Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

El anotador de espacios

Cees Nooteboom resume en "España interminable" 65 años de visitas y estancias en nuestro país

Cees Nooteboom.

Cees Nooteboom. / TOLO MERCADAL

Jaime Priede

Jaime Priede

Cees Nooteboom (La Haya, 1933-Menorca, 2026) fue uno de los grandes renovadores de la literatura de viajes, algo que ha demostrado en numerosos libros como "Hotel Nómada" y "El desvío a Santiago", títulos fundamentales para comprender la evolución reciente del género. También ha sido un novelista siempre sutil, como muestra en la espléndida "El día de todas las almas", y una de las sensibilidades que mejor han sabido leer desde dentro, con ojos de extranjero, la geografía y la historia reciente de España.

"España interminable" reúne las crónicas de viaje que Nooteboom ha realizado por este país desde mediados del siglo pasado hasta principios del presente. Dos mundos diferentes, pero también dos escritores diferentes. El joven que recorre las islas del Mediterráneo, que se instala en Ibiza a finales de los años cincuenta, tiene un aire de viajero centroeuropeo, romántico, que sustenta su mirada en una subjetividad impresionista, mientras que el viajero que regresa a Santiago en 2001 se da de bruces contra el tiempo y contra códigos de conducta distintos, cae de su mundo, pero no va a parar al que contempla, sino que se transforma en una especie de outcast, un verdadero extraño, un anotador de espacios que mantiene la distancia y no pierde perspectiva. Al cabo de los años, importa la ley de la autenticidad, que el texto tenga una lógica interna, que esté en armonía consigo mismo de principio a fin. Una cuestión de estilo y experiencia.

Viajar es algo que se aprende en solitario, "una permanente transacción con los demás en la que, sin embargo, estás solo". Nooteboom viaja sin un plan previsto, se deja llevar por continuos desvíos, sin pretensiones metafísicas que luego vaya a dejar por escrito, alejado en ese momento de cualquier intención meditativa. Ese tipo de cosas vendrán más tarde, a la vuelta será el momento de revisar cuadernos con notas apresuradas.

Tras un primer viaje por Alemania, a los diecinueve años, en compañía de un par de amigos y en autoestop, se inserta años más tarde en la tradición mediterránea y, desde entonces, "una esquizofrenia europea ya incurable divide mi ser en una parte meridional y una parte nórdica; en invierno, vivo en Ámsterdam o en Berlín; en verano, me entrego despiadadamente a España, convirtiéndome así en una de esas criaturas híbridas, incomprendidas a donde quiera que vayan, que tienen su residencia en tres lugares distintos, es decir, en ninguna parte".

Nooteboom pertenece a una estirpe de escritores que asume la perplejidad como su actitud vital, que elige la vida nómada para hacer distancia, una distancia relacionada con la lejanía, con el desapego, con el extrañamiento. Viaja por el interior de España en una especie de peregrinación a mundos que van dejando de existir, paisajes extremos en los que toma carreteras laterales, se desvía para visitar pueblos que no aparecen en las guías, mundos perdidos de los que investiga la historia que los ha marcado. Del mismo modo que el itinerario, la escritura posterior de la crónica se desvía en continuas digresiones, a veces literarias, filosóficas o geopolíticas. Siempre desde el asombro, escribiendo de lo particular, de lo concreto, sin disimular su experiencia de intelectual europeo, como espectador y a la vez partícipe de la historia. Predispuesto a la fascinación, pero a la vez con cierta distancia inevitable.

Buscando siempre las raíces del pasado, resuelve que la estructura de los acontecimientos humanos llega a ser la misma en cualquier época y parte del mundo. En un artículo titulado "Historia de España", escrito en 1962, se plantea aquella pregunta regeneracionista de qué es España y confiesa haber contribuido con sus crónicas a promover una imagen de bello museo del pasado, aun cuando empieza a gestarse algo en las calles, una reivindicación social de las libertades que Nooteboom analiza con empatía y manteniéndose a la expectativa.

El país todavía pertenece a otro mundo cuando Nooteboom realiza su primer viaje y describe la vida cotidiana en un pueblo de Ibiza, una isla entonces muy poco conocida. Sesenta y cinco años de visitas continuas a España, le permiten ser un testigo privilegiado de la transformación desde una dictadura a una democracia; de un país a veces medieval, en el que uno tenía la impresión de haber ido a parar a un mundo ya desaparecido, a un país que avanza a buen paso en el nuevo siglo. Nooteboom terminó viviendo buena parte del año en Menorca y desde allí observó la modernización de la sociedad española, su integración en Europa, pero nunca demasiado, sin dejar de ser una sociedad peculiar, fiel a sí misma.

Fragmentos, reflexiones, asociaciones mentales, grafitos, descripciones apresuradas... Sin todo lo que contienen sus cuadernos de viaje sería incapaz de escribir a la vuelta. Esos cuadernos son su memoria en términos espaciales. Llegar a casa con algo. Eso que no ve nadie porque está siempre ahí. Escribir para descubrir lo que uno piensa.

España interminable, crónicas de un viajero

Cees Nooteboom

Traducción de Isabel Clara Lorda Vidal

Siruela, 304 páginas; 23,70 euros

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents