Vallecas, de Paquita, de la Feli, de Esperanza, de Ana, de Joseamalia… También es la vida de su padre, que regresó de prisión con setenta años y destrozado, y es la historia del autor, concebido en un momento que sus padres salieron unos días de la cárcel. Es un conjunto de historias y de silencios, que nos dicen más que las voces. Es, pues, un viaje. Un doloroso viaje. Un diálogo intergeneracional con un testigo infantil. Y con una advertencia del autor sobre la memoria histórica, ya no le gusta que se tergiverse la intención critica con llantos nostálgicos. Considera que hay que anteponer la verdad, la justicia y la reparación al lamento.

La historia de desgracias para sus padres comenzará con el golpe de estado de Segismundo Casado contra el gobierno legítimo de Juan Negrín, por el que entregará Madrid a las fuerzas rebeldes del general Francisco Franco. A partir ahí le seguirá la detención de Manuela del Arco y Ángel Martínez, sus padres. Luego llegará un consejo de guerra, el 111.601, donde la carta de la abuela pidiendo clemencia, sumada al escrito del cura en el que argumentaba las bondades de la proba cristiana, no se tuvieron en cuenta. El juicio sumarísimo se celebró, una farsa donde a los fieles a la II República se les acusaba de rebeldes.

Después le siguió la vida en las cárceles franquistas, ajenos al comienzo de la II Guerra Mundial, a la invasión de Francia por las fuerzas del III Reich. Ante esto, los piojos, los chinches, el hambre, el cigarro que calma el hambre, las guerrillas en los montes, las duchas inexistentes, las humillaciones, los cortes de pelo al cero y el frío. El frío, el elemento siempre presente en la novela, que la recorre como una radiación de fondo.

Memoria del frío

Miguel Martínez del Arco

Editorial Hoja de Lata 442 páginas 22,90 euros

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