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Música

Un trabajo sostenido en el tiempo

Marco Antonio García de Paz.

Marco Antonio García de Paz. / Luisma Murias

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Cosme Marina

Cosme Marina

Hace unas semanas este diario daba cuenta del debut en el teatro Bellas Artes de Ciudad de México del director asturiano Marco Antonio García de Paz. No es esta noticia un hecho puntual, sino que, poco a poco, se está convirtiendo ya en algo habitual que el maestro luanquín sea requerido por formaciones de prestigio y rango internacional.

Conozco la trayectoria de De Paz desde hace décadas. He tenido, y tengo, el privilegio de colaborar con él en multitud de proyectos, con lo cual conozco de primera mano su evolución, capacidad de trabajo y talento.

Sigo, casi desde sus inicios, a una formación coral como "El León de Oro", que ha sabido convertir en la referencia coral española en su rango y en una de las que cuentan en Europa. Sus trabajos con otros directores de referencia y la búsqueda de nuevos retos no han despegado a la formación ni a su líder de la base, del trabajo más duro y, a la vez, más gratificante, el de la implicación en el territorio, convertidos ya en una escuela coral para bochorno de las instituciones públicas que no han sido capaces de liderar algo semejante. Con muy pocas ayudas públicas, García de Paz y su equipo han sabido construir un firme proyecto cultural, un sólido y eficaz tejido en el que la música se vive como un compromiso social, no como un mejor ejercicio de exhibición.

De manera paralela su carrera y prestigio nacionales e internacionales se han ido acrecentando de manera callada y discreta, sin alharacas, ni exhibicionismos. Ahí están sus trabajos con coros relevantes, su labor pedagógica, su implicación con los jóvenes músicos y la continua solicitud de sus capacidades en compromisos de peso en diversos países.

Asturias cuenta con varias generaciones de músicos de gran talento y prestigio, aunque en estos momentos se puede percibir un cierto apalancamiento entre los más jóvenes. Directores de orquesta y corales, cantantes, instrumentistas de nuestra región son parte de los circuitos más exigentes. Es un talento de ida y vuelta y, casi todo ellos, mantienen el compromiso con su tierra.

Además, en Marco Antonio García de Paz se percibe el poso de una carrera sin prisas, paso a paso, sin necesidad de forzar nada. Todo en él está llegando de forma natural y el futuro se prevé a muy alto nivel. Me permito una anécdota, pero que es significativa: tiene otra cualidad de los grandes, acude habitualmente a conciertos de sus colegas. Hay otros músicos a los que rara vez se ve en un auditorio de no ser encima del escenario. Es como si las butacas de los auditorios tuviesen pinchos. Sin embargo, he observado tantas veces a los músicos referenciales escuchar a sus colegas y siempre me ha llamado la atención, lo que creo que, sin duda, es una señal de respeto y amor a la música.

Espero que Marco Antonio García de Paz y otros compañeros suyos asturianos sean ejemplos en los que puedan verse reflejados los que hoy están en escuelas de músicas y conservatorios de nuestra región. Ha sido este siempre un territorio muy fértil y es determinante que se mantenga en las próximas décadas porque uno de los elementos que definen el patrimonio musical es el de la noción del legado y la transmisión del conocimiento.

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