CONCIERTO
Inquebrantable Manuel Carrasco: una fiesta salvaje en Madrid que te perdiste por tus prejuicios
El artista se reivindica en un Movistar Arena hasta los topes con un ejercicio creativo sublime

Manuel Carrasco, en el concierto que ha protagonizado en el Movistar Arena de Madrid. / RICARDO RUBIO
A ver, que vaya por delante, a Manuel Carrasco hay que saber degustarlo. De lo contrario, el bofetón puede ser estrepitoso. No basta con vociferar No dejes de soñar y Qué bonito es querer. Detrás de sus mayores éxitos, se esconde un cancionero tallado a fuego lento. Sin prisa ni pretensión. ¿Exquisito? Dependerá de tu paladar. Ahora bien, hay que reconocerle el arrojo de no venderse, no rendirse. Ser fiel a sí mismo, ojo, en tiempos de streaming, es el mayor golpe sobre la mesa que un artista puede dar. Así que, si tus prejuicios te impidieron verle, ay, te equivocaste. Quizá, tenías una imagen distorsionada. Pues, más allá del regusto, al ejercicio creativo que protagonizó este jueves en el Movistar Arena no se le puede poner ningún pero.
Lleva tantos años en el Olimpo que controla el éxtasis como pocos. Supo cómo moverse, mirando al público con una sinceridad nada habitual en los grandes aforos. De vez en cuando soltó algún grito para templar las heridas que reabrieron ciertas letras. Y, claro, frente al escozor, brotaba de inmediato la furia que proclama en Pueblo salvaje, su décimo álbum. “Estoy en casa, algunos de los días más importantes de mi vida los he pasado aquí. Quiero que nos sintamos, dejémonos llevar de dentro para fuera”, dijo emocionado ante 17.000 almas.

'Pueblo salvaje' es el décimo álbum de Manuel Carrasco. / RICARDO RUBIO
Desmenuzó su pecho poco a poco, demostrando por qué es uno de los músicos más cotizados de la década. Manuel no se parece a nadie. Es autor, con mayúsculas, fiel defensor de la palabra. Un enamorado del buen verbo. Lo que le ha dado el poder de mover montañas a su antojo. Es difícil quedarse inmóvil ante semejante derroche emocional. Lo logró desde el arranque, con la genuina El grito del niño. Las raíces que ha incorporado a su último elepé, repletas de contrastes, salpicadas de luces, le han sumado carácter. Gran mérito teniendo en cuenta que arrancó su carrera hace ya 22 años. Aún guarda retales de aquel niño que debutó con Quiéreme, pero la edad le ha dado presencia e ingenio.

Manuel Carrasco recuperó en el Movistar Arena los éxitos que ha alumbrado en 22 años de carrera. / RICARDO RUBIO
Un soplo de aire fresco que revitaliza sus temas en cada etapa. En esta ocasión, las pasadas Hay que vivir el momento, Que nadie y Siendo uno mismo sonaron con una contundencia particular. Tal vez, la garra que ahora reivindica las haya colocado en otra escala. Y, oye, entre tanta calcomanía, revisionarse resulta hasta valiente. “Este planeta necesita más humanidad. Encenced vuestras luces para que las cosas que guardáis en el corazón se hagan realidad”, pidió Manuel, que fue el primer cantante español en llenar el nuevo Santiago Bernabéu en 2024. No faltaron los aplausos. Sin parar.
Relatar la vida
No escatimó en emoción. Estuvo a flor de piel durante las dos horas que duró el concierto, buscando la complicidad del gentío en todo momento. No fue cuestión de duende, sino de empatía. La base sobre la que ha cimentado unas canciones que hablan de todo aquello que nos mantiene unidos: el amor, la esperanza, el orgullo, la gratitud… Sentimientos que, en un clima de polarización, con el insulto por bandera, él reivindica hasta la extenuación. Es, quizá, tras años liderando las listas de ventas, uno de los artistas que mejor ha sabido relatar el mundo que le rodea. Ahí están Soy afortunado, Mi dignidad y Tan sólo tú, entre otras. Un instinto que le ha valido los premios Ondas, Odeón y 40 Principales.

Manuel Carrasco, mientras su banda tocaba 'Hay que vivir el momento' en el Movistar Arena de Madrid. / RICARDO RUBIO
Aunque levantó un escenario acorde al proyecto que defiende, chillón y tribal, algo pretencioso, Manuel no perdió el foco en ningún segundo. Tocó, tocó y tocó. Incluso los temas menos conocidos entrecortaron la respiración de la masa. Cuando agarra la guitarra, el resto pasa a un segundo plano. Anoche, mientras silbaba la vida, una tímida paz se impuso a su alrededor. Fue pasajera, pero lo suficientemente densa como para atraparte. Una y otra vez. Las que hagan falta.
- Mañana se esperan colas kilométricas en Lidl para hacerse con la potente máquina de coser de Singer que es la más barata del mercado: tiene un descuento de casi el 70 por ciento
- Mañana se esperan colas kilométricas en Lidl para conseguir el set de cubiertos de acero inoxidable para camping más barato del mercado: disponible por 4,99 euros
- Caldones llora a Geli Díaz, hostelera de La Bombilla, fallecida tras atragantarse en la comunión de su nieto: 'Era sociable y servicial
- Parquímetros por la noche a partir de las 21.00 y también los domingos: se aprueba el inesperado cambio a la hora de aparcar en zona azul
- El responsable de la DGT emite un comunicado en el Congreso para aclarar las dudas del adiós a la baliza v-16 y la reducción de la normativa: 'Caerá como fruta madura
- Multado con 200 euros un motorista por no respetar la nueva bajada de velocidad obligatoria que se estipula por Ley: la Guardia Civil extrema la viiglancia
- La orquesta Panorama y Leire Martínez, estrellas de la programación musical de la fiesta de los Exconxuraos de este año en Llanera
- ¿Cuáles son dos de los barrios más 'cool' de Asturias?: están en el extrarradio de Oviedo y Gijón, sus vecinos dicen que 'hay de todo', disfrutan de tranquilidad y el gancho es la vivienda asequible (hasta ahora)