19 de marzo de 2012
19.03.2012
 
Judo

Madera de campeón

Javier Fernández, del Campol, logró el oro para Asturias en el Nacional senior de judo dos años después de retomar la competición tras una lesión de rodilla

19.03.2012 | 01:00
Javier Fernández, en una competición. / FOTO CEDIDA POR JAVIER FERNÁNDEZ

Tras más de una década de sequía, Jesús Fernández ha conseguido que Asturias vuelva a subirse en lo má alto del podio en el Campeonato de Asturias senior de judo. El madrileño, que representaba al Principado al ser integrante del club Campol, se hizo así con su primer oro en un nacional y continuaba con una progresión que, en sus 30 años de vida y más de 20 como deportista, ha tenido muchas luces y alguna que otra sombra.

Javi Fernández nació en Móstoles. Es el pequeño de tres hermanos, y a los cuatro años, decidió que quería hacer judo. Sus dos hermanos, seis y ocho años mayores que él, lo practicaban, y el benjamín de la casa quería seguir sus pasos. Su padre, buen amigo del dueño del gimnasio Kiuxus, cedió a los deseos de Javier, y le apuntó junto a sus hermanos. Pronto se dieron cuenta de que no era un capricho. «Yo quería ser como mis hermanos, que competían y se les daba bien, sobre todo a Beatriz, la mayor, pero desde que empecé a practicar tuve pasión por el judo, incluso faltaba a clase para ir a entrenar», confiesa el campeón de España.

Aunque sus hermanos continuaron practicando judo algunos años más, él ha sido el único que ha enfocado su vida al deporte, «el que ha conseguido resultados», dice, «aunque Beatriz podía haber sido la mejor, tenía grandes facultades, aunque prefirió centrarse en sus estudios de Filología Hispánica». Su hermano, cuenta, «se ponía muy nervioso en las competiciones, y decidió parar». Ahora todos disfrutan viendo como Javier ha ido, poco a poco, haciendose un hueco en el judo nacional e internacional, aunque tantas victorias les han malacostumbrado. «Cuando era más joven me seguían más y me animaban, pero ahora ya ven normal que gane y casi ni me felicitan», se queja Fernández.

Se puede entender viendo el palmarés del madrileño. A los 13 años fue llamado por la selección nacional infantil. Fue el premio a unos primeros años brillantes, en los que no hubo rival que se le resistiera. Su primera derrota la sufrió ese año. Aún la recuerda. «Fue en el campeonato de españa infantil, en semifinales, y me tuve que conformar con el bronce, que tampoco esta mal, aunque en ese momento dolió bastante», confiesa.

Con 15 años, logró el bronce en el Nacional sub 19, además de proclamarse subcampeón de España por equipos. Un año después, en 1997, logró el oro en el Nacional individual sub 19 y por equipos cadete, el subcampeonato individual cadete y sub 20, fue a las Olimpiadas juveniles en Moscú -acabó noveno-, fue plata en un torneo en la Republica Checa y bronce en otro torneo internacional en Madrid. Hasta 2007 no hubo campeonato o torneo, tanto nacional o internacional en el que no lograra subirse al podio, destacando el campeonato de España individual sub 23 que obtuvo en 2001, o los subcampeonatos en categoría senior que obtuvo en 2003, 2004, 2005 y 2007. Ese último año, Fernández sufrió un gran mazazo. Cuando estaba a solo dos puntos de conseguir la marca exigida para poder acudir a loss Olimpiadas de China 2008, se lesionó el cruzado de la rodilla. «se me vino el mundo encima», asegura». Los más de seis meses de baja le obligaban a decir adiós al sueño por el que había estado trabajando los últimos años. En 2008 ya estaba recuperado, pero la depresión que le causó el no poder acudir a la cita olímpica le apartó del judo. Fernández decidió ponerse a estudiar y preparar las oposiciones a policia. «No hay mal que por bien no venga», cuenta, «y además, sin yo buscarlo, el judo volvió a cruzarse en mi camino». Tras aprobar los exámenes, y con el objetivo de sumar puntos para poder elegir destino, Fernández presentó su certificado de deportista de Alto Nivel y su currículo. No pasó desapercibido. «Me dijeron que había un equipo de judo, que si quería unirme a ellos y me picó el gusanillo». Reconoce que primero acudió con el objetivo de divertirse y hacer deporte, pero al poco tiempo volvieron las ganas de competir. Con el beneplácito de Mari Paz, su novia, que también practica judo, volvió a los tatamis. «No tardé mucho en acceder a competir con el Campol, y la verdad es que no noto que estuviera parado casi dos años», confiesa el judoka, quien se muestra encantado de representar al Principado. «Vamos mucho por allí, competimos en todos los torneos que organiza la Federación Asturiana y reconozco que es precioso».

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