Bloc de notas
Vida recreada
Antonio Monegal recobra la difusa figura paterna en "La sombra del padre", entrelazando hilos personales con los de la historia colonial española

Antonio Monegal. / EP
Desde hace algunos años asistimos a una de esas inflexiones silenciosas en las que muchos escritores se olvidan de mirar el mundo como si fuera un territorio exterior para convertir la propia genealogía en materia narrativa. No se trata exactamente de autobiografía ni de memoria en el sentido clásico, sino de algo más movedizo. Nace de una pesquisa íntima que parte de un detalle menor –una fotografía, una postal, un cuaderno olvidado, una carta hallada en el fondo de una caja–, y el autor acaba pasando en un santiamén del plano personal al diálogo con la historia. Quizá lo más interesante de esta corriente no sea tanto su proliferación como el modo en que ha reformulado el vínculo entre recuerdo y escritura. Se escribe más para interrogar la memoria que para conservarla. El álbum familiar ha dejado de ser un santuario sentimental; a veces se convierte en un archivo lleno de silencios, lagunas y zonas oscuras.
En "Memoria de la memoria", publicada en 2022 por la editorial Acantilado, la rusa María Stepánova (Moscú, 1972) tradujo esa intuición en una de las obras singulares de los últimos años. A partir de postales enviadas desde ciudades desaparecidas, fotografías desvaídas y diarios íntimos de una tía, Stepánova reconstruye la trayectoria de una familia judía atravesada por las convulsiones del siglo XX. Lo admirable no reside solo en la reconstrucción minuciosa de un linaje disperso y sí en la conciencia de que toda memoria es, en el fondo, una forma de ruina. En "Koljós", de Emmanuel Carrère (París, 1957), la investigación genealógica se vuelve también una exploración del propio narrador, de sus fisuras y de su herencia emocional. Su aproximación a los orígenes georgianos de la familia materna y a la figura deslumbrante de su madre –una de las grandes personalidades de la cultura francesa reciente– trasciende enseguida el relato filial. En sus páginas, la dinastía no aparece como una continuidad tranquilizadora, sino como un territorio de contradicciones donde la identidad se descubre menos como pertenencia que como pregunta. Con esa rara capacidad del autor de convertir el detalle doméstico en una resonancia histórica más amplia, la escena privada puede llegar a contener el eco de un siglo entero.
La albanesa Lea Ypi (Tirana, 1979) conduce esa misma pulsión hacia un territorio inesperado. En "Indignidad" –su reciente indagación sobre la figura de su abuela, detonada por la reaparición de una antigua fotografía en redes sociales–, la autora pone de manifiesto hasta qué punto el pasado ya no regresa únicamente desde los cajones familiares, sino también desde los circuitos imprevisibles de la tecnología contemporánea. El hallazgo fortuito de una imagen digitalizada funciona como una grieta en el presente, una fisura por la que se cuelan viejas preguntas sobre la identidad, el exilio y la transmisión.
Antonio Monegal (Barcelona, 1957) se ha sumado a esta corriente con una obra donde recuerdo e imaginación se entrelazan para aproximarse a la figura compleja y difusa de su padre. "La sombra del padre" no solo rescata una biografía individual, sino que la sitúa en el marco más amplio del pasado colonial español en África, un escenario pocas veces examinado desde la intimidad doméstica. Lo valioso del gesto del autor es su negativa a separar la crónica histórica del temblor emocional. El relato fluye así no como una sucesión abstracta de acontecimientos, lo hace más bien como una fuerza que se infiltra en la vida privada, en la educación sentimental, en las zonas menos visibles del vínculo entre padres e hijos.
Conocido hasta ahora sobre todo por su trabajo como ensayista y estudioso de la cultura, Monegal –gracias al hallazgo de una caja con viejos objetos personales– se adentra en la figura de un hombre contradictorio, escurridizo por momentos, cuya biografía aparece conectada con un tiempo histórico que condicionó no solo una vida, sino una manera de estar en ella. La narración progresa a partir de fragmentos: evocaciones dispersas, imágenes, documentos, intuiciones, escenas recuperadas de la infancia y zonas de sombra que la escritura no intenta disipar del todo. Monegal compone un retrato hecho de materiales heterogéneos, como si asumiera que ninguna vida –y menos aún la de un padre– puede reconstruirse desde una sola perspectiva. Puede que el mayor acierto del libro sea la capacidad para convertir lo privado en una reflexión más amplia sobre la herencia. No solo la herencia familiar, sino también la histórica. La figura del padre funciona como una puerta hacia un pasado que desborda el ámbito doméstico y se proyecta sobre la experiencia de una generación entera. Su gran verdad está en recordarnos que, a veces, comprender a un padre significa aceptar que nunca llegaremos a conocerlo del todo.

La sombra del padre
Antonio Monegal
Acantilado, 272 páginas, 22 euros
Suscríbete para seguir leyendo
- Mañana se esperan colas kilométricas en Lidl para conseguir el set de dos maletas de cabina más baratas del mercado: ligeras, con cuatro ruedas y volumen ampliable
- Mañana se esperan colas kilométricas en Lidl para conseguir el set de cubiertos de acero inoxidable para camping más barato del mercado: disponible por 4,99 euros
- Uber arranca hoy en Asturias: estas son las ciudades en las que funcionará y los precios básicos
- Mañana se esperan colas kilométricas en Lidl para hacerse con la potente máquina de coser de Singer que es la más barata del mercado: tiene un descuento de casi el 70 por ciento
- El responsable de la DGT emite un comunicado en el Congreso para aclarar las dudas del adiós a la baliza v-16 y la reducción de la normativa: 'Caerá como fruta madura
- Detienen a un hombre en Oviedo por la muerte de dos personas
- La orquesta Panorama y Leire Martínez, estrellas de la programación musical de la fiesta de los Exconxuraos de este año en Llanera
- Así son los pisos de alquiler asequible para jóvenes de Lugones: 36 tienen una habitación, 8 cuentan con dos, y dispondrán de zonas comunes con secadoras
