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Arte

Imágenes de la deconstrucción

Mon Cabrales expone sus dibujos en la galería Arancha Osoro de Oviedo

Dibujo de Mon Cabrales.

Dibujo de Mon Cabrales.

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Luis Feás Costilla

Luis Feás Costilla

No sorprende que, dentro de las actuales tendencias de creación epigonal en torno al concepto, el dibujo haya vuelto a adquirir un lugar destacado, en tanto que técnica que traduce de manera más directa la visión del artista. El dibujo interesa sobre todo por su inmediatez, como supuesta plasmación del impulso que, en el momento de la creación de la obra, siente el autor. De ahí que muchos artistas actuales lo sigan utilizando como medio de expresión, incluso preferente, como se puede ver, de forma habitual, en tantas exposiciones y convocatorias de artistas, sean jóvenes o no. Incluso llegó a tener una feria nacional propia, muy diluida en sus últimas ediciones.

Siempre se encuentran motivos para dibujar, y no tan sólo en artistas veteranos que guardan una cierta fidelidad a la realidad circundante, como, por poner ejemplos asturianos, Carlos Sierra (Lieres, Siero, 1943), Reyes Díaz (Gijón, 1948) o los de la estupenda cosecha de 1956 (Melquiades Álvarez, Pelayo Ortega, Ricardo Mojardín, Miguel Galano), sino también en otros de procedencia más abstracta como Hugo O’Donnell (Madrid, 1953) o María Jesús Rodríguez (Oviedo, 1959), con buenos ejemplos de esta última en su actual exposición en el Museo de Bellas Artes de Asturias.

Mon 2

Mon 2

Ya de la generación de 1960, destacan Agustín Bayón (Puente de los Fierros, Lena, 1960) o el pintor Luis Rodríguez-Vigil (Oviedo, 1963), cada vez más volcado en el dibujo, y de las siguientes Federico González Granell (Cangas del Narcea, 1974), Jorge Jovino Fernández (Avilés, 1975), Rebeca Menéndez (Avilés, 1976), Patu Inclán (Avilés, 1978), Juan Fernández Álava (Piedras Blancas, 1978), Isabel Gil Sánchez (Madrid, 1979), Helena Toraño (Llanes, 1984), María Peña Coto (Oviedo, 1989), Samuel Armas (Avilés, 1992) o Iván Cuervo (Oviedo, 1995).

Incluso hay escultoras que dibujan mucho y espléndidamente, como María Iglesias (Oviedo, 1979), y otros que desde el dibujo han ido llegando a otros soportes distintos a los tradicionales, como las películas de animación de Mario M. Martínez (Gijón, 1988) o las videocreaciones de Andrea Rubio Fernández (Mieres, 1990) y Pablo López (Avilés, 1996), que convierten en una danza más o menos sugerente el deslizar sinuoso de la mano sobre el papel.

Sin embargo, entre los citados hay pocos que se dediquen exclusivamente al dibujo y ninguno lo hace de manera tan intensa y personal como Mon Cabrales (Llanes, 1984), que ahora muestra algunas de sus realizaciones en la galería Arancha Osoro de Oviedo. Licenciado en Bellas Artes por la Universidad del País Vasco, con un Máster en Formación del Profesorado en la Universidad de Oviedo y el Módulo de Grado Superior de Gráfica Impresa en la Escuela de Arte de Oviedo, antes exponía con Dos Ajolotes, que lo llevó varias veces a la Feria de Arte de la capital asturiana, donde siempre ha sobresalido e incluso recibió alguna mención por parte del jurado.

Mon 3

Mon 3

Artista de la Sala Borrón y seleccionado en la Muestra de Artes Plásticas del Principado de Asturias, cuya comisión de valoración al principio confundía las reproducciones de sus dosieres con fotografías, tal es la precisión con que están hechos sus dibujos, entiende éstos como secuencia, pues tienen el propósito de representar lapsos de tiempo más o menos breves en una sola lámina, para, a su manera, construir historias que tienen que ver con sus vivencias más íntimas, a través de retratos de gente cercana y autorretratos.

Para él fueron fundamentales las teorías sobre la imagen-movimiento de Gilles Deleuze, que le ayudaron a aclarar ideas y de las que saca su interés por la crepitación, el desenfoque y la superposición de capas, logradas mediante transparencias con un ligero desplazamiento en dos y hasta en tres fases. Los dibujos, realizados en lápiz y grafito sobre papel, suelen tener gran tamaño, por lo que la novedad se muestra en los formatos más pequeños y cuadrados, esquinados, con parte de lo que ocurre fuera de plano. Están muy trabajados, lejos de la espontaneidad, con cada variación planteada como una cuestión moral.

El conjunto nos ofrece una vibración y una tensión que conmueven más allá de la propia calidad de su grafía, pues relatan sucesos importantes que van desde la biografía familiar hasta testimonios dramáticos sobre sus años de colegio, en una condensación espacio-temporal deudora del arte filosófico de Henri Bergson, a quien tanto le deben los pensadores franceses que Cabrales más admira, como el mencionado Gilles Deleuze o Jacques Derrida, de cuyo trabajo de demolición a martillazos está sacado el título de la exposición.

Deconstrucción humana

Mon Cabrales

Galería Arancha Osoro, c/ Independencia 6, Oviedo. Hasta el 14 de mayo.

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