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Arte y religión

Ver para creer: el renacer espiritual de Bob Dylan, Mary Karr, Emmanuel Carrère y demás escépticos militantes

De Oscar Wilde a Nick Cave pasando por C.S. Lewis, la cultura de las últimas décadas está repleta de artistas, escritores y intelectuales que han abrazado la fe y renacer espiritual y a veces incluso artísticamente

Bob Dylan actuó en 1997 para el papa Juan Pablo II durante el XXIII Congreso Eucarístico Internacional en Bolonia

Bob Dylan actuó en 1997 para el papa Juan Pablo II durante el XXIII Congreso Eucarístico Internacional en Bolonia / AFP

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David Morán

Barcelona

Cada vez que alguien le saca el tema, que suele ser cada vez que alguien le planta un micrófono delante, Javier Cercas aprovecha para desinflar la burbuja de supuesta euforia religiosa que venimos arrastrando asegurando que "las iglesias siguen vacías, los seminarios y conventos siguen vacíos, el número de católicos cae en picado". Poco dado a dejarse impresionar, el autor de ‘El loco de Dios en el mundo’ sostiene que también esto pasará, por lo que, en su caso, la iluminación divina ni está ni se la espera.

"Tener fe es mucho más difícil que no tenerla. A veces he sentido envidia de la gente que tiene fe. Mi madre, por ejemplo, era capaz de hacer cosas que yo no haré nunca. El problema es que no es algo voluntario: como la intuición poética, se tiene o no se tiene", reflexionaba hace poco en conversación con el periodista Álex Sàlmon. Nada que ver, en cualquier caso, con la creciente nómina de artistas, intelectuales y escritores que han dejado de militar en las grandes ligas del ateísmo, el agnosticismo o el escepticismo galopante para abrazar la fe y renacer espiritual y a veces incluso artísticamente. "Then I saw her face, now I'm a believer", que cantaba, desde un plano mucho más terrenal y lúbrico, Neil Diamond.

MADRID. 13.05.2021. Ernesto Castro, filósofo. FOTO: JOSÉ LUIS ROCA

Ernesto Castro / JOSÉ LUIS ROCA

Ernesto Castro

Filósofo, youtuber y archienemigo de Yung Beef desde que publicó en 2019 'El trap: filosofía millennial para la crisis en España', Ernesto Castro es, muy probablemente, uno de los últimos fichajes del club de los conversos. Él mismo lo explicó cuando, coincidiendo con la visita del papa León XIV a Madrid, apareció en las noticias de La 1 explicando que había abrazado el catolicismo a principios del año pasado, tras una visita a Montserrat. "Me llamo Ernesto, tengo 35 años, doy clases de filosofía en la universidad y me bauticé y confirmé y comulgué por vez primera hace dos semanas, ¿con eso basta? Quizá debería añadir que mi conversión, que me sacudió hace un año y aún se intenta cada día, fue iniciativa de la Virgen de Montserrat, a quien me alegro de que usted vaya a visitar", escribió el autor de 'Jantipa o Del morir' en una carta dirigida al Pontífice. “La alternativa a mi conversión era mi muerte", llegó a decir en su canal de Youtube.

FILE - In this Feb. 6, 2015 file photo, Bob Dylan accepts the 2015 MusiCares Person of the Year award at the 2015 MusiCares Person of the Year show in Los Angeles. The Swedish Academy says Dylan is not coming to Stockholm to pick up his 2016 Nobel Prize for literature at the Dec. 10, 2016 prize ceremony. (Photo by Vince Bucci/Invision/AP, File)

Bob Dylan / Vince Bucci

Bob Dylan

Antes de que Keith Richards se cayera del cocotero, el rock ya se había arreado un tremendo costalazo con la inesperada conversión al cristianismo de Bob Dylan. Ocurrió a finales de los setenta, cuando al autor de 'Blonde on Blonde' se le empezaron a acumular las preguntas sin respuesta y se hizo asiduo a la Comunidad de la Viña, la escuela bíblica del predicador evangélico Kenn Gulliksen. "La fe inspiró a Bob a escribir nuevas canciones", constata su biógrafo Howard Sounes. Y tanto le inspiró que de aquel trance religioso surgieron tres discos: 'Slow Train Coming', 'Saved' y 'Shot of Love'. Dylan, que rezaba con su banda antes de cada concierto, difundió la palabra, atiborró las canciones de lo que los críticos denominaron "compasión cristiana", irritó a John Lennon —"supongo que Dylan ahora quiere ser camarero, le ha dado por servir a alguien", ironizó a propósito de 'Gotta serve somebody'— y no tardó en cansarse de todo aquello. "También Jesús predicó solo tres años y luego se retiró", llegó a decir. Y a otra cosa.

Mary Karr

Mary Karr / EPC

Mary Karr

También Mary Karr decidió que tenía que servir a alguien y, tras una vida de excesos alcohólicos y orgulloso ateísmo militante, vio la luz. "Mary Karr cambia la botella por la Biblia", titularon algunos cuando la estadounidense, autora de la arrolladora y escandalosa autobiografía 'El club de los mentirosos', relató con pelos y señales en ‘Iluminada’ su conversión al catolicismo tras incontables reuniones en Alcohólicos Anónimos, un intento de suicidio y un breve amorío con David Foster Wallace. "Cuando me bauticé, pensé que Jesús tenía demasiadas imperfecciones. No era un tipo inteligente. Estaba innecesariamente trastornado. Luego hice treinta semanas de ejercicios espirituales de San Ignacio y comprendí a Jesús como un ser humano", explicó en una entrevista.

Flannery O'Connor

Flannery O'Connor / EPC

Flannery O’Connor

Pilar maestro del gótico sureño junto a un tal William Faulkner, Flannery O'Connor se pasó media vida asomándose al infierno para retratar la alucinante y alucinada vida del sur profundo de Estados Unidos e imaginar cosas como esa desastrada Iglesia Sin Cristo que emerge de las páginas de 'Sangre sabia'. Acercarse a sus cuentos era, es, darse un festín de nihilismo, humor negro y violencia grotesca pero, a la hora de la verdad, la autora de Los violentos lo arrebatan era una devota y piadosa católica de misa diaria, audiencia con el papa Pío XI cuando supo que la muerte rondaba y conducta ejemplar a la hora de separar la obra del artista.

Barcelona 06/03/2026 Cultura. El escritor Emmanuel Carrère, en la sede de la editorial Anagrama. ENTREVISTA

Emmanuel Carrère / Jordi Otix

Emmanuel Carrère

Acostumbrado a convertir hasta el más mínimo detalle de su vida en novela de no ficción, Emmanuel Carrère no iba a dejar pasar la oportunidad de aprovechar el rapto religioso que experimentó a principios de los 90, tres años de estudios evangélicos, cuadernos repletos de anotaciones y misa diaria en la iglesia de Saint-Séverin, para construir a partir de ahí 'El reino'. El libro, una indagación en los orígenes del cristianismo, es también la crónica de una conversión exprés y de cómo la fe se esfumó después de tres años de rezos y cavilaciones. "Reconstruiré los entramados de derrotas, de odio a mí mismo, del pánico a la vida que me indujo a creer", escribe el francés antes de despedirse a su manera. "Te abandono, Señor. Tú no me abandones", anota, casi como quien da un portazo.

Barcelona 24.10.2024 Concierto de Nick Cave & The Bad Seeds (The Wild God Tour) en el Palau Sant Jordi. FOTO FERRAN SENDRA

Nick Cave / FERRAN SENDRA

Nick Cave

Príncipe de las Tinieblas a jornada completa y hombre de negro oficial desde que Johnny Cash decidió cogerse una excedencia permanente, Nick Cave publicó hace un par de años 'Fe, esperanza y carnicería', una conversación con el periodista Seán O’Hagan que gira, en buena parte, sobre el papel de la religión en la vida y la obra del australiano tras la trágica muerte de su hijo Arthur en 2015. "Lo cambió todo. Absolutamente todo. Me volvió alguien religioso. No hablo de ser cristiano tradicional ni nada por el estilo. Ni siquiera hablo necesariamente de creer en Dios. Me volví religioso en el sentido de que comencé a sentir a un nivel profundo una especie de inclusión en el dilema humano", reconocía un artista mucho más interesado hasta entonces en el Dios furioso y vengativo del Antiguo Testamento que en la bondad espiritual. "Un rechazo explícito de lo divino necesariamente es malo para escribir canciones. El ateísmo es malo para hacer música", razonaba entonces Cave, autor de 'The Mercy Seat' y exazote del post-punk.

C. S. Lewis

C. S. Lewis / EPC

C. S. Lewis

De Evelyn Waugh a Graham Greene pasando por G. K. Chesterton, las letras inglesas están plagadas de conversiones sobrevenidas y agnósticos transformados como por arte de ensalmo en férreos evangelizadores, pero pocos casos tan llamativos como el de C. S. Lewis. Ateo por convicción adolescente y fascinación cada vez mayor por el ocultismo y la mitología europea, el autor de 'Cartas del diablo a su sobrino' y 'Las crónicas de Narnia', se cayó del caballo casi de forma literal cuando conoció a J. R. R. Tolkien, católico devoto y entusiasta, y experimentó una suerte de iluminación que lo llevó de la mano al anglicanismo. "Hacia la festividad de la Trinidad de 1929 cedí, admití que Dios era Dios y, de rodillas, recé. Quizá fuera aquella noche el converso más desalentado y remiso de toda Inglaterra", escribió en 'Cautivado por la alegría', su autobiografía y una de las obras clave para recorrer una obra repleta de alegorías religiosas.

Oscar Wilde

Oscar Wilde / EPC

Oscar Wilde

Cuenta la leyenda que, justo antes de morir el 30 de noviembre de 1900, Oscar Wilde dijo algo así como “mi papel pintado y yo estamos librando un duelo a muerte. Uno de los dos tiene que irse”, pero también se dice que el irlandés, rebelde y libertino, aprovechó su penúltimo aliento para abrazar el catolicismo. Su "camino existencial", celebró años más tarde 'L'Osservatore Romano', "puede verse también como un camino largo y difícil hacia esa Tierra Prometida que nos da el sentido de la existencia, un camino que lo condujo a su conversión al catolicismo, una religión que, como señaló en uno de sus aforismos más agudos y paradójicos, era 'solo para santos y pecadores; para la gente respetable, la Iglesia Anglicana basta'".

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Fuente: El Periódico

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