La adversaria
"Crónica de la luz y de la sombra", el true crime de Antón García sobre el asesinato en 1897 de Manuela Martínez de Llano y su hijo recién nacido, ve la luz en castellano

Pedro de Silva y Antón García, en la presentación del libro. / David Cabo
Alfonso López Alfonso
Emmanuel Carrère publicó en los años noventa del siglo XX "El adversario", una novela basada en hechos reales que probablemente está en la base de lo que actualmente se llama de forma algo pomposa true crime y que resistió en su momento –y creo que resiste en la actualidad– las comparaciones que se hicieron con "A sangre fría", de Truman Capote, el tótem de las novelas de crímenes reales, con permiso de "Operación masacre", del argentino Rodolfo Walsh, que tenía un componente más claramente político.
La novela de Carrère fue muy impactante porque narraba cómo Jean-Claude Romand había asesinado a toda su familia, sus hijos pequeños, su mujer y sus padres, después de haber conseguido engañarla durante dieciocho años haciendo creer a todos sus integrantes que era un prestigioso médico que trabajaba para la Organización Mundial de la Salud cuando ni siquiera había terminado la carrera. Lo que llamó la atención de Carrère y de sus lectores no fue tanto el espantoso crimen, porque a crímenes espantosos estamos acostumbrados –nada de lo inhumano nos es ajeno, que diría Manuel Cruz– sino más bien el hecho de que Romand fuera capaz de engañar a su entorno más próximo durante tanto tiempo. Salía cada mañana como si fuera a trabajar y se dedicaba a dar paseos por los bosques del Jura, por ejemplo, y había ideado una especie de esquema Ponzi para mantener las finanzas de la casa e incluso alguna amante ocasional.
Antón García (Tuña, 1960), uno de los autores que siempre se incluyen, y con justicia, en el póquer de la Segunda Generación del Surdimientu, es un narrador capaz de moverse con soltura por los más diversos géneros. Lo demostró con su novela negra juvenil, muy al estilo de James M. Cain, "El viaxe", y lo volvió a demostrar con la pequeña obra maestra que es la novela de aprendizaje "Díes de muncho". Narrador en asturiano, en 2014 ganó por tercera vez el Premio Xosefa Xovellanos de novela con "Crónica de la lluz y la solombra", que ahora la editorial Pez de Plata publica en castellano, con una impecable traducción de Marta López Fernández, y que, de nuevo, como sucedía con el bildungsroman "Díes de muncho", también "Crónica de la luz y de la sombra" es capaz de mirar de tú a tú a algunas de las grandes novelas históricas que reconstruyen hechos reales, como la insuperable "Enterrar a los muertos", de Ignacio Martínez de Pisón.
La obra está estructurada en cuatro equilibradas partes que se corresponden con el asesinato en junio de 1897 de Manuela Martínez de Llano y su hijo recién nacido por parte de su marido en el pueblo de La Zoreda, concejo de Tineo; la instrucción que se hace del caso aquel mismo año, el juicio en Oviedo en 1898 y, por último, el ajusticiamiento público con garrote vil de Rafael González Gancedo en 1899. A estos cuatro capítulos se suma una aclaratoria nota final en la que el autor nos pone al día de cómo se interesó por esta historia: su padre se la contó cuando era un niño, puesto que había conocido a alguno de los protagonistas, como Baldomero, el hermano del asesino, y desde hacía muchos años tenía la intención de escribir una novela con aquellos hechos, por lo que su entorno le fue haciendo llegar diversas noticias, artículos y otros materiales, entre los que destacan especialmente las entrevistas que el cantautor Rafa Lorenzo hizo a los más ancianos del pueblo donde se produjo el asesinato y que le sirvieron a Antón García para comprobar que el crimen, en la memoria popular, se había ido cargando de grandes dosis de truculencia añadida. Su trabajo como novelista, pues, consistió, paradójicamente, en quitar buena parte de esas adherencias sanguinarias –se decía, por ejemplo, que Rafael había asesinado a su esposa con un hacha y había estampado la cabeza de su hijo recién nacido contra una pared, cuando lo cierto es que los asfixió y, de no ser por la denuncia de su propio hermano hubiera cometido un crimen perfecto– hasta dejar la historia lo más próxima a la verdad seca y llana.
Lo que hace aquí Antón García es construir una novela basada en hechos reales, es decir, partir de un hecho histórico: el asesinato de una mujer y su hijo recién nacido a manos de su marido, instigado por su propia madre y por la presión de una amante. Y Antón García cuenta ese hecho con la mayor fidelidad posible, rellenando con verosímiles aportaciones literarias los apartados sobre los que no se han conservado testimonios ni pruebas, reconstruyendo minuciosamente el ambiente del pueblo de La Zorera y su entorno, de Tineo, de Oviedo, levantando un decorado en el que todo está medido y bien investigado, en el que, a través de las técnicas propias de la ficción, cuadra el perfecto artilugio en que se convierten estas páginas.
Si en la novela de Carrère el adversario era asimilado a Satán, el enemigo de dios, para generar en el lector esa disociación del alma humana entre el bien y el mal conviviendo en el mismo cuerpo, en "Crónica de la luz y de la sombra", una novela en la que el asesino es un hombre, pero cobran suma importancia tres mujeres –la esposa asesinada (Manuela), la madre (Manulona) y la amante (Concha)–, quizá deberíamos hablar de la adversaria, puesto que esa madre controladora, desabrida y malintencionada a la que apodan la Lleona se convierte en enemiga declarada de su nuera por una razón tan literaria como el amor de esta última a la lectura:
"A ella, a Manulona, que era analfabeta, la demostración del placer evidente de la lectura, en las horas que podía pasar aquella rapaza enfrascada en las páginas de un libro, le pareció un agravio, una afrenta peligrosa (…). Manulona sometió a la nuera a la tiranía de su mal genio, en un continuo desprecio de cuanto era y representaba aquella mujer, malmetiendo en casa y fuera, liando, chismorreando, tejiendo a su alrededor toda una maraña de desconsideraciones que hicieron profundamente infeliz a la nueva".
Carrère indicaba al lector en su novela que durante el proceso de creación había pensado que escribir la historia de "El adversario" solo podía ser un crimen o una plegaria. "Crónica de la luz y de la sombra", por el contrario, utiliza el pasado para convertirse en un claro alegato contra la pena de muerte y una visión elíptica del maltrato a la mujer persistente en nuestro tiempo.

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Crónica de la luz y de la sombra
Antón García
Traducción de Marta López Fernández
Pez de Plata, 230 páginas, 20,80 euros
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