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El retorno del paisano, la obra del antropólogo Adolfo García

La Asturias rural de ayer y hoy en “Lo que el tiempo trajo (y lo que se llevó)”

Cultura - Libros

Asturias es industrial y minera, pero aún más, y de forma más completa y profunda, fue rural. “La Asturias rural es la esencia de la asturianía”, se lee en la página 390 de este monumental libro. El gran problema consiste en dilucidar si la que mejor define a Asturias entera es la Asturias rural de hoy o la de ayer. Porque una y otra no son la misma. Para aclarar la desafiante cuestión es paso ineludible una lectura a fondo de la obra de Adolfo García Martínez, afanosamente labrada con el mimo de un orfebre durante medio siglo, y ni siquiera ese esfuerzo es garantía suficiente de lograrlo.

El empeño nace de una circunstancia vital. El exceso de población y el reglamento familiar expulsan a un adolescente del Fresnedo de Tineo del pueblo y lo llevan, sin elección posible, a iniciar la carrera eclesiástica en el Seminario de Oviedo. Tras superar no pocas penalidades por Italia y Francia, el azar y el recuerdo machacón de su origen lo devuelven al punto de partida. El paisano en ciernes que era Adolfo García Martínez se ha convertido en antropólogo y desde la distancia ha visto, con otros ojos, cómo se inició el derrumbe de la sociedad rural tradicional. A partir de entonces, su único propósito consiste en explicar el tránsito del antes al ahora, hacer inventario de todo aquello que se ha perdido por el camino, y poner los cimientos para la reconstrucción del mundo rural.

Lo observa todo, la administración de los recursos, la incesante incorporación de nueva tecnología al trajín diario, las relaciones intrafamiliares, la mesa, los ritos de paso y alcanza la convicción de que el catalizador del cambio es la mujer

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La tarea comienza con el estudio de la transformación que experimenta la Asturias que está a punto de desaparecer. Lo observa todo con atención y sumo cuidado, la administración de los recursos, la incesante incorporación de nueva tecnología al trajín diario, las relaciones intrafamiliares, la mesa, los ritos de paso, la distribución del tiempo, sopesa la influencia de los diferentes factores y alcanza la firme convicción de que el catalizador del cambio es la mujer. Publica sus conclusiones acompañadas por las de Eloy Gómez Pellón y Roberto González Quevedo, en una selección de las ponencias debatidas en los Encuentros en Torazo, un espacio de conversación pública sobre el mundo rural asturiano como también sería el Seminario del Valle del Ese, que celebraba sus reuniones en Canero. El núcleo de la comunidad rural era la casa, que a su vez pivotaba sobre la mujer, artífice de la continuidad biológica y cultural de la familia. Y fue la mujer, sostiene Adolfo García Martínez, inducida por estímulos externos de procedencia urbana, la que adopta una actitud reflexiva y decide romper con el estatus subordinado que le asignaba la tradición, proyectando a sus hijas hacia la ciudad y una vida distinta a la suya, con mejores expectativas, más autónoma y confortable.

La huida de la mujer provocó un vacío catastrófico en la sociedad rural. En muchas partes solo se encuentran los restos de un mundo periclitado. Pero Adolfo García Martínez no lo ha abandonado. Sus últimos trabajos están dedicados a preparar las piezas, la escuela, el turismo, las residencias de ancianos, para restablecer la actividad y la ilusión. Lejos de dejarse caer en la pura nostalgia, su idea de progreso estriba en alcanzar un equilibrio entre tradición y modernidad. Lamenta que quizá sea demasiado tarde, pero no ha dudado en ponerse manos a la obra. El futuro empieza por que el habitante del mundo rural se quite todos los complejos que lo aminoran de encima.

La Asturias rural no se entiende ya sin la aportación de Adolfo García Martínez. En realidad, es una parte inseparable de ella. En esta magnífica edición, bien ilustrada, se reúnen sus mejores trabajos dispersos, algunos inéditos, y dos entrevistas imprescindibles para conocer en detalle su trayectoria biográfica y el sentido de toda su obra. Benito García Noriega, el editor, ha elevado a Adolfo García Martínez a la condición de clásico en los estudios de la sociedad asturiana, un poco más rural de lo que siempre se ha reconocido.

Lo que el tiempo trajo (y lo que se llevó)

Adolfo García Martínez

KRK Ediciones, 2021 784 páginas 75 euros


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