10 de mayo de 2010
10.05.2010
 

Un culete por Alonso

La afición se repartió entre el Auditorio y la plaza del Ayuntamiento, donde una espicha animó la carrera

10.05.2010 | 02:00

¿Cuál es la mejor manera de ver una carrera de Fórmula 1? Cada uno tendrá sus preferencias, pero la mayoría coincidirá en que seguir a Fernando Alonso tomando un culín de sidra y degustando empanada y bollos de chorizo, entre otros productos típicos de una espicha, es una forma muy buena.

La TPA instaló ayer en la plaza del Ayuntamiento una pantalla gigante para que aquellos que lo desearan pudieran seguir el Gran Premio de España. La hora de inicio de la carrera coincidió con la finalización de un acto organizado por el Ayuntamiento para promocionar Oviedo 2016  –la candidatura de la ciudad a capital europea– que congregó a cientos de personas y deportistas de la talla del ciclista Samuel Sánchez o el piragüista Manuel Busto, además de grupos de gaiteros que hicieron las delicias de los presentes. Pero esto no fue lo único que había a las 14 horas en la plaza del Ayuntamiento. La «preba» de la sidra también comenzaba, así que los ovetenses que paseaban un domingo más por la zona antigua podían disfrutar por el mismo precio de bandas de gaitas, sidra y Fórmula 1. Y de un día soleado que sólo se vio interrumpido por la lluvia unos diez minutos. Casi nada.

«¿Qué es lo que están echando por la televisión?», le preguntaba una señora, bastón en mano, a su amiga, con la que paseaba. «Creo que corre el piloto ese... Alberto Alonso», le contestó su acompañante, más pendiente de la comida que repartían al fondo de la plaza que de la Fórmula 1.

Algunos de paso y otros de forma permanente siguieron las evoluciones de Fernando Alonso y el resto de pilotos en el circuito de Montmeló. Aunque la retransmisión era más bien como la música de fondo de la espicha organizada por la asociación de Gascona, muchos la siguieron al detalle y se echaron las manos a la cabeza con el abandono de De la Rosa. «Este chaval no tiene nada de suerte, a mi dame una pena...», comentaba un joven a su acompañante.

Mientras esto ocurría en la plaza del Ayuntamiento, o plaza de la Constitución, en el Auditorio el ambiente estaba bastante más tranquilo. Alrededor de un centenar de personas, padres con sus hijos en su mayoría, seguía con cierta calma las evoluciones de Alonso, satisfechos ya del cuarto puesto que parecía que iba a lograr el asturiano. Afortunadamente, no fue así.

Los problemas de Vettel, tercero, en la vuelta 55 le obligaron a cambiar sus neumáticos, cediéndole el tercer lugar a Alonso y despertando al Auditorio, que estalló en aplausos, ovaciones y ruidos de bocinas.

La tercera posición cambió las caras de los «alonsistas» que estaban en la sala, en su mayoría ovetenses aunque había también grupos llegados de Ponferrada e incluso de Lepe, quienes aprovecharon una visita turística a Oviedo para comprobar por qué la afición carbayona es tan conocida tanto nivel nacional como internacional. Y si el tercer puesto se celebró como un gran triunfo, especialmente porque Webber, desde la primera vuelta estaba en «otro mundo», la salida de pista de Hamilton a falta de dos vueltas supuso una auténtica explosión de júbilo. Alonso se hacía con la segunda plaza en Montmeló y los aficionados del Auditorio abandonaron la sala con prisas por aquello del hambre pero «contentos para toda la tarde» por el podio, como señalaba Juan Sánchez, quien se definía a sí mismo como «un alonsista declarado».

«Ha sido muy emocionante, no esperábamos ni que subiera al podio», comentó Julio López, quien, junto con varios familiares y amigos ataviados con la nueva camiseta azul de Ferrari, acudió por primera vez a seguir la F1 al Auditorio. «Nos ha encantado. Seguro que vuelvo», añadió. Pues el domingo, Montecarlo.



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