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El arte de la generosidad: galería aLfaRa

Cuatro artistas y un contexto de supervivencia y libertad

«Elemento isolato», de Valentina Maio; y «Tormenta de verano», de María Jesús Hernández.

«Elemento isolato», de Valentina Maio; y «Tormenta de verano», de María Jesús Hernández. / .

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Santiago Martínez

Santiago Martínez

DE(H)ESA FORMA

Leandro Alonso, Yolanda Lalonso, María Jesús Hernández y Valentina Maio

Galería aLfaRa, c/ Carlos Casanueva, 16, Oviedo. Hasta el 27 de junio

La exposición "DE(H)ESA FORMA" comisariada por la escritora Ana Martín Puigpelat, presenta las obras de cuatro artistas con lenguajes plásticos diversos: Leandro Alonso, Yolanda Lalonso, María Jesús Hernández y Valentina Maio, que, en sus respectivas trayectorias, han venido coincidiendo en los talleres de aLfaRa en Salamanca y dejando, entre líneas, una parte de aquellos horizontes y aquellas tramas de la dehesa salmantina.

«Oquedad III», de Leandro Alonso

«Oquedad III», de Leandro Alonso / .

En la inauguración se respiraba complicidad y una generosidad que, por otro lado, siempre ha caracterizado la labor y la persona de Dulce Pérez, directora de la galería. Ajena a imbricaciones oficiales e institucionales, a ferias o subvenciones, su gestión se distingue por la absoluta independencia a la hora de orientar su proyecto artístico. Esa libertad le ha permitido apostar por la obra gráfica, convirtiendo su espacio en un referente a nivel nacional e internacional. Desde hace años gestiona los talleres aLfaRa en Salamanca, convocando e invitando a artistas de distintas nacionalidades. Sin olvidarnos de su labor de mecenazgo a través del Certamen Internacional de Obra Gráfica celebrado con éxito durante varias ediciones.

Ahora, culminando esta temporada expositiva, nos ofrece la oportunidad de acercarnos a esta exposición colectiva que, como la propia galerista comenta, tuvo su origen en una propuesta a Leandro Alonso: "Hace años planteé una muestra individual para este excelente escultor, cuando llegó el momento de organizar definitivamente el calendario y se buscó una fecha para la exposición, Leandro, haciendo alarde de su generosidad, decidió compartir el espacio con estas tres artistas con las que habitualmente colabora". Aunque cada artista posee su estilo propio, las obras conviven y dialogan a la perfección en los dos amplios espacios de la galería, quizá sintonizadas por esa impronta que los talleres salmantinos han depositado sobre ellas.

«Sola», de Yolanda Lalonso, y vista de la instalación «El terreno que piso».

«Sola», de Yolanda Lalonso, y vista de la instalación «El terreno que piso». / .

Un mundo complejo y apasionante se intuye en las estampas de Valentina Maio, su maestría técnica se adivina en la diversidad de técnicas que domina (desde el aguafuerte a la xilografía y la serigrafía), una gran cantidad de piezas de muy pequeño formato se distribuyen por las paredes con un afán experimental y un carácter que ilustra su enorme capacidad evocadora de paisajes de interior o inquietantes sueños. Destacan algunas estampas de mayor formato, como "Elemento isolato", una aguatinta y trama de tela sobre papel Canson que instantáneamente despierta la imaginación gracias al oportuno tratamiento claroscurista y a la riqueza de texturas.

Yolanda Lalonso, con una personalísima serie de monotipos y de acrílicos sobre papel, y con una paleta restringida al negro y al amarillo, sorprende por la contundencia y frescura de su propuesta. La obra titulada "Sola" forma parte de un conjunto de voluptuosos desnudos femeninos que, paradójicamente, surgen de la gracilidad del dibujo. Es una serie excelente formal y conceptualmente. El grito fauve del color de fondo encuentra su equilibrio en el grafismo nervioso del dibujo y en un gofrado donde la palabra amplifica el sentido de la obra. Estamos ante un auténtico manifiesto contra los cánones establecidos.

El trabajo de María Jesús Hernández es bastante heterogéneo y singular, exhibe una amplia colección de piezas de bisutería que remiten a las nuevas tecnologías como herramienta de trabajo y a las posibilidades de los nuevos materiales, plásticamente se mueve entre el mundo orgánico y geológico. Su obra pictórica está repleta de matices, "Tormenta de verano" reclama nuestra atención desde una de las paredes de la sala superior; por su gran formato, pero sobre todo por el sugestivo y complejo tratamiento técnico y formal, la obra parece condensar el intenso calor y la atmósfera propia de la época estival convocando en la superficie de la tabla trazos rojos y dorados envolventes.

La propuesta de Leandro Alonso es evidentemente escultórica, aunque la muestra cuente con una serie de estampas en las que están latentes planteamientos espaciales y efectos que apuntan a la tridimensionalidad. El ámbito natural de este artista es el de la instalación y la escultura; al respecto Dulce Pérez comenta: "Seguramente la característica principal de toda su obra sea la implicación en la vida del espectador, por eso sus obras no solo pueden, sino que deben, tocarse, pisarse, entrar o colocarse en ellas, jugar con ellas, vivir con ellas" y, ciertamente nos encontramos con una magnífica instalación que ocupa el suelo de la planta inferior de la galería. "El terreno que piso" está formado por 49 cuadrados metálicos de 30x30 cm que inevitablemente hay que pisar y que representan el plano real de su casa, aunque como todas sus piezas pueden distribuirse de varias maneras configurando múltiples y variados espacios. También tenemos la oportunidad de disfrutar de una cuidada selección de sus esculturas, piezas sugerentes desde su configuración formal y por el tratamiento de los materiales. Especial interés tiene la serie "Oquedades", esculturas en acero al carbono que encuentran su justa medida en el acertado equilibrio entre la austeridad geométrica y la calidez, quizá azarosa, de las superficies. Razón y emoción conviven en un equilibrio en el que junto a los efectos lumínicos cambiantes hay que añadir una oportuna escala humana (hoy en día tan necesaria) y unas texturas y rugosidades que favorecen que el sentido del tacto tome protagonismo.

El estudiado montaje de esta muestra permite el diálogo entre obras diversas que, sin embargo, comparten un discurso de supervivencia y libertad más allá de la técnica, el color, el volumen o el trazo.

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