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Ni tanto ni tan poco

Nigel Townson nos descubre que las rarezas que atribuíamos a España son en realidad rasgos comunes de gran parte de los países europeos

Nigel Townson.

Nigel Townson. / LNE

Óscar R. Buznego

Óscar R. Buznego

Nigel Townson es un historiador británico que escribió una tesis doctoral sobre la segunda república bajo la dirección de Paul Preston y luego fue periodista, afincado en España, donde es profesor de la Autónoma de Madrid, y que ha dedicado su vida a estudiar nuestro pasado, con interés especial el republicanismo y las fuerzas centristas. Sigue pensando que lo más sano y sensato en política aún es ser socialdemócrata. En 2010 invitó a varios historiadores, entre ellos Álvarez Junco y Malefakis, a reflexionar sobre los aspectos más característicos de nuestra historia contemporánea, con el propósito de discernir si era excepcional. Reunió los seis capítulos resultantes en un volumen con el título ¿Es España diferente? En una breve introducción adelantaba su conclusión: "Las generaciones de 1898 y 1914 no tenían, en definitiva, razón: España no es diferente".

En el libro recién publicado, traducción de la edición original en inglés, ya no hay pregunta. El dictamen que hizo entonces aparece ahora tal cual en la portada, reproducido en las mismas palabras. La afirmación adquiere así un tono más rotundo. El libro entero está dirigido únicamente a desmentir el tópico nacido de un eslogan inventado para atraer el turismo extranjero en los años del cambio de tercio de la autarquía al desarrollismo efectuado por el régimen franquista. Townson sostiene que los historiadores españoles, a diferencia de sus colegas británicos, que suelen especializarse en la historia de otro país, se han mirado mucho el ombligo, lo que los ha llevado a ver la trayectoria de su país por los procelosos últimos dos siglos como muy distinta a la seguida por los de su entorno.

No obstante, Townson es muy consciente de que el asunto es objeto de debate en la historiografía española. Para intervenir en la discusión, es preciso adoptar una perspectiva comparada. Es lo que él hace. Destaca los acontecimientos y fenómenos que han dejado una huella más profunda en la configuración histórica de la sociedad española y busca similitudes y diferencias en procesos y hechos acaecidos en otros países europeos. Lo que observa es que las guerras civiles, el clientelismo, el anticlericalismo, la quiebra de los ensayos democráticos, los regímenes autoritarios han jalonado también en algún momento el recorrido de unos u otros países. En su pesquisa, Townson no encuentra nada que autorice a proclamar que España es, o ha sido, diferente. Si acaso, cabe anotar algunos detalles particulares, más o menos llamativos, que presentan, iguales o diversos, todos los países. Es normal que esto ocurra, pues se puede llegar a la modernidad por distintos caminos. Townson nos descubre que las rarezas que atribuíamos a España son en realidad rasgos comunes de gran parte de los países europeos.

En la comparación, Townson aprecia un mayor parecido con los países mediterráneos y con los del este, y una notable divergencia con los del norte. Asimismo, reconoce la excepcionalidad de la Transición, sobre todo por el hecho de que la democracia fuera obra del Rey, designado por Franco, y de Suárez, jefe del partido único del régimen franquista. Townson aporta mucha información histórica y su visión de España es persuasiva. A medida que avanza a través del pasado por las páginas del libro, el lector va admitiendo la evidencia que se le muestra. Pero el esfuerzo de Townson por encontrar afinidades entre la evolución de la dictadura franquista en su segunda etapa y la realidad de las democracias europeas, cierto es que bastante problemática para los criterios de evaluación actuales, introduce de nuevo la duda del principio y, a la hora de hacer una recapitulación de lo leído, uno no queda convencido del todo de la sentencia del autor. Quizá esté justificado de sobra que nos desprendamos del signo de interrogación y del complejo de ser un país diferente. Al final, puede que todo sea cuestión de grado y de seleccionar adecuadamente los países con los que nos queremos comparar. Pero, por más empeño que pongamos en demostrar lo contrario, después de la segunda guerra mundial España fue diferente a los países centrales de Europa.

Spain is not different

Nigel Townson

Traducción de Amaya Bozal Chamorro

Espasa 294 páginas, 20 euros

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