07 de mayo de 2010
07.05.2010

Locura en el pit lane

Miles de aficionados se agolparon frente al garaje de Ferrari a la espera de un autógrafo o un saludo de Alonso

07.05.2010 | 02:00
Alonso saluda a los aficionados concentrados ante el garaje de Ferrari en el circuito de Montmeló.

Uno de los momentos más esperados por los aficionados a la Fórmula 1 que acuden a un Gran Premio es cuando en las jornadas previas a la carrera la organización permite el paso al pit lane, ese espacio entre los boxes y la pista en el que los fanáticos del motor pueden pisar asfalto y de paso echar un ojo a los coches.

Ayer la jornada de puertas abiertas del pit lane se prolongó desde las cuatro hasta las siete de la tarde y fueron miles las personas que se pasearon por ese estrecho pasillo. Tanto público acudió (19.200 según el recuento oficial) que en un momento dado la organización tuvo que abrir las salidas a la pista para aliviar un poco la presión sobre las zonas situadas frente a los garajes, especialmente en el de Ferrari. Una vez en la pista, muchos aficionados fueron desalojados, con sumo cuidado, por los Mossos de Escuadra.

En la visita al pit lane lo normal es que el aficionado pueda ver a su piloto favorito y en algunos casos llevarse un autógrafo o un apretón de manos. Los que ayer esperaban que Alonso firmase se llevaron un pequeño chasco, ya que no estaba previsto que el asturiano lo hiciese, aunque sí tuvo la deferencia de salir a saludar a los cientos de aficionados que se congregaron ante el box de la escudería italiana. Tampoco su compañero Massa se acercó demasiado al público.

Pero sí hubo quien ayer se llevó una rúbrica del piloto ovetense. Un centenar de afortunados fueron recibidos en una sala privada del Circuito de Cataluña. Eran un grupo que había seleccionado el propio circuito y alguno de ellos se llevó más de un autógrafo, ya que una vez logrado el trofeo hubo quien se volvió a poner a la cola para repetir.

Pese a que sólo apareció para saludar desde lo lejos, Alonso fue el más aclamado de la tarde, aunque no le anduvo a la zaga otro de los tres pilotos españoles que participan en el Gran Premio de este fin de semana, Pedro de la Rosa, que se llevó abrazos y afectuosos saludos cuando se acercó a las vallas para firmar autógrafos.

Sebastian Vettel se llevó algo más: un caluroso y emocionado abrazo de dos aficionadas inglesas que se pasaron la tarde frente a su box tomando cervezas e intentando convencer a los mecánicos de que les prestasen una atención especial; de eso se enteró todo el pit lane, ya que las mujeres lo hacían a voz en grito. Al final salió Vettel y la cosa llegó casi a la histeria, especialmente cuando el piloto se acercó para firmar el casco de la II Guerra Mundial con el que iban tocadas las británicas.

El jueves, tres días antes de la carrera, la actividad en la grada era prácticamente inexistente; apenas unas decenas de personas, sentadas también frente al box de Ferrari, al otro lado de la pista. A partir de hoy todo será muy diferente con el inicio de los entrenamientos, hasta el domingo, cuando se espera superar los cien mil espectadores.

Por el momento las entradas de pelousse, las que tenían un precio más asequible, de 110 euros, se han agotado. Las de 285 euros aún se pueden conseguir sin mayores problemas. La Fórmula 1 tiene sus fans, sus seguidores que van a las carreras, pero la crisis económica ha hecho que se ajusten un poco el cinturón y que se vayan a las entradas más baratas.

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