50 años de la muerte de Franco
Una depuración necesaria
"Ni una, ni grande, ni libre", que ya va por la quinta reimpresión, es uno de los intentos más fructíferos de captura del régimen franquista

La viuda de Franco, Carmen Polo, entre Sofía de Grecia y Juan Carlos de Borbón, a la salida del entierro del dictador en el Valle de los Caídos. / E. P.
Resulta chocante que en una democracia que está a punto de cumplir medio siglo aún sea motivo de disputa política una dictadura anterior y que se hable del dictador que le puso cara como si aún estuviera entre nosotros. Con una cadencia persistente, Franco y el franquismo reaparecen en el centro de la conversación pública y encienden la polémica. Para ello, puede servir de acicate el aniversario del hecho que puso fin al régimen surgido de la Guerra Civil o el desconcierto general provocado por un dato ambiguo extraído de una encuesta del CIS. Es lógico pensar que en algo debe estar fallando nuestra comprensión del misterio de Franco. Nos preguntamos si no estaremos confundidos con su dictadura, si la conocemos bien, si el recuerdo, cargado de emociones, nos impide ver con claridad lo que fue.
En una democracia, cabría esperar que el juicio sobre una dictadura, máxime cuando ha pasado el tiempo, concitara un mayor consenso y dejara de ser parte de la pugna política. En España no ocurre esto, aunque el Congreso haya aprobado mociones al respecto por amplias mayorías. Los partidos utilizan el franquismo para arrastrar al rival a su posición o por el contrario atacarlo, y así, entre el humo y el ruido que producen, la imagen que queda de Franco y su dictadura es bastante turbia. La suerte es que los historiadores siguen haciendo su trabajo, por lo general, no siempre, en silencio y con rigor. La bibliografía sobre la España sumergida bajo el régimen franquista es inmensa y poco a poco va desvelando con un lujo de detalles todo lo ocurrido a una sociedad entera en los años interminables que se suceden entre 1939 y 1975.
El libro de Nicolás Sesma, cuya primera edición fue publicada el año pasado y ha alcanzado ya la quinta reimpresión, hace una aportación singular al conocimiento de aquel periodo. De él se han destacado con acierto algunas virtudes. El manejo de fuentes de todo tipo que lo sustenta es abrumador y está escrito en una prosa accesible y fluida. Sin embargo, apenas han merecido una mención otras virtudes, quizá mayores o más originales, de la obra. Uno es el enfoque integral con el que logra ensamblar la dinámica del régimen político con la evolución de la sociedad española. El lector recibe como un regalo que el autor se detenga a analizar aspectos en los que apenas se había reparado, como la trastienda, selección, programa y propósito, de las visitas organizadas de personalidades extranjeras, o la intención que escondía el régimen detrás de su inclinación por el arte de vanguardia. Por encima de estos, resalta la importancia que concede al factor político internacional, ponderado con precisión, en los avatares de la dictadura.
El libro de Sesma no es una síntesis, un manual, y mucho menos un resumen de la historiografía del franquismo, aunque bien puede emplearse como tal, pues abarca en toda su dimensión la España coetánea del franquismo. Es una visión del sistema político cuya cúspide ocupaba Franco. Sesma se apega escrupulosamente a los hechos y arriesga una interpretación, señalando las discrepancias, sin abandonar la ironía relajada, nada crispada, que revolotea por las páginas del libro, de principio a fin, ganándose enseguida la sonrisa cómplice del lector. En esto consiste el poder de seducción del libro, la razón de su impacto, y la contribución de extraordinario valor al esclarecimiento de la dictadura franquista. Es, sin duda, uno de los intentos más fructíferos de captura del régimen de Franco.
Sostiene Sesma que la dictadura franquista fue la misma a lo largo de su prolongada duración, a pesar de las varias adaptaciones que ideó para sobrevivir, haciendo gala de un oportunismo cínico y favorecida por los cambios de tercio de la política internacional antes y después de la segunda guerra mundial, primero haciendo migas con los totalitarismos italiano y alemán, que ayudaron a Franco a ganar su guerra, y luego como miembro subalterno de la coalición anticomunista en la guerra fría. Concluye Sesma proponiendo la expresión de nuevo cuño "fascismo asimétrico" para definir la naturaleza de la dictadura franquista. El concepto requiere una definición más explícita y, quizá por el volumen y la sustancia del libro, está expuesto de forma apresurada en el epílogo. Sería de gran interés que Sesma contrastara su propuesta con la de numerosos politólogos, historiadores e hispanistas que se resisten a ponerle el apellido "fascista" al régimen franquista, vistas sus carencias ideológicas y organizativas, la procedencia histórica de su base social, y la evolución que experimentó en su relación con la sociedad española a la mitad de su periplo. Es esta una de las cuestiones que se sigue escapando a los incontables esfuerzos por apresar conceptualmente el franquismo y que dificulta la transmisión a las generaciones jóvenes de una imagen nítida de lo que fue y representó. Pero esto no aminora un ápice la belleza y la trascendencia de este libro, realmente extraordinaria.

Ni una, ni grande, ni libre La dictadura franquista
Nicolás Sesma
Crítica, 758 páginas 25 euros
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