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Liberalismo de pura cepa

Fareed Zakaria asocia los mayores logros de la modernidad a la pujanza de un sistema político que minan los charlatanes y sus recetas simplonas

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Óscar R. Buznego

Óscar R. Buznego

La idea de libertad es un motor de la historia más potente que la lucha de clases. "Todos queremos ser libres", afirma categórico Fareed Zakaria, periodista formado en universidades de élite, autor de "El futuro de la libertad", libro que llevaba Obama bajo el brazo, y "El mundo después de USA", columnista de "The Washington Post" con reconocida influencia, y resueltamente liberal. En esta su última obra, escrita antes de que se iniciara el segundo mandato de Trump, alerta de la amenaza a los principios e instituciones liberales que supone la demagogia que define a los populismos de derechas, sobre todo, pero también a los de izquierdas. El estado de derecho, la limitación del poder y la libertad de expresión necesitan un refuerzo, que solo pueden proporcionar los ciudadanos, si se quiere evitar la pérdida en la lucha política actual del principal impulso que ha tenido el progreso en todos los aspectos de las sociedades modernas.

Sostiene Zakaria que la pugna ideológica clásica entre derecha e izquierda, que ha guiado el devenir histórico desde la revolución francesa, ha sido relegada por la confrontación entre actitudes abiertas y cerradas ante la inmigración, la economía de mercado o la Unión Europea. Vivimos tiempos de una acumulación de revoluciones, tecnológicas, económicas, sociales y culturales, que han desordenado las líneas por las que se conducía la política. El individuo se encuentra desorientado por efecto de cambios rápidos y radicales que no consigue asimilar y es presa de la incertidumbre y la ansiedad. Se asoma así a la desazón vital, el vacío existencial, la falta de sentido, el "abismo infinito" al que hizo referencia Pascal. Aparecen entonces los charlatanes que inundan la esfera pública con sus diagnósticos simplones ofreciendo certezas y seguridad.

Los populismos presumen de ser capaces de aportar soluciones eficaces a los problemas, sin reparar en los procedimientos que habrán de seguirse para alcanzarlos. Hacen gala de los métodos expeditivos que proponen, indiferentes al significado del respeto a las reglas democráticas. Manifiestan cierto desprecio por la actividad parlamentaria. Su fórmula favorita es el gobierno por decreto. Actúan de esta manera a sabiendas de que la sociedad se encuentra desconcertada por los cambios y desasistida de la religión, las costumbres y otras referencias que la mantenían unida y confiada. Primero infunden miedo y luego regalan un futuro ordenado y a resguardo. De ahí el énfasis que los movimientos iliberales ponen en la nación, la familia, la autoridad.

Desde la primera revolución liberal, que tuvo lugar en los Países Bajos, hasta las revoluciones superpuestas en la culminación del proceso globalizador en el presente, Zakaria examina los principales hitos de la gran transformación vivida en los últimos siglos. Asocia los mayores logros de la modernidad política a la pujanza del liberalismo, y pone todas sus esperanzas en él, pero concluye que debe aprender de la experiencia histórica, en particular de las reacciones adversas provocadas por los cambios forzados, amparados en la bondad o la buena fe: "No trates a la nación como un conejillo de Indias para tu último plan. No impongas el cambio desde arriba. Acepta que el compromiso es un aspecto inevitable de la democracia: de hecho, es una virtud porque tiene en cuenta las pasiones y las aspiraciones de los demás". Educa, persuade, convence, es la sugerencia de Zakaria a los gobernantes. En las páginas de introducción aclara que usa el término liberal en su acepción europea, no en la estadounidense, pero este componente participativo no estaba presente en la tradición de la ideología liberal. El mismo Zakaria opina que aquel liberalismo murió de éxito y que la marcha del mundo actual le exige dar unos pasos adelante para continuar ejerciendo el liderazgo ideológico y político, de cuyos frutos a lo largo de cientos de años tanto nos hemos beneficiado.

La era de las revoluciones

Fareed Zakaria

Traducción de Mar García Puig

Debate, 448 páginas 24 euros

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