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Polémica

'Blonde' y el quinto aniversario del MeToo

La película seguramente no hubiera suscitado ninguna suspicacia hace diez años, pero la realidad es muy distinta hoy

Película Blonde.

Este octubre se cumplen cinco años del estallido del Me Too. Ha habido muchos hitos importantes dentro de la historia del feminismo, pero este sin duda ha sido fundamental para una generación de mujeres que llevaba demasiado tiempo callando muchas cosas por miedo a las consecuencias, ya fuera en el entorno laboral o personal. Fue un momento de implosión en el que por fin salían a la luz abusos que todo el sistema patriarcal había amparado y permitido, un momento de inflexión que sin duda ha constituido una de las grandes revoluciones de nuestro tiempo.

La sororidad, ese concepto hasta entonces difuso, cobró un verdadero sentido. Las mujeres se unieron, aportaron sus declaraciones y ayudaron a destapar las atrocidades cometidas por el magnate de Hollywood Harvey Wenstein. Juntas destaparon al monstruo (los hay por todas partes) y consiguieron que las relaciones de poder se tambalearan. Como decía Isabel Coixet cuando presentó recientemente en el Festival de San Sebastián el documental 'El sostre groc' (sobre los abusos cometidos en el Aula de Teatro de Lleida), las tácticas del depredador sexual son siempre las mismas, pero su normalización era tal, que convertía a las víctimas en culpables. Por fin ese sentimiento se desterraba y salían a relucir testimonios de miles de mujeres en redes que compartieron en primera persona sus experiencias, algo de lo que también se empapó la literatura y la ficción audiovisual.

Se comenzaron a poner sobre la mesa temas hasta el momento ambiguos como el del consentimiento y las creadoras iniciaron un proceso de empoderamiento a la hora de apropiarse de sus historias y darles voz. Fue otro paso adelante, el de las mujeres apropiándose de sus relatos, algo que ha propiciado toda una nueva generación de escritoras, de directoras y de guionistas que han contribuido a lanzar una mirada diferente que ha contribuido a enriquecer nuestra mirada hacia el mundo en el que vivimos.

Por eso quizás, resulta tan hiriente el caso de 'Blonde', una película que seguramente no hubiera suscitado ninguna suspicacia hace diez años, pero que en este momento supone un paso atrás en la forma en la que se representa a la mujer en la pantalla. La perspectiva que aporta Andrew Dominic resulta denigrante por su naturaleza misógina, algo que no oculta en ningún momento y que se encarga incluso de reivindicar en primeros planos de una explicitud y sordidez realmente denigrantes. Resulta preocupante que este procedimiento sea aplaudido por muchos como una obra de arte. Situar a la mujer en un constante cuestionamiento, someterla a ignominias, utilizar el lenguaje cinematográfico para rebajarla resulta de una impudicia insultante. Da igual que sea Marilyn Monroe, porque en el fondo, habla de todas nosotras y del calvario histórico al que nos ha sometido esa óptica masculina profundamente aviesa.

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