26 de mayo de 2008
26.05.2008
 

Varapalo al Oviedo

El equipo azul, apático y sin carácter, fiel reflejo de su técnico en el banquillo, sufre una fuerte derrota en Caravaca, que le obliga a remontar en el Carlos Tartiere para seguir vivo

26.05.2008 | 10:32
El delantero del Oviedo, Diego Cervero, se lleva las manos a la cabeza durante el partido en Caravaca.

Caravava (Murcia), J. M. FELGUEROSO, enviado especial LA NUEVA ESPAÑA El Oviedo sufrió un serio varapalo en su primer partido de la eliminatoria frente al Caravaca. Fue un equipo triste, apático y sin ideas, fiel reflejo del técnico del equipo, Carrasco, un hombre ayer más pendiente de su vestuario que de intentar poner orden desde el banquillo.

El entrenador oviedista ya se confundió desde el principio cambiando una alineación que en la competición liguera había estado a un nivel más que aceptable. Cambió la banda derecha, una de las más efectivas para poner en el centro de la defensa a Meijide, un jugador que todavía no estaba a punto tras su lesión. Sacó del equipo a Jaime, jugador al que le había dado confianza en la recta final de la competición, y dejó fuera de la convocatoria a Falo, Matías y Stefan. Alguno de ellos se les echó de falta a lo largo del encuentro.

Se sabía que el Caravaca era un equipo que sacaba fruto de su rapidez y para contrarrestarla el técnico echó mano de la defensa más lenta que se puede poner. De ahí que no era nada extraño que tanto Josevi como Juami, por las bandas, y Perchas y Elías por el centro intentasen ganar siempre la espalda de sus rivales.

A pesar de todo el partido comenzó con cierto aire de dominio del conjunto oviedista ya que movían con relativa facilidad el balón y tanto Curro como Mario Prieto intentaban el juego por los extremos. Sería Sergio Villanueva quien dispusiese de la primera oportunidad pero su vaselina fue bien detenida por Ginés. Poco después Bruno cruzó demasiado un balón ante el portero local que respondíacon un tiro demasiado alto de su capitán Vilaseca.

Pero poco a poco el juego se fue nivelando y los locales, a veces con demasiada fuerza y con la aquiescencia de un árbitro bastante casero, fueron imponiéndose. Lo hicieron de la manera más fácil posible: presionar la salida del balón a los jugadores de la defensa azul, evitar que el centro del campo oviedista pudiese construir su juego y luego, con rápidas carreras, intentar llegar al área de la portería del Oviedo.

El juego decayó por parte y parte, aunque eso les interesaba mucho a los locales que de esa manera no dejaban que el Oviedo demostrase su superioridad técnica y "Gabi" Correea le ganaba así la partida a su rival.

Ginés, portero local, tuvo que sacar la mano ante Bruno para evitar que el extremo oviedista profundizase en el área local y posteriormente intervino con mucha seguridad enviando un balón a córner tras el saque de una falta directa ejecutada por Meijide. Pero tan sólo eran fogonazos del juego del Oviedo, ya que no había continuidad, se perdía el balón con facilidad y la defensa no se mostraba tan firme y segura como otras veces.

Pasada la media hora de juego llegó una jugada clave. Meijide, en vez de despejar hacia adelante, intentó pasar el balón con el pecho a Aulestia, no llegó, y tuvo que derribar a Elías.

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