Humo y niebla en el laberinto
Torborg Nedreaas, reverso humanista de Hamsun, relata la vida cotidiana noruega bajo la bota nazi en "Detrás del armario, el hacha"

Cultura - Libros
Alejandro Basteiro
Entre 1940 y 1945, mientras Knut Hamsun proclamaba su germanofilia con una torpeza inaudita, una joven madre divorciada escribía su relato, lúcido y lleno de una compasión admirable y omnidireccional, sobre la vida cotidiana del pueblo noruego bajo la ocupación nazi. Una vida, dice Torborg Nedreaas (1906-1987), "[recluida] tras la opacidad", mermada por la corrosión de los lazos de confianza y afecto, envenenada por la incertidumbre hasta los capilares más íntimos de cada casa. Mientras Hamsun regalaba su medalla del Nobel a Joseph Goebbels –v. Trump ft. María Corina Machado–, Nedreaas dedicaba una mirada piadosa, nunca condescendiente, a las niñas que volvían en tranvía de ofrecerse a los soldados alemanes a cambio de regalos y a los hombres que buscaban el hacha después de leer el nombre de su hijo en una lista de fusilados, y estudiaba las dudas y silencios ("como si la vena de las palabras se […] hubiera reventado") de una gente sencilla y pacífica puesta a prueba por el miedo y la ira. Su escritura fue clandestina e inédita hasta 1945, cuando, semanas después del fin de la ocupación, se publicó "Detrás del armario, el hacha".
El libro está compuesto por doce viñetas autoconclusivas de huida, resistencia y deseo, cataclismos domésticos, juicios públicos y partidas de ajedrez donde se arriesgan al mismo tiempo la dignidad del jugador y la de toda una nación. Prefiero viñeta a relato porque los escenarios y temas son recurrentes, a pesar de que la situación específica y sus protagonistas cambien de una a otra, y el hilo de las diferentes historias se enhebra en la conciencia del lector como una sola narración. El conjunto, sin embargo, no hace una novela. Es más bien una composición policéntrica, como un cuadro de Brueghel, una multitudinaria y dramática escena costumbrista pintada con trazo munchiano: sus negros expresionistas definen el contexto con elocuencia (ese rumor nocturno del agua en el fiordo) y sus pinceladas de color desbordan el ojo cuando Nedreaas describe una trenza deshecha, un guijarro besado y arrojado a un arroyo cristalino o el olor del pescado almacenado en frío. En su ficción se fuma como en un film noir y el humo, confundido a menudo con la niebla y el vaho de las bocas, se erige como metáfora de grisura e inconsistencia moral. Es en estos detalles descriptivos y ambientales donde la autora ancla su estilo y concentra los poderes balsámicos de su narrativa: "Resulta que la salvación viene de donde menos te lo esperas".
La modernidad de esta autora es fronteriza con lo que vendría después: abraza el absurdo existencial que marcaría la intelectualidad de posguerra, a menudo presenta sus personajes como puro lenguaje sin cuerpo y, sobre todo, sabe poner en evidencia la constricción y el daño personal y colectivo que provocan trampas estructurales como el poder político, la clase y el género. En particular, las mujeres de Nedreaas recorren una senda propia a través del horror de la guerra. El juicio social es implacable con ellas, su salud reproductiva sufre una amenaza aún mayor de lo habitual y su vida está siempre en manos de un hombre, sea noruego o alemán. Sin embargo, nunca renuncian a defenderse, comprender, decir, reclamando también el derecho a tomar decisiones que las condenen a la imperfección trágica y el fracaso. El monólogo interior de la narradora de la última viñeta, "Pero el gerundio se ríe", es una excelente culminación tanto de esta idea como del libro entero. Una victoria, a pesar de todo.
Este, que fue su primero, es el tercer libro de Torborg Nedreaas traducido al español. Defiendo a menudo que, con ella, la editorial Errata Naturae nos ofrece el reverso luminoso de Knut Hamsun en lo humano y fulgores de su trascendental mérito en lo literario, especialmente en la formidable novela "Nada crece a la luz de la luna". "Detrás del armario…" tiene los altibajos habituales de una obra seminal, pero es descarada y conmovedora y brilla a un nivel superior cuando Nedreaas adopta la primera persona en femenino. Ahí su voz resuena visceral y verdadera, no rehuye el combate ni su propia humanidad, y nos interroga acerca de la exigencia de nuestro corazón cuando el humo y la niebla opacan este laberinto.

Detrás del armario, el hacha
Torborg Nedreaas
Traducción de Bente Teigen Gundersen y Mónica Sainz Serrano
Errata Naturae 208 páginas, 19,95 euros
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