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Richard Kuklinski, el asesino de hielo

Ernesto Mallo novela vida y obras del sicario que trabajó para las Cinco Familias de Nueva York y presumió de haber matado a Jimmy Hoffa

Ernesto Mallo.

Ernesto Mallo. / Marcos León

Alejandro M. Gallo

Richard Leonard Kuklinski (1935-2006), más conocido como "Iceman", fue un asesino a sueldo condenado por seis asesinatos, pero antes de morir confesó más de cien, entre ellos el de Jimmy Hoffa. Trabajó para las Cinco Familias de la mafia de New York y recibió el apodo de Iceman por su método de congelar a sus víctimas para enmascarar el momento de la muerte. La falta de atención inicial hacia él por parte de la policía se debió a que utilizaba métodos diferentes para cada asesinato: armas de fuego, cuchillos, explosivos, herramientas, fuego, veneno, asfixia o golpes con puños americanos.

En cuanto Kuklinski se convirtió en el principal sospechoso de dos asesinatos, se formó un grupo policial encargado de la investigación. Así, en 1985, el Departamento de Justicia Criminal de Nueva Jersey creó un grupo integrado por fuerzas federales, estatales y locales, incluyendo al fiscal general de New Jersey y a la Oficina de Alcohol Tabaco y Armas de Fuego, dedicado a buscar pruebas para detenerlo. El operativo se denominó "Operation Iceman", y se inició por el testimonio de un agente encubierto, Dominick Polifrone, y las evidencias reunidas por el detective Pat Kane.

Tras su condena, Kuklinski concedió entrevistas a fiscales, psiquiatras, criminólogos y productores de televisión. Se han rodado tres documentales, más las entrevistas que ofreció al psiquiatra forense Park Dietz, retransmitidas en HBO. Los escritores Anthony Bruno, Michael Wells Jr. y Philip Carlo escribieron cada uno una biografía de Iceman. En 2012 se filmó una película sobre su vida, protagonizada por Michael Shannon y Ray Liotta, titulada El hombre de hielo, inspirada en el libro de Bruno, "The Iceman: The True Story of a Cold-Blooded Killer".

Ahora, Ernesto Mallo (La Plata, 1948), creador de la exitosa saga del comisario Perro Lascano, profundiza en la vida de Richard Kuklinski con un adictivo true crime. Mallo sitúa a Iceman dentro ya de la New Jersey State Prison (NJSP), conocida coloquialmente como Trenton State Prison. Desde su celda, mientras Trenton duerme, reflexiona sobre las acciones cotidianas y criminales de su vida y comienza con lo que podría ser la conclusión: "Sobreviví a todo […]. El problema es cuando la mente no engrana bien" (p. 14).

Los recuerdos comienzan en casa de sus padres, donde "todo estaba en paz hasta que llegaba [su padre]" (p. 15). Sus progenitores eran alcohólicos y las palizas eran constantes entre ellos, en una especie de destrucción mutua. Según el psiquiatra Dietz, había heredado un trastorno de personalidad antisocial, que le reforzó la violencia; y también alegó que sufría de trastorno paranoide de personalidad, razón por la que llegó a matar a algunas personas por meros desaires o autocríticas insignificantes.

Luego vendrá su vida independiente y su primera mujer, Linda. Después llegará la segunda, Bárbara, que, cansada de los malos tratos hacia ella y sus hijos, huirá a Miami. Reflexionará también sobre la vida en el penal: "Cada día es igual al anterior, cada amanecer idéntico al de la víspera". O sobre los presos que le acompañan: "Son los hijos tontos de la miseria que pueblan las cárceles [...]. Son como canarios, tipos tan habituados a la cárcel que ya no saben vivir en libertad […]. Lo más bajo de la cadena alimenticia" (p. 73). En esas meditaciones nos muestra las razones por las que nunca mató ni a un niño ni a una mujer o por qué odiaba "Delilah" de Tom Jones y disfrutaba con "Feeling Good" de Nina Simone. Y todos los días de su encierro maldice al detective Pat Kane y a su segundo, el sargento Paul Chow, por haberle detenido y sueña con matarlos en la otra vida.

Kuklinski murió a los 70 años en un ala de seguridad de Trenton mientras "la luz declinaba lentamente en el patio del penal, en un atardecer tibio, agradable" (p. 49). En el horizonte resuena William Gaddis: "Justicia tendrás en la próxima vida, en esta tienes la Ley". Y, al final, Mallo nos deja una reflexión: "El crimen es la respuesta social a algo que anda mal en la sociedad" (p. 111). Una excelente novela que nos sumerge en la mente de un asesino a sueldo.

Kuklinski

Ernesto Mallo

Siruela, 240 páginas 19,95 euros

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