PODER Y PERREO
¿Ha domesticado Bad Bunny el machismo del reguetón? "Su imaginario es feminista, pero refuerza ideas patriarcales"
La socióloga Silvia Díaz, autora de la primera tesis en España sobre el artista de Puerto Rico, analiza las contradicciones de este fenómeno mundial: este sábado, arranca los 10 conciertos que dará en Madrid

Bad Bunny, durante el concierto que dio en Lisboa en mayo de 2026. / EFE
El reguetón de Bad Bunny poco tiene que ver con el que, hace 20 años, liderando todas las listas, hacían Daddy Yankee, Don Omar y Henry Méndez. Hoy, por suerte, aquellos estereotipos híper masculinizados han aflojado. Y, aunque sigan perpetuándose en algunas canciones de Benito Antonio, ojo, se intuye cierta mejoría. ¿Eso lo ha vuelto feminista? El debate está servido. Silvia Díaz lo ha analizado con detenimiento. Y, en una profunda investigación realizada en la Universidad Complutense, ha concluido tajante: “Es un reflejo de la sociedad en la que vivimos, donde los grandes avances conviven con valores patriarcales”. Este sábado, Bad Bunny las expondrá en el primero de los 10 conciertos que dará en Madrid. Que cada uno saque sus conclusiones.
“Tiene canciones sobre la violencia de género, el empoderamiento personal, la libertad sexual… Su imaginario es feminista, pero también refuerza ideas patriarcales al hablar de putas y hookahs. No obstante, me gustaría que más hombres se acercaran a nosotras y pensaran desde otras posiciones, reivindicando experiencias y prácticas donde las mujeres en toda su diversidad son celebradas”, explica Díaz, doctora en Sociología y Medios por la Universidad de Coventry, a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA. En su tesis, titulada Subversión, postfeminismo y masculinidad en la música de Bad Bunny, reseña las veces que el artista de Puerto Rico se ha pintado las uñas, ha posado con vestidos y ha aparecido dragueado como síntoma de este avance. Ahora bien, el cambio no es tan radical como parece.

Bad Bunny arrancará este sábado los 10 conciertos que tiene vendidos en el Metropolitano de Madrid. / EUROPA PRESS
En Andrea, del álbum Un verano sin ti, por ejemplo, sentencia: “Todo se ha complicado, como si fuera un pecado / Cansada de esperar propina y de lo que su familia opina, para colmo ahora el gobierno la llama asesina”. Mientras que, en Yo perrero sola, de Yo hago lo que me da la gana, subraya: “Borracha y loca, a ella no le importa / Vamos a perrear, la vida es corta”. El tratamiento que Bad Bunny ha hecho de las mujeres a lo largo de su carrera ha ido evolucionado: desde la cosificación inicial hasta la reivindicación actual. “Al principio, parecía que ellas no tenían más valor que el puramente sexual. Pero, conforme ha ido lanzando música, han aparecido otros arquetipos. Eso no quita para que hoy siga perpetuando viejas ideas”, prosigue la experta.
P. ¿Bad Bunny ha cambiado el reguetón? ¿O el reguetón ha encontrado en él una forma sofisticada de adaptarse al feminismo sin perder poder masculino?
R. Antes de su llegada, el género estaba anclado en los sonidos y líricas de los 2000. Ahora, en cambio, vemos una versión más moderna, con referencias que celebran a la mujer de modos distintos. Karol G, Becky G y otras tantas artistas hicieron todo lo posible por conseguirlo. Y todas son anteriores a Bad Bunny. Lo que él ha conseguido es abrir una puerta a los hombres para hacer otro tipo de reguetón. Esa es la novedad. Sigue habiendo una masculinidad hegemónica en sus temas, pero más moderna. Se ha convertido en un personaje híbrido que sabe aunar las contradicciones de la sociedad contemporánea.

'Debí tirar más fotos' es el último álbum, el sexto, de Bad Bunny. / EFE
Estos aires machistas pueden observarse en Titi me preguntó, donde asegura: “Hoy tengo a una, mañana otra / Ey, pero no hay boda / Quisiera mudarme con todas para una mansión”. O en Baby nueva: “Chica, no lo esperes / Por más que te esmeres, las tetas y el culo te operes, no hay forma de que me recuperes / Tú eres una bruja”. De repente, en ellas, las mujeres pierden su individualidad y quedan reducidas a su cuerpo. Dos universos antagónicos que Díaz, a lo largo de su análisis, ojo, ha enfrentado: “La masculinidad suele encontrar formas de adaptarse a un nuevo contexto donde puede ser mas cuestionada. Siempre puede ir adaptándose e instaurarse como figura de poder"
Procesos de liberación
En la actualidad, tal y como señala, la visibilidad del feminismo y los procesos de liberación que han tenido lugar en los años recientes se entrecruzan con planteamientos conservadores sobre la familia, el género y la sexualidad: “Bad Bunny subvierte la norma porque parte de un privilegio. Es un hombre cis, heterosexual de momento, blanco y millonario. No tendría el mismo efecto que lo hiciera alguien racializado, pobre y de barrio. ¿Eso quiere decir que no debamos aplaudir su afán por romper estamentos de la heteronormatividad? Para mí, no. Ojalá hubiera un compromiso más fuerte. ¿Algo que esté apoyado por un privilegio es malo? Tampoco”.

Bad Bunny repasará sus grandes canciones en los 10 conciertos de Madrid. / EFE
Debí tirar más fotos, el sexto elepé de Bad Bunny, publicado en 2025, ganó el Grammy al álbum del año. Fue número 1 en España, donde ha alcanzado siete discos de platino. La expectación por los 10 Metropolitanos es altísima. ¿Logrará remover conciencias? Díaz es clara: “No creo que el feminismo pop pueda cambiar comportamientos reales porque aislarlo de lo político, lo económico y lo social es un error. Todas estas dimensiones están interconectadas. Por lo que una sola no podrá modificar la realidad. Sin embargo, juntas podrían zarandear ciertas estructuras. Confío en su potencial siempre y cuando esté interrelacionado con las disciplinas que moldean nuestra vida”.
P. ¿Por qué resulta disruptivo que hombres juegue con códigos femeninos cuando las mujeres llevan décadas negociando con los masculinos sin recibir la misma lectura revolucionaria?
R. Porque lo masculino se construye en contraposición de lo femenino. Pues, si los hombres se acercan demasiado a ello, automáticamente se convierten en sospechosos para el resto. Y, entonces, el castigo social sería mayor. Para el patriarcado, lo femenino es de nicho, algo exclusivo de mujeres.
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