La verdad y la espesa niebla de la mente
"Un caso de matricidio", de Graeme Macrae Burnet, es el último e intrincado expediente de la novela negra que se atreve a burlar, con ambición y estrategia, las fronteras del género

La verdad y la espesa niebla de la mente / Pablo García
M. S. Suárez Lafuente
Graeme Macrae Burnet es un autor escocés con una larga lista de novelas publicadas. Entre ellas destaca la trilogía de Gorski, un inspector de policía de un tranquilo pueblo francés, Saint-Louis, en la frontera con Suiza y Alemania. "Un caso de matricidio", publicada originalmente en 2024, es la última novela de la trilogía, que sigue a "La desaparición de Adèle Bedeau" (2014) y "El accidente en la A35" (2017). Su segunda novela, "Un plan sangriento" (2016), ajena a la trilogía, fue finalista del importante premio literario británico Man Booker, lo que metió a Burnet en el circuito literario internacional y le permitió abandonar su profesión de profesor de literatura y dedicarse solo a escribir.
Burnet se confiesa admirador de Georges Simenon y de George Orwell por la sencillez de su lenguaje y lo minucioso de sus descripciones; ambos, "con una economía lingüística brillante", son capaces de transportarnos al mundo de sus ficciones. Y ese es, también, el gran logro de Burnet, quien, en el preludio a "Un caso de matricidio", pasa revista a los diferentes personajes de Saint-Louis a una hora concreta, las tres de una tarde de noviembre. A mitad de la novela hace un resumen breve similar, técnica que repite en un capítulo final. Situar a una docena de personas de manera simultánea en unas pocas líneas nos permite, en el proceso de la lectura, consultar fácilmente quién es quién, cuál es su función en el pueblo y cómo reacciona a los acontecimientos narrados.
Esta inteligente estrategia literaria nos presenta a todos los personajes interesantes para la trama y nos introduce en su rutina, remarcada continuamente y que tan importante será en el desarrollo de la novela. Un pueblo en el que el mero acento con que habla el único cliente de su único hotel ya despierta sospechas es indicativo de las pocas emociones que se pueden vivir en él.
Burnet añade un prólogo a las novelas de la trilogía en el que atribuye su autoría a Raymond Brunet, ciudadano de Saint-Louis hasta su suicidio a los 39 años. Debido a las revelaciones contenidas en las novelas, Brunet exige a su editor que no sean publicadas hasta que muera su madre, con lo que el éxito le llega al autor dos décadas después de su propia muerte, lo que abunda en la sensación de lentitud del entorno y añade credibilidad a la narración.
Porque Burnet, que escribe la trilogía, no solo pasa la responsabilidad autorial a Brunet, sino que, al hacerlo, convierte las novelas en "true-crime fiction", ficción basada en crímenes reales, y las focaliza a través de Georges Gorski, jefe de la policía del anodino pueblo, quien se encargará de las pesquisas y los interrogatorios. Con todas estas voces, imbricadas unas en otras, matizadas además por la escritura y por la necesidad bien de justificarse o de escapar a la sospecha, el "true-crime" queda reducido a una interesante especulación literaria en la que la verdad se multiplica hasta perderse en la espesa niebla de las mentes de los personajes.
Hay aún otra vuelta de tuerca, conectada con el propio título de la novela. El escritor Robert Duymann, ciudadano de Saint-Louis, es acusado por su madre de querer asesinarla, amenaza que debe investigar Gorski, quien, a causa de sus dudas existenciales y de su continua introspección, acaba mimetizando su vida con la de Duymann y nos hace recelar de quién es el verdadero escritor de la historia, especialmente al llegar a las líneas finales de la novela, en que confluyen los destinos de Brunet, Gorski y Duymann.
Todo ello acentuado en el epílogo, en que Graeme Macrae Burnet se declara traductor al inglés de la obra de Brunet y descubre, en los archivos, los cambios que el editor francés había efectuado en el manuscrito, así como una fotografía, que ya conocíamos, en la que Burnet cambia el nombre de Duymann por el de Brunet como por despiste. No en vano en las últimas palabras de la novela el autor implícito, Burnet, el traductor, confiesa sentir "una oleada de profunda satisfacción, como si las piezas de un puzle por fin hubiesen acabado de encajar".
En el transcurso de la especulación, Gorski se entrega a un interesante cambio de papeles. Basándose en su conocimiento del procedimiento policial y en los hechos que se desarrollan en la novela, la mente del jefe de policía se transforma en la mente de un culpable y, sintiéndose observado por todo el pueblo, sopesa continuamente su proceder, "planeando la destrucción de pruebas como un vulgar delincuente".
No hay cabos sueltos en la obra; por eso todos los detalles que vamos conociendo, día a día, de la niñez de Gorski encuentran su correlato a medida que va avanzando la trama, y explican las obsesiones del Gorski adulto, así como la inesperada resolución de su vida. Todo ello hace de Gorski un personaje cercano, de manera que nos interesamos por él mismo más que por los misterios truculentos que, como policía, debiera desentrañar, aunque es cierto que no podemos sustraernos a la emoción de los crímenes y a su posible solución.
Burnet subtitula su novela "La última investigación del inspector Gorski" porque, efectivamente, Gorski parece resumir su vida, complacido, absolutamente contagiado ya del tempo moroso de Saint-Louis, formando parte de los secretos inconfesables de sus habitantes y transmutado en su propio padre; sentado en la butaca de este en el apartamento familiar, con una copa de vino en la mano, lee "La fortuna de los Rougon", de Émile Zola, escritor favorito del Gorski senior y ahora también del actual, quien da todo lo sucedido por bien empleado, porque "su sitio está aquí".
No cabe duda de que Saint-Louis es el personaje vencedor, porque es quien impone su ley lentamente y de manera esquiva; si la novela termina con una referencia a Zola, se inicia con una cita de Georges Simenon que la redondea: "No hay pueblos malditos, el mío es, en todo caso, un modelo de represión pequeñoburguesa".

Un caso de matricidio, la última investigación del inspector Gorski
Graeme Macrae Burnet
Traducción de Alicia Frieyro
Impedimenta 280 páginas, 23,95 euros
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