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Lo que la mano ve, lo que el ojo dice

"Herida y cicatriz", de José Manuel Lozano, es el debut de un nuevo sello con vocación de editar obras que aúnen literatura y fotografía

Cultura - Libros

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Fernando Menéndez

Fernando Menéndez

La fotografía dice y la escritura se ve. Esta inversión de términos no responde a un capricho o a un juego (aunque nada sucedería por jugar: el juego es un camino también para lo sustancial), sino que responde a una tradición de años en la que la fotografía se postula como la promesa de una historia.

Se puede llevar la especulación hasta las últimas consecuencias y defender que la fotografía es un género literario sin renunciar a serlo artístico. En cuanto a los narradores, la mano que escribe es una proyección de lo que el ojo ve o imagina (el sentido de la vista puede llegar a ser un sentido de la imaginación).

¿Y qué decir de los poetas? Movidos tantas veces por esa feliz insensatez de querer fijar un instante. ¿Cuántos poemas son una escena, un retrato, un paisaje? Así que, ¿para qué separar la pupila de los dedos? Es comprensible la separación en compartimentos estancos en virtud de una supuesta moción de orden, ¿pero separar aquello que se busca entre sí de forma natural?

Tal vez lo que sí es el fotógrafo y no el escritor es un andarín. No es que el contador de historias sea un ser sedentario: ¿alguien se ha preocupado de contar los kilómetros que recorren la memoria o la fantasía? Ahí queda suspendida una tarea para días futuros.

Pero vayamos al grano de este momento: la cámara de fotos es el bastón del caminante. Al final de la jornada, los ojos no han tenido suficiente con las manos, la vista se nota a través de los pies y de las rodillas.

En todo esto pienso mientras disfruto con el prodigio de libro que es "Herida y cicatriz", de José Manuel Lozano (Avilés, 1968). Un obra anfibia que se bifurca en letra e imagen, lo que para su autor no supone ningún problema.

El libro consta de dos partes que responden a los dos sustantivos que forman el título. "Cicatriz" lo conforman una serie de fotografías acompañadas de sus respectivos textos, lo que plantea una correspondencia inédita, una relación de simbiosis que no impide valorar cada cosa en su medida, pero que para Lozano forman parte de una nueva realidad. La parte titulada "Herida" la componen fotografías exentas de textos: una invitación a que sea el lector o espectador quien, viéndose escritor por un momento, improvise un texto.

La pareja de términos, "herida" y "cicatriz", hacen alusión a la fotografía y a la escritura, respectivamente. Como un cuerpo y su sombra: la huella del ojo es la palabra.

El libro recoge y selecciona obra del autor que fue apareciendo, en algunos casos, en un blog titulado "Calendario de instantes". Y, efectivamente, como señalamos más arriba: el fotógrafo y el poeta son domadores condenados al fracaso. Es su capacidad para dar brillo a ese fracaso lo que los salva. Los textos que acompañan a las fotografías de Lozano también pertenecen al género fotográfico: poemas en prosa, pequeñas historias, escenas recreadas…

Las excelentes fotografías de "Herida y cicatriz" mantienen casi una constante: el diálogo del fotógrafo con la luz. La luz es su tono, su atmósfera, su estilo. Los ejemplos a lo largo del libro son numerosos; ya en una de las primeras fotos, una vieja silla abandonada aparece iluminada por un haz de sol. La silla y la casa en la que está parecen viejas pero el sol tiene la capacidad de revitalizar. A la luz todo parece comenzar.

Pero quisiera también que esta reseña dejara constancia del valor de los textos literarios que acompañan a las imágenes. Así dice, en sus primeras líneas, el titulado "Una de cal": "LA INTIMIDAD DEL cuerpo no reside ahí donde nos han contado con interesada insistencia desde siempre. No, la intimidad del cuerpo habita en ese preciso enclave anatómico al que tu mano no da alcance…".

O este fogonazo poético a partir de una fotografía hecha en el Cabo Peñas: "TANTO TIEMPO BUSCANDO EL NORTE y resulta que allí, en el norte, dondequiera que mires es sur".

"Herida y cicatriz" está editado con gusto y cuidado. Es también un objeto que quieres tener entre las manos. Cada ejemplar pertenece a una edición numerada y limitada; cada ejemplar, además, alberga una pequeña sorpresa única. La obra es el inicio de un proyecto editorial con el mismo nombre.

La editorial independiente nace en la montaña leonesa y su afán es publicar libros que aúnen literatura y fotografía.

Intención de los editores es revitalizar los lugares de la memoria. El camino escogido no puede ser mejor: el ojo y la mano, más que recordar, construyen los recuerdos.

Herida y cicatriz

José Manuel Lozano

Desnivel, 148 páginas 22,80 euros

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