28 de abril de 2015
28.04.2015

Los referentes del fútbol modesto

Próximamente se cumplirán cinco años de los fallecimientos de Pepete y Alfonsín, el recordado dúo que cuidó la información de los canteranos con esmero y dedicación

28.04.2015 | 02:24

Este "Episodio" va dedicado a la memoria de Pepete y de Alfonsín, dos destacadas referencias en la información del fútbol canterano y de cuyos fallecimientos se cumplirán próximamente cinco años.

El que fuera inseparable dúo aparece en la redacción de LA NUEVA ESPAÑA en la foto adjunta, que es del año 2006. Aunque no se aprecia en la imagen, Alfonsín no tendría muy lejos su raída pero valiosa agenda, apoyo indispensable para telefonear y enterarse de cientos de resultados. Por su parte, Pepete acaso se dispusiese a rastrear los fichajes de algún modesto club de la Asturias profunda. Ellos funcionaban así, a la par pero cada uno con su tarea. Se complementaban para hacer el equipo perfecto, un equipo que se mantuvo unido durante casi 50 años. Desde 1963 hasta 2010, en que ambos nos dejaron: Alfonsín en julio y Pepete, que nunca se recuperó de esa ausencia, en noviembre. Dos fallecimientos muy sentidos, de los que el de Pepete revistió especial dramatismo por sobrevenirle en el vestíbulo del periódico. Un derrame cerebral se lo llevó repentinamente cuando, como cada tarde, acudía a redactar las noticias del fútbol regional.

Reparemos algo más en la foto. En ella vemos a Pepete en actitud de tamborilear con el índice derecho, un tic del que decía que le inspiraba entre párrafo y párrafo. A su lado, Alfonsín, con el periódico desplegado, no mira a cámara y parece serio. Podría deberse, no lo aseguro, a su disconformidad con algún fichaje del Oviedo. O del Madrid. Porque era muy crítico con ambos, aunque en el fondo les tenía simpatía. Si por un acaso se producía un fichaje al que la prensa concedía mucho bombo, pero que él no tenía bendecido, le ponía la proa preguntándose entre irónico y enfadado: "Pero esi, ¿con quién empató?" Podías hacerle más o menos caso, pero por lo general acertaba en sus predicciones. Que se basaban en el criterio adquirido por su dilatado trabajo en las dos orillas de la noticia: En el club, donde se gestaba, y en la redacción, donde se elaboraba para el aficionado. Como directivo colaboró activamente entre otros clubes en Juventud Asturiana, Lugones, Astur y Fundación Masaveu, mientras que de redacciones pocas le quedaron por pisar, siempre en compañía de Pepete: Estuvo en La Voz de Asturias, La Voz Deportiva, Radio Asturias, Asturias Diario, Antena 3, Hoja del Lunes y LA NUEVA ESPAÑA, aquí durante 27 años. Además de todo ese desempeño informativo trabajó también en la óptica Gómez y Collado, en cuyo laboratorio de la calle Fruela se encargaba del revelado de fotos. Esto le dejó una señal profesional en los dedos, tintados de amarillo por los ácidos del revelador y el fijador. No fumaba, pero algunos suponían que se echaba un pitillo tras otro.

Pepete y Alfonsín se conocieron en 1962 mientras cumplían el servicio militar en el antiguo cuartel del Milán, donde ahora está el campus de Humanidades. Para entonces ambos habían tenido ya contacto con el fútbol, aunque cada cual por su lado. Alfonso, que residía en La Ería y cuya familia siempre estuvo muy vinculada al Astur y al Oviedo, jugó algo de portero; poco, porque enseguida se metió a labores directivas. Por su parte, Pepete fundó un club en su Colloto natal, el Lúber, del que además de presidente fue entregado lateral derecho. Tanto entusiasmo en ambos parecía encaminarles decididamente a seguir vinculados al fútbol, como así ocurrió. Al poco de licenciarse Pepete fichó como colaborador por La Voz de Asturias, a donde se llevó a Alfonso. Era 1963, un año cuyo contexto se revelaría especialmente favorable para ocuparse del fútbol regional. La Selección acababa de decepcionar en el Mundial chileno y la respuesta fue cerrar la Liga a los extranjeros. De pronto todo el país se puso a buscar talentos en la cantera. Y los periódicos prestaron más atención a los modestos. Incluso había competencia. En Región escribía otro personaje de grato recuerdo, Enrique García -firmaba Egar-, que trabajaba además en Almacenes Oviedo. Fue de los que más se pateó los campos haciendo fotos de los chavales. Egar frecuentaba la redacción de La Voz en Gil de Jaz, donde participaba en las animadas tertulias que allí se organizaban en torno a Pepete y Alfonsín. En cuanto subía por las escaleras ya avisaba con su proverbial buen humor: "!Tapái les exclusives¡". Por aquellas reuniones pasaban muchos directivos y técnicos de los equipos carbayones, como Luis Oliver, Honorio Pintado, Busby, Eduardo el Gemelu, Bretón, Isotón y un largo etcétera, todos admirable gente del fútbol de cantera y a los que ver publicada una sencilla reseña de su club ya estimulaba enormemente. Podría decirse que suponía su mayor recompensa junto a la satisfacción de saberse promotores de la benéfica práctica deportiva entre la juventud. En cuanto a LA NUEVA ESPAÑA, el encargado por entonces del fútbol modesto era otro personaje muy conocido y apreciado, Fernando Pañeda, igualmente pluriempleado ya que además trabajaba en Hidroeléctrica del Cantábrico. Falleció en 2002 cuando era alcalde de barrio de Buenavista.

Los diarios ovetenses se convirtieron así en una destacada tribuna para el fútbol de base. Que experimentaría la positiva evolución que queda patente en estos datos: En 1963 se publicaban semanalmente 36 resultados de cuatro categorías; en 1975 ya habían subido a 83 los resultados, 40 de ellos sólo en categoría juvenil; y entrado el siglo XXI el fútbol asturiano pasó a generar cada fin de semana 600 resultados, de ellos 350 en partidos de campo y el resto en pistas de fútbol-sala. Actualmente, en este 2015 en que la Federación territorial precisamente cumple su centenario, se cuenta con 1.300 equipos y pasan de 600 los encuentros por jornada. También ha evolucionado el sistema para acceder a los resultados. Hoy el proceso está informatizado y a la conclusión del partido el árbitro envía a la página web de la Federación el acta con el marcador y demás datos. El sistema elabora también las múltiples clasificaciones, ingente tarea que durante décadas realizó Alfonsín.

Nuestros personajes estaban tan apegados al fútbol que necesariamente tenían que enterarse de interioridades. Pepete solía contar con mucha gracia cómo Enrique Casas había establecido bajo cuerda !el tiempo muerto en el fútbol! Lo patentó dirigiendo a la selección regional juvenil. Su truquillo era el siguiente: Cuando el combinado rival apretaba mucho y no se veía el modo de frenarle, lanzaba al suelo su pañuelo. Ante esa señal, en el primer balón dividido un futbolista asturiano se quejaba de un golpe. Ahí se paraba el juego y entonces el equipo ya se reponía. Eso sí, Casas, que era un tipo listo además de reconocido bromista, sólo usó de la estratagema contra la selección de Murcia. Y lo hizo en respuesta a su sospecha de que los hortelanos tenían más edad de la permitida. Se les veía fuertes, grandones, y en cierta ocasión afirmaba haber oído salir de la grada una delatora vocecilla infantil que gritaba "!"papi, papi!" al paso de un zaguero murciano...

Pepete y Alfonsín siempre manejaron información de interés, incluso extradeportiva. Los fines de semana, cuando el segundo hacía cientos de llamadas para conocer los resultados, solía establecer hilo directo con la Guardia Civil. Los teléfonos tardaron en llegar a bastantes campos, así que su recurso era llamar a algún bar o al cuartel, donde la pareja que asistía al encuentro comunicaba el resultado. Y ese "peinado" de la región proporcionaba otras noticias además de las del marcador. No era raro que también le diesen cuenta de cualquier incidencia que acaeciese por la zona.

Este inolvidable dúo, destacada referencia en la información del fútbol regional durante casi medio siglo, tuvo la satisfacción de recibir en vida varios reconocimientos. Del Ayuntamiento de Oviedo y de la Federación Asturiana de Fútbol, entre los más significativos. Fueron homenajes bien merecidos, a los que modestamente se suma el de estas pinceladas evocadoras de su amplia trayectoria. José Antonio García Suárez y Alfonso del Cueto Menéndez, o lo que es lo mismo, Pepete y Alfonsín, siguen presentes en el recuerdo de cuantos les conocimos y disfrutamos de su amistad. Trabajaron mucho y trabajaron bien. Y siempre en equipo, como se les ve en la foto.

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