Budapest, Á. F. / Agencias

McLaren Mercedes decidió ayer que Fernando Alonso no compareciese en la primera rueda de prensa oficial de la FIA en el Gran Premio de Hungría, aunque figuraba entre los convocados, presumiblemente para evitar preguntas relacionadas con la controversia entre esta escudería y Ferrari por un supuesto espionaje industrial. Alonso figuraba entre los pilotos anunciados para la tradicional conferencia de los jueves en el comunicado oficial de la FIA, en el que también estaban el polaco Robert Kubica (BMW), el finlandés Kimi Raikkonen (Ferrari) y las dos novedades para el Gran Premio de Hungría, el japonés Sakon Yamamoto (Spyker) y el alemán Sebastian Vettel (Toro Rosso). Pero poco después de llegar al circuito de Hungaroring, Alonso se enteró, a través de su propio equipo, de que no acudiría, para sorpresa del propio interesado.

«McLaren ha pedido a la FIA que no compareciera Alonso y su petición ha sido aceptada», explicó Bob Costandoulos, maestro de ceremonias de las ruedas de prensa oficiales de la Federación Internacional del Automóvil, antes del inicio de la conferencia de ayer. Alonso y su compañero británico Lewis Hamilton tampoco comparecieron ante la prensa en el «motorhome» de McLaren, por decisión de la propia escudería.

Esta incomparecencia, sobre la que la escudería británica no ha dado explicaciones oficiales, se relaciona con el ambiente entre Ferrari y McLaren, de máxima rivalidad y acrecentado por la polémica de las últimas semanas en cuanto al espionaje. Los contactos entre ingenieros de ambas escuderías supusieron, entre otras fugas de información, el conocimiento en McLaren de que Ferrari utilizaba piezas ilegales en el fondo y en el alerón trasero. Con ellas ganó Raikkonen en Australia, antes de que la FIA ordenase retirar un muelle del fondo plano. Por eso, y espoleado por las críticas de Ferrari a McLaren, el patrón de la escudería anglo-germana contraatacó y puso en tela de juicio la victoria del finlandés: «Ferrari ganó en Australia con un elemento ilegal», aseguraba en una carta dirigida al presidente de la Federación Italiana, con copia a Jean Todt y Mosley.

El pasado martes, el presidente de la FIA, Max Mosley, recurrió ante el Tribunal de Apelación de ese organismo la decisión del Consejo Mundial de no sancionar a McLaren por espionaje a Ferrari. La intervención de Mosley se produjo después de que el presidente de la Federación Italiana, Luigi Macaluso, se lo pidiera por escrito el pasado lunes, cuatro días después de la decisión del Consejo Mundial del Automóvil.

Mosley afirmó en una carta enviada a Macaluso que había enviado el asunto al Tribunal de Apelación de la FIA para que éste determine si la decisión del Consejo «fue apropiada y, en caso contrario, para que proponga otra decisión más justa». El Consejo, que comprobó que un empleado de McLaren estaba en posesión de información sobre el monoplaza de Ferrari, no sancionó a la escudería británica el jueves de la pasada semana al considerar que ésta no había sacado provecho de esos datos.

La decisión, considerada justa por el patrón de McLaren, Ron Dennis, provocó una tempestad mediática en Italia. Según la investigación, el empleado de Ferrari Nigel Stepney entregó al jefe de proyecto de McLaren, Mike Coughlan, información confidencial sobre el monoplaza de la escudería italiana para 2007, el F2007. Además, Stepney previno a Coughlan de que Ferrari utilizaría en el Gran Premio de Australia un componente prohibido por el reglamento.

En su correo a Macaluso, Mosley señalaba que había recurrido al Tribunal de Apelación dada «la importancia que hay que dar a la confianza que el público tenga» en la investigación. El presidente de la FIA indicaba en ese mensaje que el Tribunal podrá escuchar los argumentos de los dos equipos, «así como cualquier otro enrolado en el campeonato se lo reclame». McLaren, en un comunicado hecho público este martes, acusaba a Ferrari de auspiciar una «campaña de intoxicación informativa» y a esta misiva se unió, ya el miércoles, la carta del propio Ron Dennis en la que acusaba, entre otras cosas, a Ferrari de haber usado «un coche ilegal» en Australia, donde se disputó el primer Gran Premio de la temporada. Asimismo, Dennis reconoce en esa misiva haber denunciado el fondo plano ilegal de Ferrari ante la FIA, «gracias al chivatazo de (Nigel) Stepney», ex jefe de mecánicos de Ferrari, aunque ese chivatazo «nada tuvo que ver» con el informe de 780 páginas que Stepney le pasó a Mike Coughlan, ex jefe de diseño de McLaren. Del mismo modo, el patrón de la escudería británica afirma que Coughlan no utilizó el material sustraído a Ferrari para mejorar el coche de McLaren, sino que sus planes eran unirse a Stepney para irse con esa información a otro equipo.