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Arte

Ecosistema de sensaciones en red

Hugo Martínez-Tormo expone en Laboral Centro de Arte su propuesta "El bosque"

Vista general de la propuesta de Hugo Martínez-Tormo en Laboral.

Vista general de la propuesta de Hugo Martínez-Tormo en Laboral. / Marcos Morilla

Luis Feás Costilla

Luis Feás Costilla

Cómo traducir plásticamente una idea es el mayor reto al que se enfrenta el artista, sea o no contemporáneo. La manera en que se traslada visualmente determina su relación con el público, al que, si no se quiere mantener al margen, se debe recompensar estéticamente, más allá del concepto. Es un propósito democrático y redistribuidor de lo sensible que atiende a la demanda de la sociedad, a su búsqueda de nuevas emociones, sensaciones y experiencias, tal y como se quiso mostrar en el proyecto primigenio del Pozu Santa Bárbara (PZSB) de Turón en Mieres.

En él hubiera encajado a la perfección la propuesta "El bosque", de Hugo Martínez-Tormo, que ahora se expone en Laboral Centro de Arte de Gijón a través de tres instalaciones. La imagen artística se transforma en un dispositivo de interconexión, en el que la sociedad-red se construye en ese sistema de comunicación permanente que es el espacio estético, al que se accede según se entra en la sala. El imaginario estético del ecosistema natural se traslada al espacio expositivo de manera inmediata, creando un gran efecto que se agradece.

Instalación que compone "El bosque".

Instalación que compone "El bosque". / Marcos Morilla

Al espectador lo recibe "Bosque pixelado", que utiliza la tecnología digital junto a la expresión artística tradicional. Por un lado, el vídeo con la imagen pixelada de un bosque generado por ordenador, compuesto por una paleta de tan solo quince colores para un total de 120.000 píxeles, que se proyecta en gran formato. Por otro, cada uno de los píxeles se convierte en una obra monocroma pintada a mano sobre madera de pino, pasando de lo digital a lo físico para celebrar la individualidad de los colores y la diversidad del ecosistema. En la exposición se muestran apenas diez de las composiciones posibles, una pequeña parte de todo el proyecto.

Por su parte, "Real/Unreal" es una instalación audiovisual que explora la intersección entre lo real y lo virtual, lo orgánico y lo digital. Esta dualidad se traduce en una parte física, con tierra de un bosque quemado en los incendios del pasado mes de agosto en la parroquia de Genestoso (Cangas del Narcea), así como una parte digital con un vídeo generado mediante software que muestra un bosque utópico que no existe. La tierra es aquí símbolo de la vida y la resiliencia de los ecosistemas, mientras que el audiovisual nos traslada a un bosque virtual que revela, mediante una franja a modo de escáner, el proceso creativo que hay detrás de la obra digital.

Finalmente, "Semillas digitales" ofrece una experiencia multisensorial donde los visitantes, al tocar las semillas que contiene un recipiente de madera, generan artificialmente árboles que crecen en tiempo real mediante tecnologías de detección táctil y algoritmos de arte generativo. A medida que se continúa tocando las semillas, los árboles se desarrollan en formas únicas y variadas, que reflejan la diversidad biológica del mundo natural, según se explica adecuadamente en la cartela conforme a la intención del artista.

Instalación que compone "El bosque".

Instalación que compone "El bosque". / Marcos Morilla

El conjunto, que tiene también una parte auditiva, genera un envoltorio realmente atractivo, en el que se estimulan con fruición los sentidos estéticos, la vista y el oído, además del tacto. Si a eso se añade que la obra no se agota en la representación, sino que genera una acción ecológica en el mundo físico, pues las pinturas se pueden adquirir y cada cuadro-píxel comprado por el público se traduce en la plantación de un árbol real, y que la instalación plantea la sostenibilidad, la conservación y el papel de la tecnología en nuestra relación con la naturaleza, en la que la más pequeña acción puede influir en el entorno, el resultado no puede ser más satisfactorio.

Aparte están las diferentes lecturas, con el bosque entendido como espacio simbólico, guardián de la rama dorada, en el que se puede ejercer tanto de guardabosques como de emboscado, frente a la sociedad-red. También con las ofrecidas por el sociólogo Manuel Castells, la ecóloga Suzanne Simard, la teórica feminista Donna Haraway o el filósofo Bruno Latour, en interpretación de Roberta Bosco y Stefano Caldana. Todo lo estético tiene una enorme capacidad de sugerencia, por su configuración abierta.

La instalación es la primera que se presenta bajo el mandato de la nueva directora de Laboral Centro de Arte, Semíramis González, que acaba de dar a conocer su programación para los meses siguientes, caracterizada precisamente por su condición sistemática, en la que exposiciones, programa público, educación y residencias apuestan por la profesionalización, el trabajo en red y la investigación artística, en colaboración con agentes locales, nacionales e internacionales.

El bosque

Hugo Martínez-Tormo

Laboral Centro de Arte y Creación Industrial, c/ Los Prados 121, Gijón Hasta el 21 de marzo

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