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Arte

Raquel Lobo, de lo profundo sale oro

La Sala Borrón expone a la última ganadora del Premio Asturias Joven de Artes Plásticas

Visitas de la exposición Raquel Lobo en la sala Borrón de Oviedo.

Visitas de la exposición Raquel Lobo en la sala Borrón de Oviedo. / LNE

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Luis Feás Costilla

Luis Feás Costilla

El Premio Asturias Joven de Artes Plásticas es el más importante galardón que pueden recibir los artistas jóvenes asturianos, menores de treinta y cinco años. Otorgado por el Instituto Asturiano de la Juventud con el concurso de un jurado profesional, supone una relevante distinción que debería servirles para encarar su futuro, si ganadores e instituciones quisieran sacarle todo su provecho. Está dotado con 6.000 euros, que los premiados deben dedicar al menos en parte a la producción de las piezas con las que realizar una exposición en la Sala Borrón de Oviedo, mientras Juventud asume el montaje.

Este mismo año, la sala ha presentado las individuales de las dos últimas ganadoras, Alba Matilla Iglesias (Avilés, 1998), que obtuvo el reconocimiento en 2024, y ahora Raquel Lobo (Llanes, 1992), Premio Asturias Joven de Artes Plásticas 2025. El jurado se lo concedió a esta última por la madurez con la que desarrolla su trabajo, que trasciende el preciosismo pictórico para expandirse a la instalación en su dimensión más actual, adentrándose en las profundidades más personales y relativizando desde lo íntimo la gravedad de lo traumático y abriéndose así a lo colectivo.

Raquel Lobo inició su formación haciendo el Bachillerato de Artes en Gijón, para graduarse después en Bellas Artes en Madrid y completar su formación en Diseño Editorial y Motion Graphics. Toda su pintura se caracteriza por un estilo claro y sencillo, de colores vivos y llamativos relacionados con causas solidarias, con el que muestra mundos habitados por seres que oscilan entre lo animal y lo humano. Su primer gran proyecto, "Gravedad relativa", consistía en una instalación suspendida que expuso íntegramente en la galería Tha House de Madrid y de forma simulada en la anterior Muestra de Artes Plásticas del Principado de Asturias (MAPPA), itinerante por Oviedo, Avilés, Gijón y Madrid.

Visitas a la exposición de Raquel Lobo en la sala Borrón de Oviedo.

Visitas a la exposición de Raquel Lobo en la sala Borrón de Oviedo. / LNE

Era esta una propuesta específica que ha dado paso a una serie más amplia todavía en construcción, en la que profundiza en criaturas del folclore del noroeste peninsular, habitantes del subsuelo, las mouras, cuya iconografía, especialmente en Asturias, permanece abierta y porosa, en tanto que constructoras de castros y orfebres y guardianas de oro. Se dice que habitan grutas, túmulos y antiguas minas, que conocen la metalurgia, que crían animales de oro y que reproducen, desde abajo, los modos de vida del mundo exterior.

Bajo el título "Debajo de todo", la serie se inició con seis tapices de gran formato tejidos en 2025 en un telar Jacquard de alta definición por un taller especializado en Carolina del Norte, con una mezcla de hilos de algodón y lúrex dorado. Hechos a partir de composiciones digitales detalladas, los tapices evocan en algunas escenas una vida paralela bajo tierra: una partida de bolos, animales de labor convertidos en oro, un filandón al calor del núcleo terrestre. Las mouras, como escribe la comisaria, Ainhoa Janices Estraviz, historiadora del arte, ofrecen oro a cambio de carne, por lo que ese material precioso no representa riqueza, sino deuda, no es fulgor, sino herida.

El oro atraviesa todo el proyecto, en tanto que símbolo de un pacto fulgurante, de un intercambio desigual. Como guía para dar forma a las imágenes, la propia artista escribió este poema: "Treinta soles, y querrás un traje de oro. / A cambio, un pedazo de tu carne. / Poco durará el traje, y bien hondo será el agujero. / Si entras, puede que veas el fondo. / Arriba, el sol arde, hasta que no". Los tapices tienen su culminación en uno enorme que ocupa todo el fondo de la sala negra, en el que las escenas se suceden y repiten rítmicamente, como en una danza prima.

Visitas a la exposición de Raquel Lobo en la sala Borrón de Oviedo.

Visitas a la exposición de Raquel Lobo en la sala Borrón de Oviedo. / LNE

La exposición se amplía además hacia otros formatos que exploran la fusión entre técnicas ancestrales y contemporáneas, como la impresión 3D, realizada en resina y acabada en pan de oro de 22 quilates. Ahí están el traje de oro suspendido en el aire, sin cuerpo que lo habite, y sobre todo los "Almarios", principal novedad, auténticos relicarios que guardan el rastro de la vida que se va entregando, en los que el tiempo se mide en soles y el cuerpo en fragmentos, como cajas registradoras de lo que se ha cedido, pero también de lo que ha supuesto la entrega.

Los seis tapices que dieron inicio a la serie ya fueron expuestos en Llanes, Oviedo, Avilés y Gijón y una segunda edición fue vendida íntegramente en la feria CAN por la galería Llamazares. En septiembre podrán verse de nuevo en Madrid dentro de la 35 MAPPA, en la que junto a Raquel Lobo estarán Andrea Álvarez Fernández, Elise Florentino, Alejandro Fuertes, Jonás San Miguel, Irene Trapote y Aida Valdés.

De carne y oro

Raquel Lobo

Sala Borrón, calle Leopoldo Calvo Sotelo 5, Oviedo. Hasta el 29 de junio

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