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Arte

Elise Florentino, la potencia de la fragilidad

Expone sus dibujos a lápices de colores en el nuevo Espacio Concreto del Polígono de Silvota

"Amapola".

"Amapola". / LNE

Luis Feás Costilla

Luis Feás Costilla

A pesar de su juventud, Elise Florentino ya está considerada como un referente. Así lo reconoció, con motivo del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, el Ayuntamiento de Oviedo, en un acto en el que figuró junto a veteranas como Consuelo Vallina. Hay que alegrarse de que a la joven artista dominicana, que participa en la 35 Muestra de Artes Plásticas del Principado de Asturias (MAPPA), le vayan bien las cosas y que el afecto que genera le haga simultanear sendas exposiciones individuales en la galería Mecha de Santander, recién inaugurada, y en el nuevo Espacio Concreto, abierto por la empresa asfáltica asturiana Pavitek en el Polígono de Silvota precisamente con ella.

Nacida en Santo Domingo (República Dominicana) en 1998, y residente en Oviedo desde niña, la artista afrohispana destaca por su dominio del dibujo en gran formato, saturado de líneas, con el que sincretiza las dos culturas que la han visto crecer. Los lápices de colores son su instrumento principal, con el que pretende construir imágenes radicales e inmersivas, en las que el dibujo deja de ser un gesto íntimo para convertirse en un espacio de confrontación. En ese espacio denuncia las distintas formas en que la violencia simbólica, familiar y cultural se inscribe en las mujeres desde la infancia, en una confesión a gritos, llena de referentes literarios femeninos.

" hija pequeña de los Wormwood".

"La hija pequeña de los Wormwood". / LNE

En una anterior edición de la MAPPA ya mostraba su formación a caballo entre dos países. Educada en la Escuela de Arte de Oviedo, y graduada en Bellas Artes por la Escuela de Diseño de Altos de Chavón, sus obras destacan por la saturación del color y de la línea y son ejemplo de fusión cultural, a medio camino entre el Caribe y Europa. Elise Florentino suele firmar con su apellido materno, y al hedonismo de su familia paterna, Suero, le dedicó su primera gran serie, en la que rompía con traumas generacionales y esquemas patriarcales y se ponía expresamente del lado de sus parientes femeninas frente a la imposición viril, en un sano ejercicio de realismo mágico, con fantasmales presencias incluidas.

El éxito de su propuesta consiguió que alguno de sus dibujos fuera adquirido por el Museo de Bellas Artes de Asturias en la Feria de Arte de Oviedo. Profesora en la academia de arte Edelweiss de Oviedo desde 2021, en sus obras recientes trata otra vez sobre la necesidad de deshacerse de lo heredado, de reescribir desde la rabia, para superar la idea de amor romántico y erguirse mediante la transformación física y emocional, como en un deporte de riesgo. Al rugby empoderador estuvo dedicada en concreto su primera exposición individual, "Zona de contacto", celebrada en el Estudio Pablo de Lillo de Oviedo en 2025, a la que siguió obra nueva realizada expresamente para la 35 MAPPA, que acaba de clausurarse en Gijón y pronto llegará a Madrid. A través de su experiencia en un equipo femenino, aborda cómo este deporte marcó su cuerpo, su identidad y su mirada como artista.

Entrada al Espacio Concreto de Pavitek.

Entrada al Espacio Concreto de Pavitek. / LNE

Su exposición actual en el Espacio Concreto de Pavitek retoma esta serie sobre el rugby iniciada en 2025, que le está sirviendo para explorar la vulnerabilidad, la dureza y la transformación física y emocional. No es una obra sobre deporte, sino sobre lo que implica resistir, chocar, sostenerse. Por eso la artista se autorretrata como Matilda, la hija pequeña de los Wormwood en la novela de Roald Dahl. Igual que en la exposición de Santander utiliza la figura del payaso como fetiche en el que apoyarse psíquicamente, para conseguir la autonomía plena, aquí lo hace con el osito de peluche, el Teddy del título. Es como una amapola en un campo de juego deportivo, un bicho raro, fuera de lugar, en un entrenamiento que es tanto íntimo como colectivo.

Leyendo a Clarice Lispector, ve la fragilidad como una potencia, como una fuerza que acepta el temblor y le permite romperse para poder seguir viva. La exposición, coordinada y producida por el Estudio Flechazu, está promovida como se ha dicho por la empresa Pavitek, en un espacio propio creado con un propósito altruista digno de encomio y a largo plazo, que cuenta también con la colaboración de otras empresas del polígono industrial. Su director general, Alberto Fernández, traza en el catálogo una bella analogía con el trabajo de la joven artista: "Cuando vi su obra, no pensé en la empresa. Pensé en mí. En esos años en los que uno intenta sostener algo que todavía no sabe cómo crecerá. A veces con ilusión, otras veces con miedo... Me vi en esos muñecos entre tiernos y torpes. Y también en esas figuras que ya han aprendido a levantarse, a tensar el cuerpo, a insistir. Como si Elise hubiese pintado dos etapas de una misma vida".

Teddy Training

Elise Florentino

Espacio Concreto de Pavitek, c/ Peña Salón, 57, Polígono Industrial de Silvota, Llanera. Hasta el 15 de mayo

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