Ucrania, la guerra que hay que ganar
Fernando Castillo ofrece un relato documentado y razonado sobre el primer gran conflicto bélico europeo del siglo XXI

Soldados ucranianos calentándose alrededor de una hoguera / ALISA YAKUBOVYCH / EFE
Escrito al calor de los acontecimientos, "Diario de una guerra en Europa. Ucrania 2022-2025" es uno de esos libros que nacen con vocación de crónica y acaban convirtiéndose en documentos históricos. Cronista intemporal de la historia, Fernando Castillo (Madrid,1953) decidió en esta ocasión hacer una apuesta arriesgada cogiendo, como se suele decir, el toro por los cuernos. Sin renunciar a la perspectiva que proporciona el conocimiento histórico, ofrece una narración minuciosa de los avances y retrocesos del primer gran conflicto bélico europeo del siglo XXI, una guerra que muchos como Castillo o la mismísima Hélène Carrère d’Encausse, figura mayor de la vida intelectual francesa y experta en Rusia, creyeron imposible y que, sin embargo, ha devuelto al continente escenas que parecían enterradas en los archivos del pasado. La historia contada al día sigue el desarrollo de la invasión rusa desde sus primeros compases hasta el prolongado desgaste que caracteriza los años posteriores. Castillo lo hace combinando la información militar con la reflexión política y cultural, consciente de que las guerras no se libran únicamente sobre el terreno, sino también en el ámbito de las ideas. El resultado es un diario que supera el mero registro de hechos para convertirse en una interpretación de su significado.
Publicado casi desde el inicio de la invasión en la revista digital "Frontera D" muestra cómo la guerra de Ucrania ha supuesto, paradójicamente, una vuelta al pasado y una ventana hacia el futuro. Por un lado, reaparecen las trincheras, los frentes estáticos, el desgaste de hombres y materiales, las líneas defensivas que recuerdan inevitablemente a las grandes guerras del siglo XX. Por otro, emerge una revolución tecnológica que modifica profundamente la manera de combatir. Los drones, omnipresentes en estas páginas, se convierten en símbolo de una nueva forma de hacer la guerra. De simples instrumentos auxiliares pasan a protagonistas capaces de observar, localizar y destruir objetivos con una eficacia desconocida hasta el momento. La guerra de Ucrania será recordada, probablemente, como el conflicto que confirmó su decisivo papel en los campos de batalla contemporáneos. Castillo describe con detalle esa convivencia entre lo viejo y lo nuevo. Los soldados vuelven a excavar posiciones como sus abuelos, mientras sobre sus cabezas zumban aparatos que transmiten imágenes en tiempo real y convierten cualquier movimiento en una potencial sentencia de muerte. Es una combinación inquietante que el autor sabe reflejar con precisión y que constituye una de las aportaciones más valiosas de este libro ilustrado por Damián Flores y prologado por Alfonso Armada.
Pero no son solo cuestiones militares las que se abordan, "Diario de una guerra" es también una reflexión sobre Europa. La agresión rusa ha puesto fin a muchas ilusiones cultivadas durante décadas. La idea de que el continente había superado definitivamente las guerras de conquista se ha revelado falsa. La Rusia de Vladímir Putin surge aquí como una potencia revisionista, empeñada en reconstruir una esfera de influencia perdida y dispuesta a emplear la fuerza para conseguirlo. Castillo no oculta su preocupación ante la deriva que supone una amenaza directa para los valores democráticos y liberales sobre los que se ha construido la Europa contemporánea. Todos haríamos bien en preocuparnos; los vientos rusos –ese invierno en el que a lo lejos arde Moscú, del poeta y pintor Louis Brauquier– históricamente han supuesto para Europa más que un resfriado. Por eso el autor insiste, con razón, en que el desenlace de esta guerra trasciende las fronteras ucranianas. Lo que está en juego no es únicamente la independencia de un país, sino la vigencia de un orden internacional basado en normas y no en la ley del más fuerte. A medida que avanzan las páginas, se impone una conclusión difícil de discutir: Ucrania no debería perder esta guerra y los europeos no tendríamos que permitir que la pierda. No solo por sentimentalismo ni filantropía, sino por puro interés estratégico. En definitiva, por la cuenta que nos trae. La derrota ucraniana abriría un periodo de incertidumbre y debilidad para toda Europa, reforzando a quienes consideran que la fuerza puede sustituir al derecho. El análisis de las vacilaciones occidentales resulta interesante cuando su autor se detiene en los debates sobre la ayuda militar, las reticencias de algunos gobiernos y las tensiones dentro de las democracias europeas y norteamericanas.
Fernando Castillo ofrece un relato documentado y razonado. Su escritura combina la inmediatez del diario con la solidez del ensayo histórico. No pretende adivinar el futuro ni construir una épica artificial, sino comprender un acontecimiento cuya trascendencia apenas comenzamos a calibrar. Cuando dentro de algunos años se estudien los orígenes de la nueva Europa surgida de esta crisis, libros como este –escritos con rigor y compromiso intelectual– servirán para entender no solo lo que ocurrió, también serán útiles para tener en cuenta cómo fue percibido por quienes lo vivieron.

Diario de una guerra en Europa. Ucrania 2022-2025
Fernando Castillo
Confluencias, 560 páginas, 28,40 euros
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