Antón Capitel reclama la declaración de conjunto histórico para el complejo monumental de Covadonga
Arquitecto conservador del santuario y el Real Sitio durante 15 años por designación del arzobispo Díaz Merchán, ha dedicado a ese espacio su discurso de ingreso en el Ridea, al que se incorpora como miembro de honor

Antón Capitel, durante su discurso de ingreso en el Ridea como miembro de honor. / Fernando Rodríguez

Antón Capitel (Cangas de Onís, 1947) fue durante 15 años, de 1990 a 2005, arquitecto conservador del santuario de Covadonga, por designación del entonces Arzobispo de Oviedo, Gabino Díaz Merchán. Durante ese tiempo Capitel acometió diversas obras en el complejo monumental, las más importantes las del edificio del hotel Favila, que hacía las veces de sede de la Escolanía y las del claustro y las habitaciones de la casa de ejercicios. En su discurso de ingreso en el Real Instituto de Estudios Asturianos (Ridea), como miembro de honor, ha repasado el devenir arquitectónico de un lugar íntimamente ligado a la identidad asturianas y ha aprovechado la ocasión para reclamar para él la declaración de conjunto histórico, una de las categorías asociadas a la declaración de bien de interés cultural. En esa petición le ha secundado Leopoldo Tolivar, miembro de número encargado de dar la contestación a su intervención y que ha ido un poco más allá, proponiendo que la institución traslade formalmente esta demanda a la Consejería de Cultura del Principado.
En su conferencia de ingreso en el Ridea, "Historia arquitectónica del santuario y el real sitio de Covadonga", Antón Capitel acompañó sus palabras con proyecciones de ilustraciones, grabados, planos y cuadros, con las que mostró la evolución arquitectónica del espacio y la relación entre el conjunto basilical y su entorno natural.
Explicó cómo, en tiempos de Carlos III, surgió la voluntad de reconstruir el santuario. Campomanes y Jovellanos recurrieron al Rey, quien finalmente encargó el proyecto al arquitecto Ventura Rodríguez. Jovellanos describió con detalle su proyecto, que retiraba el monte, abría una plaza monumental, incluía un puente, un panteón y un monumento a don Pelayo, concebido como un "bellísimo tabernáculo". Capitel destacó la intervención decisiva de Jovellanos para convencer al Rey y que este impulsara la reconstrucción del conjunto. La dirección de las obras recayó en Manuel Reguera González. Sin embargo, el proyecto no salió adelante, encontró una fuerte oposición de los canónigos, que defendían que el santuario debía mantenerse en la cueva. Las obras comenzaron en 1781, pero 11 años después se detuvieron. Los principales artífices del proyecto fueron falleciendo sucesivamente y la Guerra de la Independencia imposibilitó la reanudación de las obras.
En 1857, en el Repelao, los duques de Montpensier financiaron un obelisco en recuerdo de la proclamación de don Pelayo. Años después, Pelayo Sanz y Forés visitó Covadonga y quedó profundamente impresionado por el lamentable estado del lugar. Fue él quien encargó a Frassinelli el camarín de la cueva. En 1886 se reanudaron las obras bajo la dirección de Aparici. Capitel buscó los planos originales de la basílica, sin éxito, y en el tiempo que fue arquitecto conservador del santuario, solo tuvo tiempo de realizar el de la planta del nuevo proyecto. La basílica actual se inauguró en 1901. Luis Menéndez-Pidal y Álvarez criticó la basílica de Aparici y mostró su preferencia por el proyecto que anteriormente se le había encargado a Frassinelli; Capitel es de la opinión contraria y considera mucho más interesante arquitectónicamente el proyecto de Aparici.
En 1995 Antón Capitel fue nombrado arquitecto conservador de la basílica y en ese cargo contó con la colaboración de los arquitectos Consuelo Martorell y Fernando Nanclares. "Covadonga fue muy poco en el pasado", admitió, hasta el punto de que el proyecto de Ventura Rodríguez no pudo salir adelante, y el conjunto arquitectónico actual es, en gran medida, un producto moderno.