Cuadernos con una gran lección
"Franco en los pupitres" recorre la educación escolar durante la II República, la guerra y la dictadura

Cultura - Libros
María Jesús Martín Díaz se llevó una gran sorpresa: "Unos cuadernos escolares aguardaron silentes, en el fondo de un cajón de madera, bien ocultos debajo de libros de magisterio y polvo acumulado durante más de 55 de años, esperando ser descubiertos. Un verano, lleno de tranquilidad y sosiego, vieron la luz. Había llegado su momento de hablar. Querían contarme cómo una niña (mi madre) había vivido la educación republicana en una escuela rural unitaria y cómo esa educación fue sustituida por un adoctrinamiento que mataba cualquier pensamiento crítico, cualquier capacidad para discernir, para imaginar, para razonar, para descubrir. Por un adoctrinamiento que ahogaba".
Su madre cumplió 6 años a lo largo del curso 1932-33 "y empezó su formación escolar. Permaneció en la misma escuela rural hasta el principio del curso 40-41, que dejó para comenzar un Bachillerato de 7 años y luego estudiar Magisterio. Durante todos estos cursos tuvo siempre la misma maestra que, aunque fue expedientada por los golpistas como todos los maestros y maestras de nuestro país, nunca fue sancionada ni retirada de la docencia, incluso ni durante los 7 meses que duró la resolución de su expediente".
Los cuadernos le iban hablando de lo que ocurría dentro de la escuela republicana, "de cómo la innovación y los principios pedagógicos de la Institución Libre de Enseñanza y de la Escuela Nueva fueron impregnando las paredes de la escuela y los cuadernos de colores y alegría, y se plasmaron en unas actividades que encandilan, que rezuman buen hacer por parte de las niñas y de la maestra".
El golpe militar terminó "con todos los deseos republicanos de hacer de la educación pública el motor transformador de la sociedad, buscando una mayor igualdad, solidaridad democracia y justicia social. Y los cuadernos escolares son una viva muestra de ello. Las niñas siguen la guerra de España, son sumergidas en un ambiente bélico en que las conquistas de los golpistas son objeto de tareas escolares: una a una y sin olvidar ninguna. Y las alabanzas al dictador y a otros golpistas se multiplican por doquier, produciendo en el lector mucho dolor y gran tristeza. También las niñas se tienen que aprender todos los himnos (falangista, carlista, …) para desfilar por el pueblo, brazo en alto, durante la guerra y los primeros años de la dictadura".
Y se convierten "en madrinas de guerra con nueve años, al mismo tiempo que las hacen sentirse contentas y agradecidas de su papel de sumisión, de su pérdida de derechos, de su función subalterna, con obediencia ciega al padre, al marido, a los hermanos, a cualquier hombre. Con la Iglesia controlando todas sus acciones, reprimiendo todos sus deseos y marcándoles un camino de subordinación y mansedumbre. La educación es convertida en un pilar apuntalador de un régimen dictatorial. Y una infancia que crezca en libertad y desarrolle sus propias capacidades y habilidades es borrada del mapa".

Franco en los pupitres
María Jesús Martín Díaz
El Mono Libre, 320 páginas, 25 euros
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