14 de mayo de 2008
14.05.2008
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Cuestiones colaterales

14.05.2008 | 02:01
Cuestiones colaterales

Cuando hace ya algunos años Lolo Saiz sustituyó a Pedro Ferrándiz al frente del equipo de baloncesto del Real Madrid, éste pronunció una de esas frases que entran en la mitología deportiva y hasta social: «En este país sólo otro y yo hemos nombrado a nuestro sucesor». No hizo falta decir más sobre el otro. Ahora, décadas después, ha reaparecido José Tomás, que podría decir algo parecido: «En este país sólo reaparecemos otro y yo». Del otro, salvando todas las distancias, no hace falta decir nada, aunque algunos malvados hayan decretado alarma en el expreso. Porque este Sporting es un expreso que cruza imparable las llanuras de la Siberia que es la Segunda A. No hay quien frene a unos rojiblancos con hambre. Mientras la competición avanza, las peleíllas por las primas, sobrinas y demás familia no cesan. Ahora desde San Sebastián apuntan a un hombre del maletín procedente de la estación Jovellanos con llegada a Cádiz, quizás en respuesta a las bromas sobre las idas y venidas del gran Badiola. A ver si unos mueven el árbol y otros recogen las nueces, que todo podría suceder. Pero con ojo, que los vídeos suelen archivarse y cualquiera puede echar mano de alguno escasamente edificante. Le digo a usted, señor de guardia.


La mejor política sobre estos asuntos colaterales la está llevando la máxima autoridad, deportiva por supuesto. Ni palabra sobre ellos, que basta con el rendimiento de la plantilla. Pues eso.


Mientras, el pueblo fiel, que soporta mal que los pájaros disparen a las escopetas y los purasangres tiren del carro de la basura, se prepara la próxima fiesta del sábado en el bondadoso y milagroso Molinón. Y aparte, quiere saber día y hora de los partidos con la suficiente antelación como para hacer los planes de vida precisos. Ese invento de marcar los horarios el lunes previo a la jornada es una prueba del caos organizativo que vive en los últimos meses el fútbol español, sea culpa o no de las batallas entre cadenas de televisión o de los metepatas de la Liga de Fútbol Profesional. No pueden hacerse las cosas peor. Claro que peor lo debe de tener el Barcelona, que ha perdido a dos de sus jugadores. Ayer seguía sin saber nada desde el jueves de un tal Ronaldinho, lo mismo que de un tal Deco, desaparecido desde el descanso del partido del domingo. Ahora ya no se tapa nada en el mundo azulgrana. Si hubieran hecho lo mismo el año pasado, quizá las cosas hubieran salido mejor. Mondo cane. Por lo que se va viendo, las fiestas son sanas cuando se gana. En cuanto aparecen las derrotas se convierten en una maldición para los asistentes.

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