03 de agosto de 2007
03.08.2007
La Nueva España

Ya se oye el himno de les Piragües

03.08.2007 | 02:00
Ya se oye el himno de les Piragües

Al comienzo de la década de los noventa solía ir todos los años a los sanfermines con un pequeño grupo de buenos amigos. Entre todos nosotros, y con varias semanas de antelación, nos íbamos sugestionando al encontrarnos por la calle o en algún bar o donde fuese. La sugestión consistía en pedir silencio al amigo y poner una mano en la oreja para mejorar lo que sería la recepción de un sonido lejano y en ese acto uno de los dos presentes decía al otro «¿óyese algo ya, ho?» y los dos a coro comenzábamos a entonar muy suave, como si el sonido llegase de muy lejos, el «riau, riau, riauÉ tirulaliru, tirulaliruÉ riau, riau» y entre carcajadas y abrazos decíamos «ves, ya se oye y falten dos semanes». La sugestión iba animando a la tropa tanto que el día que salíamos en el coche dirección Pamplona parábamos en el arcén ya antes de Lieres (no había todavía autopistas), bajábamos la ventanilla, pedíamos silencio y entonces volvíamos a cantar a pleno pulmón el «Riau, riauÉ». No os digo cómo llegábamos a Pamplona, como Miuras, y nunca mejor dicho.

En todo el recorrido sólo hacíamos una parada donde no se oía el famoso soniquete de San Fermín y era en el puente de Arriondas. La parada de Arriondas era igual que las demás pero no se oía el «Riau, riauÉ», lo intentábamos varias veces y no se oía nada, hasta que al final un amigo que cantaba muy bien llamado Daniel comenzaba a entonar el «Asturias, patria querida» muy suave y entre carcajadas todos decíamos: «Claro, hombre, el himno de les Piragües, y eso que faltaba un mes». Ésa era la primera vez que nos empezábamos a sugestionar con les Piragües, un mes antes, cuando íbamos a San Fermín.


Ahora que soy un poquito más viejo y que ya no veo tanto como me gustaría a mis amigos, paso por Arriondas casi siempre solo, y se me sigue escapando el «Asturias, patria querida», o sea, que me sugestiono solo. Y funciona. Ya llevo dos o tres semanas totalmente sugestionado y feliz.


En una teoría muy personal, creo que en un mundo tan rutinario y duro, sería conveniente que de vez en cuando bajásemos la ventanilla del coche, pidiéramos silencio a quien nos acompañe, sea la mujer, un compañero de trabajo, el jefe, un amigoÉ y comenzáramos a cantarles muy suavemente nuestro himno regional. Estaremos haciéndonos más amigos, más compañeros o más noviosÉ Os aseguro que habréis contribuido a la sugestión colectiva.


Hay cosas que no cambian con los años, o que cambian poco, o mucho, según se vea la botella medio llena o medio vacía. Ahora los encierros los veo por la tele, antes los corría, pero el Sella sigo bajándolo cada año y espero que, después de mí, lo hagan mis hijos y mis nietos. Ya me encargaré yo de bajarles la ventanilla del coche y cantarles suavecito al oído el «Asturias, patria querida».


Como la vida es un estado de ánimo, que no nos falte nunca la Fiesta de les Piragües.

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