La Vuelta a España de 1978 fue la primera carrera grande que ganó Bernard Hinault. Llegó como un joven prometedor y acabó arrasando a todo un Kas, el mejor equipo del mundo por aquella época. El francés brindó grandes exhibiciones y sumó hasta seis triunfos de etapa. Allí estaba, entre los componentes del potente equipo español, quien esto firma. Ahora que el Parlamento vasco pide que la Vuelta a España vuelva a Euskadi, puedo decir que fui uno de los ciclistas que vivió las últimas etapas de la ronda española en aquellas tierras. Hasta tuve el privilegio de ganar una, con final en Bilbao, en una llegada en alto en la que Hinault acabó en séptima posición. La edición tenía previsto concluir en el País Vasco con cuatro etapas, pero al final sólo hubo tres. El clima político y antiespañol que se respiraba era ya insoportable. El último recorrido, divido en dos sectores, tuvo que ser anulado por varios incidentes.

Para entonces la carrera ya estaba sentenciada a favor de Hinault. Eso evitó un escándalo mayor al que se produjo, y que acabó suponiendo que la Vuelta nunca más pasase por el País Vasco. En la salida del primer sector de la última etapa, Amurrio-San Sebastián, ya se rumoreaba que tendríamos problemas para completar el recorrido al esperarse acciones de protesta por parte de radicales de izquierda. A la entrada de Durango, 100 metros antes de que pasara el pelotón, por un prado empinado empezaron a rodar muchos troncos que cayeron en medio de la carretera. No pasó nada a los ciclistas, pero sí logró el objetivo de amedrentar a los corredores extranjeros, que fueron los primeros que se mostraron reacios a seguir.

Así es que la etapa se neutralizó y nos trasladaron en coches hasta las puertas de San Sebastián, donde nos montaron en bicicleta para que entrara la carrera en el velódromo de Anoeta. Hicimos el simulacro de entrar en el velódromo como si el resto del recorrido se hubiera disputado y allí ganó Domingo Perurena al sprint. Luego, por la tarde, había la contrarreloj de 33 kilómetros con salida y meta en Anoeta. Unos aficionados pararon en el recorrido a Bernaudeau, que era tercero de la general, por lo que los jueces decidieron anular el sector, que, dicho sea de paso, había ganado Hinault. Los extranjeros quedaron de nuevo impresionados y los organizadores, de aquélla un periódico vasco, decidieron no patrocinar más el paso de la Vuelta por aquellas tierras.