La enfermedad y sus relatos
La maestra de la ficción breve Ana María Shua publica un nuevo libro de cuentos con el deterioro del cuerpo como hilo temático

Cultura - Libros
¿De qué hablamos cuando hablamos de la coherencia de un lector? Ni siquiera sé si esta pregunta viene a cuento. ¿Por qué un lector debe ser coherente? A quien lee, mejor le irá si se deja llevar por el capricho. Lo que pudiera parecer coherencia no puede ser otra cosa que un azar bien afilado; una casualidad tan oportuna que llegas a pensar que es un guiño del destino. Tal vez, de manera ligera e irresponsable, esté exponiendo alguna patología lectora que desconocía. Y no, no es este el lugar ni el momento, pero teniendo en cuenta el libro que voy a pasar a comentar, si que hay cierta lógica en todo ello, pues en "El cuerpo roto", nuevo volumen de relatos de la argentina Ana María Shua editado por Páginas de Espuma, el hilo vinculante de los nuevos cuentos es la enfermedad y nuestra relación con ella. Asunto que ya ha aparecido antes en la obra de la escritora, siendo, si atendemos a sus propias declaraciones, uno de sus temas recurrentes:
"A los diez años, yo hubiera querido escribir novelas de aventuras. Pero no cualquiera es aventurero, no cualquiera es capaz, en la realidad o en la fantasía, de explorar territorios desconocidos (de los que ,además, ya quedan tan pocos), no cualquiera es capaz de lanzarse aún literariamente por territorios lejanos y misteriosos, no cualquiera es espía o corresponsal de guerra. Y, sin embargo, hay dos aventuras que son comunes a todos los seres humanos, que todos hemos experimentado, que todos hemos enfrentado, soportado, padecido: son la enfermedad y el amor. A mí me interesa, sobre todo, la enfermedad. Y aquí está "El cuerpo roto" para demostrarlo".
La cita es algo extensa pero muy elocuente para calibrar desde qué lugar se coloca Shua para escribir: y lo hace desde el terreno más puro de la ficción. Nunca abruma ni opaca el tema a la propia fabulación del mismo. De tal manera que en el meollo de cualquiera de los relatos puede tener lugar una metamorfosis que convierta, por ejemplo, una historia que comienza por centrarse en la relación de unos hijos con la inesperada dolencia de su madre para acabar convirtiéndose en una solapada historia de amor ("Amim o la caída").
Leer "El cuerpo roto" como unas crónicas marcianas de un planeta que conocemos y desconocemos casi a partes iguales: ¿hasta que punto colonizamos nuestro cuerpo como los terrícolas lo hacen con Marte en las historias de Bradbury?
Como anomalía que es, la enfermedad es una hendidura en algo supuestamente homogéneo, es decir, la posibilidad de una ficción. Y así, ficción a ficción, la aventura se fragmenta en los diversos polos que tiran de ellas: los amigos del enfermo; las cuidadoras; los médicos; los presentes en mitad de una ausencia…
Cuestión tal vez de contexto; de tono, quizás, Shua abre y cierra el libro con dos relatos en los que no se esconden las referencias autobiográficas. Pero siendo importante, la clave, en mi opinión, es ver ambos textos como las dos caras de un sencillo: cuyo título podría ser algo así como "Sigamos adelante".
Maestra en el arte de la ficción breve, la autora bonaerense elude el melodrama sin dejar de pisar los charcos que el asunto requiera. ¿Cómo escribir de la enfermedad y la muerte sin ser solemne? ¿Cómo conmover sin ser sentimental? En "El cuerpo roto" está la respuesta. Incluso diría que el humor es uno de los ingredientes notables de estos cuentos.
En la historia de la literatura, lo médico-narrativo es casi un género; también la proliferación de escritores-doctores: Chéjov, Bulgákov, William Carlos Williams… Ana María Shua lleva tiempo incorporada a ese ilustre club de lo médico como género literario. Su nuevo libro la afianza aún más.
Y que no se me olvide el azar afilado de coherencia: acabé de leer "El cuerpo roto" justo el día en que se alcanzó el pico de la gripe. Tramas de jarabe antitusivo y paracetamol, un clásico de estas fechas.

El cuerpo roto
Ana María Shua
Páginas de Espuma 186 páginas, 19 euros
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