Entrevista
Mika: "Los macroconciertos son como los grandes barcos de pesca de arrastre que arrasan con todo"
El cantante británico de origen libanés presenta su nuevo álbum, ‘Hyperlove’, este jueves en el festival Les Nits Occident, en los jardines del Palau de Pedralbes, y el 8 de agosto en Cap Roig

Mika, durante su último concierto en Les Nits de Barcelona, ahora Les Nits Occident, en julio de 2024. / MANU MITRU
Jordi Bianciotto
Después de algunos retoques estilísticos en ‘My name is Michael Holbrook’ (2019) y el disco en francés ‘Que ta tête fleurisse toujours’ (2023), ¿ve ‘Hyperlove’ como un regreso del Mika más clásico y reconocible?
No lo sé, no pienso en términos de lo que es más clásico o experimental o comercial. Me importa lo que es creativo e interesante, y la libertad. Lo que hago siempre parte de una expresión musical experimental, muy íntima, al piano, y luego hay un proceso de transformación con distintas personas que tengo al lado. Podemos crear un paisaje como si fuera un cuadro, y luego las canciones, como si se tratara de pinturas, forman parte de un álbum que configura una historia. Es complicado y sencillo al mismo tiempo. Pero yo he elegido siempre eso, una experimentación pop alternativa.
Las canciones de este disco pueden funcionar una a una, pero, a su vez, forman parte de una narrativa y un hilo conductor, con sus transiciones y la voz invitada de John Waters.
Me gusta mucho Waters, aquí hace la narración de una radio nostálgica del futuro. Son como ‘sketches’. La canción que da título al álbum no puedes separarla fácilmente del álbum, y eso me gusta. Otras sí se pueden. Pero los álbumes son importantes, porque, en este mundo virtual, son las únicas casas que puedes construir. Es como una inversión artística.
En el disco habla del amor contemporáneo. ¿Cree que los impulsos emocionales, los sentimientos, se transforman con la tecnología? ¿Ha cambiado nuestra manera de amar?
Claro, porque actualmente estamos muy conectados y a la vez muy solos, más que antes. Y eso es así en cualquier edad. Ahora estamos hablando por aquí [vía Zoom], pero yo no te puedo tocar, ni ver cómo son tus pantalones, ni apreciar el ritmo con el que respiras. Y no es una observación romántica. Sí, el amor está cambiando. En el álbum hablo del amor como un contacto humano, no solo romántico. El amor como una conversación sin palabras, incluso sin gestos físicos. En la locura de la vida, el caos es lo más delicioso y creativo: la creatividad y las conexiones libres, que son lo más importante en nuestra vida amorosa y en el desarrollo de nuestra personalidad, a los 13 años y a los 50. No puedes programar las amistades que vas a hacer, la vida genera un grado de caos y eso es lo que estamos perdiendo un poquito. Con las aplicaciones puedes solucionar tu vida a veces, pero otras, no.

Mika, durante un concierto en Les Nits de Barcelona el 17 de julio de- 2024. / MANU MITRU
El mes que viene cumplirá 43 años. ¿Siente nostalgia de cómo eran las relaciones cuando era más joven?
No tengo tiempo de alimentar la nostalgia. El álbum es más un manifiesto que una declaración de nostalgia, que es un sentimiento débil, con el cual no cambias nada. Creo que estamos en una época en la que tenemos que manifestar nuestra identidad con toda su complejidad. Hay que resistir la tendencia a reducirnos a algo más digerible. Yo no quiero ser más digerible, ni más comprensible. Todos somos complejos: los artistas y cada persona del público. Yo hablo varios idiomas, pero cuantos más hablo, menos se puede entender lo que estoy diciendo, y eso es perfecto.
En el álbum hay electrónica e influencias del synth-pop de los 80. ¿Está ahí su centro gravitatorio?
Desde el principio estuvo la música clásica: Mozart, Stravinsky, Britten, Ligeti… Pero luego me inspiraron grupos de los 80 como aquel que tenía un cantante de voz muy aguda. ¿Cómo se llamaba? Bronsky Beat, sí. Y en los 2000, Fischerspooner. Ya ves, vaya mezcla. Para mí no hay tanta distancia entre la música clásica y la electrónica. En la música electrónica de los 80 había unas tensiones al servicio de la historia que se contaba, y podías cantar esas canciones con el piano o la guitarra. No era como la EDM (Electronic Dance Music), que se construye para ser eficaz a través del ‘drop’. Hay una gran diferencia entre el EDM y el ‘dance’ de los 80. El ‘dance’ no es manipulador, tú buscas ahí tu temperatura emocional, mientras que el EDM es una montaña rusa.
Neil Tennant (Pet Shop Boys) decía que Taylor Swift le parecía interesante como fenómeno, pero se preguntaba dónde estaban sus canciones realmente famosas, reconocibles por todo el mundo, como las de Michael Jackson. ¿Cuesta más crearlas hoy en día?
Crear hoy un gran éxito que se estabilice como tal, un ‘Goodbye yellow brick road’, de Elton John, es difícil. Si saliera ahora un tema así, nada garantiza que fuera un ‘hit’, porque la manera en que se distribuye hoy la música es distinta, y decir eso no es nostalgia. Puedes negar esa realidad o bien ir a buscar tu nicho y las canciones que te gustan. Es el mundo en el que estamos. Yo puedo decir que me gusta Taylor Swift, aunque a la vez pienso que los macroconciertos tienen consecuencias. Son como los grandes barcos de pesca de arrastre que arrasan con todo para llevarse los peces. Tienen un impacto en las familias, que pagan mucho dinero por las entradas, y en la geografía, y en el mercado de la música en directo. No es lo ideal. Las salas pequeñas están desapareciendo a un ritmo más alto que nunca.

Concierto de Mika en 'Les Nits de Barcelona' / MANU MITRU
El comportamiento del público va hacía ahí y lo vemos con las residencias gigantes, como las de Bad Bunny y Shakira en Madrid o Celine Dion en París.
Me gustan mucho estos artistas, y seguramente iré a ver a Celine. Pero debemos poder decir también que el concierto pequeño es importante. Sé que diciendo eso puedo parecer un poquito militante, pero es lo que pienso. Necesitamos proteger conscientemente los clubs, porque la apatía es lo más peligroso que hay.
¿Cómo van a ser los conciertos en Les Nits Occident y Cap Roig?
Cuentan una historia, igual que los álbumes. Es el mismo principio, al tiempo que en cada concierto puedes provocar momentos singulares, por eso la gira es tan importante. Es por los conciertos que he podido sobrevivir estos 20 años.
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Fuente: El Periódico
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